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Papeles ahumados al tiempo

La pesca y el ahumado de sus capturas son la forma de supervivencia de los refugiados ghaneses en Costa de Marfil

  • Un grupo de mujeres ghanesas espera en el puerto la llegada de los marineros para poder comprar el pescado. Sale el sol y el enclave de San Pedro, al suroeste de Costa de Marfil, da fe de su fama. La actividad es incesante en el muelle ya que desde aquí sale para el extranjero el producto estrella de Costa de Marfil: el cacao.
    1Un grupo de mujeres ghanesas espera en el puerto la llegada de los marineros para poder comprar el pescado. Sale el sol y el enclave de San Pedro, al suroeste de Costa de Marfil, da fe de su fama. La actividad es incesante en el muelle ya que desde aquí sale para el extranjero el producto estrella de Costa de Marfil: el cacao.
  • En el pequeño pueblo de Digboué, la pesca y el ahumado de sus capturas son la forma de supervivencia. Los hornos de adobe o 'fumoirs' rodean la calle principal de tierra y las mujeres son las encargadas de este oficio.
    2En el pequeño pueblo de Digboué, la pesca y el ahumado de sus capturas son la forma de supervivencia. Los hornos de adobe o 'fumoirs' rodean la calle principal de tierra y las mujeres son las encargadas de este oficio.
  • Esta mujer que pinta canas es Martha y, aunque su aspecto físico refleje lo contrario, tiene 70 años. Ella, en la penumbra de un fumoir, se queja del abandono institucional.
    3Esta mujer que pinta canas es Martha y, aunque su aspecto físico refleje lo contrario, tiene 70 años. Ella, en la penumbra de un fumoir, se queja del abandono institucional.
  • Tras el ahumado de las capturas, la vida se pasea por cada rincón arenoso de este enclave costero. Cae la tarde. Y la venta de pescado a céntimos de euro cada unidad y alguna bebida refrescante son buenas aliadas para el negocio local.
    4Tras el ahumado de las capturas, la vida se pasea por cada rincón arenoso de este enclave costero. Cae la tarde. Y la venta de pescado a céntimos de euro cada unidad y alguna bebida refrescante son buenas aliadas para el negocio local.
  • Las cuatro son de la misma generación. Alguna ya es madre y la media de edad no supera los 22 años. Son de padres ghaneses aunque nacidas en esta esquina del mapa marfileño. Se reconocen como hijas de Digboué.
    5Las cuatro son de la misma generación. Alguna ya es madre y la media de edad no supera los 22 años. Son de padres ghaneses aunque nacidas en esta esquina del mapa marfileño. Se reconocen como hijas de Digboué.
  • El agua potable y el acceso a la electricidad son las demandas más reivindicadas por la población.
    6El agua potable y el acceso a la electricidad son las demandas más reivindicadas por la población.
  • La paciencia incierta. La espera, tan cargada, que pesa años. Esta comunidad de ghaneses asentados desde hace décadas en la costa marfileña ha pasado de solicitar y reclamar, al exigir e implorar alguna documentación que les acredite como ciudadanos con derechos. Sus plegarias se mantienen difusas como el humo de los fumoirs.
    7La paciencia incierta. La espera, tan cargada, que pesa años. Esta comunidad de ghaneses asentados desde hace décadas en la costa marfileña ha pasado de solicitar y reclamar, al exigir e implorar alguna documentación que les acredite como ciudadanos con derechos. Sus plegarias se mantienen difusas como el humo de los fumoirs.
  • La identidad de su antiguo país se percibe tras el marco de la puerta. Luce masa muscular y se sabe elegante delante de la cámara. Lleva en este asentamiento 11 años. El mar es su fuente de ingresos.
    8La identidad de su antiguo país se percibe tras el marco de la puerta. Luce masa muscular y se sabe elegante delante de la cámara. Lleva en este asentamiento 11 años. El mar es su fuente de ingresos.
  • A pesar de la situación gris de los habitantes de Digboué, el poblado se viste de fachadas de madera color pastel y de plástico. Un síntoma de alegría y esperanza.
    9A pesar de la situación gris de los habitantes de Digboué, el poblado se viste de fachadas de madera color pastel y de plástico. Un síntoma de alegría y esperanza.
  • Este pequeño calza la sabiduría de su padre. Y otea el horizonte donde algunas máquinas extraen parte de su zona de recreo: la arena que después será vendida.
    10Este pequeño calza la sabiduría de su padre. Y otea el horizonte donde algunas máquinas extraen parte de su zona de recreo: la arena que después será vendida.
  • Eduard (52 años) se enfrenta a una de esas mañanas sin faenar. Espera embutido en un mono naranja salpicado de pintura blanca y verde y de noches de muelle. Oficio: contramaestre. Natural de Accra, capital de Ghana. Ha pescado la gamba de Huelva y el atún del Cantábrico.
    11Eduard (52 años) se enfrenta a una de esas mañanas sin faenar. Espera embutido en un mono naranja salpicado de pintura blanca y verde y de noches de muelle. Oficio: contramaestre. Natural de Accra, capital de Ghana. Ha pescado la gamba de Huelva y el atún del Cantábrico.
  • De nuevo en el puerto. Tiene el chivatazo de que un barco grande hará escala en San Pedro. Suena a trabajo por unas semanas. ¿El destino? Es lo de menos mientras haya para comer.
    12De nuevo en el puerto. Tiene el chivatazo de que un barco grande hará escala en San Pedro. Suena a trabajo por unas semanas. ¿El destino? Es lo de menos mientras haya para comer.
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