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El niño

Solo veo en mi cabeza a un niño, que apenas sabría andar, ahogado en una playa de Turquía. Que no volverá al cole ni será presidente ni crecerá ni engordará ni adelgazará

Un policía recoge el cadáver de un niño en una playa de Turquía.
Un policía recoge el cadáver de un niño en una playa de Turquía.

Esta semana se podía escribir de muchas cosas en una columna como esta. Es viernes; su calendario, su móvil, sus ganas, se lo gritarán. Y esta una sección fresquita, ágil, ligera, para acabar, preferentemente, con una sonrisa. Que estamos de vuelta al cole, y la frase más escuchada es "sí, hoy es mi primer día", en boca de gente morena.

Habría mucho de qué hablar. Porque esta semana ha habido unos premios de esos que por sus looks pasan a premiazos. Hemos tenido a Miley Cyrus con un poliespán firmado por Ágatha Ruiz de la Prada y al rapero más famoso del mundo con la mujer más famosa del mundo (y el culazo más ídem del ídem) diciendo que quiere ser (¿será?) presidente de EE UU.

Y también se ha tuiteado de la cantante más famosa/misteriosa de los últimos tiempos. Ha perdido 68 kilos (¿o 68 libras? ¿O acaso a alguien le importa?), siendo alabada y criticada, abriendo informativos y haciendo la mejor precampaña de marketing que se recuerda en tiempos. Se ha hablado de una presentadora sorprendida y sorprendiendo porque resulta que le han censurado una sombra de un pezón en una red social. Sí, señores: una sombra de un pezón. Qué mundo.

Pero yo me siento a escribir de todas esas fantásticas fruslerías y solo veo en mi cabeza a un niño, que apenas sabría andar, ahogado en una playa de Turquía. Que no volverá al cole ni será presidente ni crecerá ni engordará ni adelgazará. Que no será censurado en redes sociales, porque apenas tiene rostro ni nombre. Y se quitan las ganas de escribir de todo y nada. Aunque quizá esa nada sea ahora más necesaria que nunca. Para ayudarnos a tragarnos el todo.