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Tentaciones

Pero qué público tan tonto tengo

No siempre la sintonía entre artistas y fans es idílica, como ha demostrado recientemente Azealia Banks. Repasamos algunos de los episodios más sonados y polémicos de los últimos años

Hace tres años, Lana Del Rey debutó en España en el Sónar. Acababa de sacar su segundo disco (aunque para ella siempre será su debut), estaba en la cresta de la ola y, a pesar de tener más de un hater, por lo general la gente la amaba. Y, claro, ella supo recompensar esas muestras de cariño a lo tonadillera, es decir, bajándose del escenario y dándose un buen baño de masas. Eso es lo normal, que no lo natural. Es decir, gestos como el de Robbie Williams enfundándose la elástica azulgrana en Barcelona para poner del revés al público local como si nos pensásemos que sabe recitar el once del Barça de Les Cinc Copes de memoria, o lo de Scorpions, también el pasado fin de semana, proyectando una bandera de España tamaño Plaza de Colón (aunque eso fue una cagada de dimensiones épicas) es lo habitual en los conciertos. Que estos transcurran sin mayores altercados es a lo que nos hemos acostumbrado. Pero no hay que ocultar otra realidad, la de los enfrentamientos del artista con sus fans. Y haberlos, ha habido muchos, y muy variados.

El episodio más reciente fue el protagonizado por Azealia Banks, toda una experta en polémicas de diverso calado. El caso es que el pasado fin de semana actuó en Splendour In The Grass, un festival australiano, y todo fue más o menos bien hasta que, poco después, un periodista de radio la felicitó por completar su primer concierto en Australia (una manera fina e irónica de reprocharle sus anteriores cancelaciones). Ella contestó con una serie de tuits que se resumen en lo siguiente: “Sois un público terrible para el que tocar. Sois violentos y beligerantes y simplemente no voy a poner mi seguridad en riesgo. Me hubiese ido del escenario si alguien hubiese tirado algo”. Con eso justificó así sus anteriores desplantes, que vinieron propiciados por un lanzamiento colectivo de latas por parte de la audiencia. La rapera de Harlem también ha cancelado más de un bolo por aquí, aunque a mediados de julio estuvo en el Bilbao BBK Live y hubo normalidad hasta cuando entró en el aeropuerto de la capital vasca para tomar un vuelo de regreso e ignoró a los paparazzis y a dos fans (dos, no una marabunta de zombis) que sólo querían un autógrafo. Tomaos un minuto para disfrutar del momentazo antes de proceder a recuperar algunos de los encontranazos más sonados entre músicos y seguidores.

Earl Sweatshirt y Action Bronson

Con sólo 21 años, Earl Sweatshirt es uno de los raperos del momento ahora que ha despegado en solitario tras la más que probable disolución del colectivo Odd Future. Pero no hay que confundir su juventud con una falta de carácter. Como Azealia, también en Australia, un fan subió al escenario el pasado 24 de julio para abrazar por detrás al angelino, lo que él interpretó como un ataque y respondió con un puñetazo. Pronto sus representantes justificaron la acción y el propio artista utilizó Twitter para hacer lo propio: “Guardaos las manos en los bolsillos y no acechéis a negros. […] ¡No soy un tipo duro! No me gusta que violen mi espacio vital como a todos”. Action Bronson, otro rapper que, a menudo, da más que hablar por sus movidas extramusicales, también tuvo un encontronazo con un seguidor cuando se subió al escenario en un bolo el pasado marzo en Nueva York y el MC le tiró literalmente fuera.

Michael Gira

A estas alturas todo el mundo debería saber que Michael Gira, líder de Swans, es un tipo de fuerte carácter. Alguien que ha hecho una música tan agresiva y abrasiva como la suya no acostumbra a ser un angelito y, si no, sólo basta con recordar un episodio que ocurrió hace tres años cuando abría para Wovenhand. Normalmente se asocia al público parlanchín con grupos de sonidos más amables o ligeros, pero no, también en el panorama alternativo más exigente los hay. Y, claro, justo cuando empezó a tocar una de sus canciones no pudo más, paró y soltó lo siguiente: “No puedo hacer esta canción. Callad de una puta vez o iros a la otra sala. Ey, ¿qué coño sois? ¿Criados en un puto establo, animales? Callad de una jodidísima vez. Ni me escucho. Si habéis venido aquí para la otra banda id a la otra sala un rato. Increíble. ¿Por qué no miráis Pitchfork o algo?”. Ahhhh… el viejo Gira nunca falla.

Mark Kozelek

Lo del ex Red House Painters daría para una tesis doctoral pero, como tampoco nos queremos explayar, iremos al grano en la medida de lo posible. Mark Kozelek siempre ha sido un capullo, pero el año pasado, a la vez que sacó su mejor disco en años, ‘Benji’, considerado por buena parte de la crítica el mejor de 2014, también descubrimos su faceta más ruin. En un concierto en el Hopscotch Festival de Carolina del Norte no pudo con un público que no callaba ni debajo del agua y soltó: “Todos vosotros palurdos, callad de una puta vez. Me la suda si me pagan o no, me voy”.

Una semana después, en otro festival, el Ottawa Folk Fest, tocó a la vez que The War On Drugs, precisamente, otros de los que habían sacado uno de los álbumes del año y que se declara(ba)n fans de Koz. Pues bien, cuando el líder de Sun Kil Moon vio como le llegaba sonido del concierto de los de Filadelfia preguntó al público: “¿Quién coño son esos?”. Ellos respondieron y él dijo: “Odio esa mierda de música guitarrera de anuncio de cerveza. Esta próxima canción se llama, ‘The War On Drugs Can Suck My Fucking Dick’”. El lamentable incidente, lejos de zanjarse, se alargó durante días, y fue uno de los grandes culebrones indie de la temporada. Y, vaya, no es por hacer de abogado del diablo, pero lo que dijo Kozelek de la banda es precisamente lo que piensan algunos de sus detractores, que tienen unos cuantos.

Richie Hawtin

Si lo de Mark Kozelek fue la comidilla para los indies durante un buen tiempo, el pasado diciembre Richie Hawtin protagonizó un momentazo para deleite de los fiesteros. Frivolizamos porque al final no pasó nada, pero podría haber ocurrido una desgracia. El doble de Pepe Oneto estaba pinchando en Nueva York tan contento, bailando y todo eso. Pero luego se percató de que una chica llevaba un buen rato grabando su sesión con su iPhone. Total, que al DJ no se le ocurrió otra cosa que empujar un monitor bastante grande hacia ella. No hubo lesiones de ningún tipo y, parece ser, que la pantalla del móvil está inmaculada, así que todo bien. Pronto, el ahora honoris causa emitió un comunicado pidiendo disculpas muy educadamente y diciendo que sólo quería mover un poco el monitor como para darle a entender que parase de filmar. Ya, claro.

Danny Brown

El pasado marzo, Danny Brown tuvo que sufrir como alguien le lanzaba una vaso de agua en Glasgow. Así que el artista no hizo otra cosa que irse ofendido. A ver, el recipiente (no queda claro si es de plástico o de cristal) le golpeó en el cuerpo pero tampoco es que fuese lanzado como una bola de béisbol. Con todo, tiene todo su derecho de largarse. Y, aunque el publicó gritó sin éxito que volviese al escenario, el rapero se fue del edificio. Lo que sorprende es que tenga la piel tan fina cuando hace dos años sí que permitió que una fan le hiciese una felación en medio de un bolo. Eso sí, ¿eh, pillín?

A$AP Rocky

Dejamos lo mejor para el final, porque no se nos ocurre una historia más loca que esta. Ocurrió hace tres años en Londres, cuando a A$AP Rocky le robaron un Rolex de 15.000 dólares de la muñeca en plena actuación. Decidió parar de rapear, cerrar todas las puertas de la sala a cal y canto y no seguir hasta recuperar el peluco. Hasta invitó al público a localizar al estúpido ladrón. Al final, claro, le pillaron, y el rapero mandó a sus coleguitas de A$AP Mob a recuperar tan preciada pieza no sin antes animar a que “le pateasen el trasero”. Como profesional que es, prosiguió el concierto no sin antes decir: “No vamos a terminar el show sólo porque alguien ha robado un reloj de 15.000 dólares. Joder, tío”. (Sí, si sabemos el precio es por él).

Bonus Track: Gemeliers

Para que no nos acuséis de tirar sólo de artistas extranjeros y de música más o menos sofisticada, no queríamos terminar este artículo sin recordar el bochornoso episodio que protagonizaron Gemeliers. En una firma de discos el pasado mayo, una fan se acercó a ellos para besarles. Al primero (es decir, Jesús) le dio un asco que no veas y hasta se limpió la cara, y mira que la niña tampoco es que fuese fea. Al segundo (Daniel), en cambio, no pareció importarle demasiado. Como era de esperar, esto generó un gran revuelo, convirtiéndose en pocas horas en trending topic, tanto que Jesusito tuvo que acudir a Twitter para pedir perdón y excusarse de una manera un tanto pobre (en argumentos y en ortografía).

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