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OPINIÓN

Madrid elige solidaridad

En mayor o menor medida, hemos logrado que las políticas públicas de cooperación y educación para el desarrollo entren en la agenda

Esta semana, tras la celebración de las elecciones municipales y autonómicas, daremos por cerrada la campaña Elijo solidaridad que la coordinadora de ONGD de la Comunidad de Madrid, (FONGDCAM), ha llevado a cabo durante los últimos ocho meses.

Ante el imparable desmantelamiento que se estaba produciendo en las políticas públicas de cooperación para el desarrollo por parte de las administraciones locales madrileñas, que empezó con la suspensión de esta política pública por parte del Ayuntamiento de Madrid en 2010, las 99 ONGD que se agrupan en la FONGDCAM decidimos poner en marcha una campaña de incidencia social y política con dos objetivos fundamentales. Por un parte queríamos denunciar que los continuados recortes que se sucedían en los presupuestos, tanto de los ayuntamientos de la región como en el gobierno de la Comunidad, estaban desembocando en la práctica desaparición de la cooperación y educación para el desarrollo en Madrid. Nuestro segundo objetivo fue intentar revertir esta tendencia negativa poniendo en valor la cooperación descentralizada, la que se lleva a cabo desde las administraciones locales, y movilizar a la ciudadanía madrileña y a sus representantes políticos a favor de estas políticas.

No ha sido una labor fácil pero sí muy ilusionante y esperanzadora. Las ONGD atravesamos una etapa complicada en la que la falta de recursos económicos se ha traducido en el cierre y reestructuración de muchas de ellas, lo que ha supuesto una pérdida de fuerzas para otra cosa que no fuera intentar sobrevivir. Hemos tenido, además, que desmontar discursos tan falaces como fáciles de calar entre la ciudadanía como el que intenta mostrar como lejanos y ajenos los problemas de los países con los que se cooperaba hacía tan solo unos años.

Sin embargo, contamos con una población que siempre ha dado muestras de su solidaridad con otros pueblos. Según el Eurobarómetro sobre cooperación de 2015, el 98% de la población española opina que la cooperación internacional es importante y el 71% piensa que la lucha contra la pobreza debe ser una de las prioridades principales del gobierno. A pesar de este apoyo, la tendencia a involucrarse directamente en el trabajo de cooperación para el desarrollo es muy baja en nuestro país: solo una de cada tres personas colabora activamente en estos temas. Con esta campaña nos hemos dirigido al incremento de un compromiso solidario más activo de la ciudadanía en la lucha global contra la pobreza. Somos conscientes de que solo con un apoyo directo, continuado y estable por parte de todos y todas conseguiremos que la cooperación entre países no tenga el carácter instrumental que ha tenido estos años y sea considerada una política institucional al amparo de vaivenes cenozoicos y políticos.

La falta de recursos económicos se ha traducido en el cierre y reestructuración de muchas ONGD

Para conseguir estos objetivos nos hemos dirigido también a los representantes políticos, haciendo una fuerte labor de incidencia con todos los partidos políticos para asegurarnos que la cooperación internacional estuviera en su agenda y prioridades. Quisimos aprovechar la oportunidad de la convocatoria de elecciones municipales y autonómicas, esenciales para poner en valor la cooperación para el desarrollo llevada a cabo por las administraciones locales, y elaboramos un programa de mínimos que presentamos a los partidos para que lo incorporaran a sus programas electorales. Ese programa incluía el reconocimiento de la cooperación como una política pública orientada a la reducción de la pobreza y la desigualdad, así como la lucha contra las causas que la provocan y por la promoción de un desarrollo sostenible; la reclamación del 0,7% de los presupuestos locales para avanzar en el pleno ejercicio de los derechos humanos para todos y todas; la puesta en marcha de una fiscalidad justa y equitativa que luche contra los paraísos fiscales y la fuga de capitales realizando un gasto publico responsable, transparente y coherente con las necesidades de la gente; una política de coherencia con los compromisos de la cooperación para que en la práctica diaria de la administración se impulse un desarrollo sostenible y un modelo económico donde las personas sean el centro; espacios de participación social como los Consejos de cooperación en todas las administraciones madrileñas; y el reconocimiento de la importancia de la educación para una ciudadanía global.

Estas fueron nuestras expectativas, nuestras líneas de acción y los resultados, aunque nos hubiera gustado que fueran más amplios, consideramos que son muy positivos. En el terreno social, gracias a esta campaña las ONGD de cooperación nos hemos acercado y hemos alcanzado alianzas a otros movimientos y entidades sociales en nuestra lucha global contra la pobreza y sus causas y en la defensa de los humanos. Porque sabemos que la pobreza conculca estos derechos al impedirnos ejercer derechos básicos como la salud, la educación, la vivienda, la alimentación…. Y porque vivimos en un mundo globalizado e interconectado en el que a todos y todas nos afectan problemas como el cambio climático, la desigualdad social, la intolerancia religiosa, el terrorismo internacional, la discriminación por cualquier causa y contra los que actuar locamente es esencial. Estas alianzas habrá que fortalecerlas y estrecharlas, pero el camino ya está trazado.

En mayor o menor medida también hemos logrado que las políticas públicas de cooperación y educación para el desarrollo estén en la agenda política. No hemos conseguido que nuestras reivindicaciones mínimas sean asumidas por todos nuestros representantes políticos, pero podemos decir con satisfacción que en nuestra comunidad todos los partidos políticos, menos uno, recogieron algunas de nuestras demandas.

No estamos contentos, hay mucho que hacer todavía, mucho camino por recorrer. Pero hemos recuperado la ilusión y las ganas de luchar por lo que sabemos que es justo; una política publica de cooperación descentralizada que sea verdaderamente la expresión de la solidaridad que siempre ha mostrado la población madrileña a pesar de las dificultades que pueda estar viviendo.

Sonsoles García-Nieto Rivero es presidenta de la coordinadora de ONGD de la Comunidad de Madrid, FONGDCAM.