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lo que hay que ver

¿Postureo? Lo del Primavera Sound va mucho más allá

Caretas, banderas, parches... lo que sea con tal de no perderse entre los más de cien mil asistentes al festival. Recogemos algunas de las tendencias más 'imaginativas' de esta edición

Jordi Hurtado y Eduardo Punset no se quisieron perder el festival.

El Sónar siempre ha sido el festival de la moda más futurista; el Coachella, el de las blogueras disfrazadas de Joni Mitchell; el FIB, el de los guiris (en todos los sentidos estéticamente peyorativos del término); y Glastonbury, el coto de las celebridades con microshorts y botas llenas de barro. En teoría, el Primavera Sound, con sus barbitas, sus camisas de cuadros y sus pitillo tobilleros, es el más discreto. En teoría. Porque, a juzgar por lo que hemos podido contemplar este fin de semana, la cuestión en el Fórum de Barcelona no es ver, sino ser visto. Y de qué manera. Cazatendencias del mundo, tomad nota:

 

1. Molar por detrás: porque, total, el resto de asistentes solo te van a ver de espaldas mientras miran la actuación de turno o peregrinan siguiendo tu estela de un escenario a otro... Un conjunto como este garantiza que la gente te quiera seguir allá donde vayas:

2. Intuir por detrás lo que molas por delante: y por los lados. Y en general. Si es al amanecer, cuando ya muchos no molan por mucho que se esfuercen, es un plus de molonidad. He aquí un buen ejemplo:

3. Fingir ser otra persona (también por detrás): muchos quisieron ser Madonna, pero solo dos genios del asunto festivalero dieron con la careta adecuada. Sí, Jackie Chan vino con la reina del pop y Punset acompañando a Jordi Hurtado. El "sé tú mismo" está sobrevalorado en lugares como este.

4. Fingir ser Antony and the Johnsons: de lejos y, en especial, si eres en realidad Julian Casablancas. Al cantante de los Strokes le preocupó más dar con el corte y teñido adecuado para epatar que fingir la más mínima química con sus colegas de grupo. In it for the money? Is this it?

5. Quedarse de una pieza: o plantarse el mono. Una alternativa que intuímos comodísima a la hora de entrar a oscuras en uno de los baños químicos portátiles.  Como el total look menstruación del amigo Albert Hammond Jr., posiblemente el único Stroke cuyo estilo mira hacia delante (los demás se quedaron en 2001, excepto Julian, que no sabe en qué año vive).

6. Llevarse la palma: esa tendencia importada de los festivales anglosajones que aquí, involuntariamente, hace alusión a otro macroevento muy español; Domingo de Ramos. A partir de determinadas horas, con los problemas de sordera y cobertura, la opción más extendida para que te encuentre tu colega que se ha aventurado a ir a la barra.

7. Subirse por las paredes: o el síndrome Spider-Man. Un clásico básico del Primavera Sound. Ese momento en el que la gente se viene arriba y toma hasta los rincones más insospechados en escalada libre.

8. Dibujar en vivo: en el Tumblr Primavera Graphic Sound, un colectivo de artistas ilustraba en tiempo real los conciertos del festival.

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