El nuevo opio del pueblo
No logro entender cómo una ciudad tan cosmopolita como Milán, que acoge este año la Exposición Universal, puede ser estos días escenario del abandono de centenares de inmigrantes africanos, literalmente tirados en la estación central milanesa. Mientras, la ciudadanía parece escondida tras una ceguera que la propia Liga Norte del joven Matteo Salvini va alimentando con cada mitin repleto de una xenofobia más bien propia de Gobiernos arcaicos. En pleno siglo XXI, en el centro de la Italia más europeizada, cada vez va adquiriendo más poder una fuerza política que impulsa acabar con inmigrantes y gitanos como si de seres de una especie inferior se tratase. Seres que al parecer pretenden acabar con la ilusión de una Italia estable que solo existe en la mente de Salvini y sus seguidores; una Italia sin desempleo ni crisis, y que llegaría a su máximo grado de bienestar únicamente al deshacerse de todos estos “parásitos”. Me da miedo pensar que la población italiana, y en particular milanesa, pueda llegar a dejar su futuro en manos de gobernantes cuyo objetivo es fomentar el racismo, al que están convirtiendo en el nuevo opio del pueblo.— Maialen Ferreira Frutos.


























































