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Cómo evitar que la sudoración de las axilas te arruine el día

El corajudo Camacho no era experto en combatir los cercos en los sobacos. Pero hay remedios y trucos sencillos

Camacho, alentando a la grada, en el mítico 12-1 de España a Malta, el 21 de dicembre de 1983.
Camacho, alentando a la grada, en el mítico 12-1 de España a Malta, el 21 de dicembre de 1983.

Muy a su pesar, José Antonio Camacho ha terminado bautizando la versión coloquial de un problema que en terminología médica se conoce como hiperhidrosis. Los cercos de humedad bajo las axilas en su etapa de entrenador forman parte intrínseca del historial del este futbolista reinventado en locutor. Su predilección por las camisas de colores claros no le ha ayudado.

Ahí está el Cholo Simeone como ejemplo. Dos horas de aspavientos desde el banquillo y con todo el sudor concentrado en el rostro. Sabe que el negro es el único color que camufla sin riesgos y ha hecho de las camisas oscuras su uniforme de batalla. Camacho, sin embargo, sudando la gota gorda aunque esté situado bajo un chorro de aire acondicionado.

El sudor no es más que un mecanismo del que se sirve el cuerpo para regular la temperatura corporal. Solo sudamos –salvo casos de estrés o nerviosismo– cuando en el exterior golpea el calor. ¿Estará sometido Camacho a unos niveles de estrés por encima de lo endocrinamente tolerable?, ¿al borde de la taquicardia? Todo está relacionado. Pero lo que sí está claro es que pertenece a ese 3% de la población que padece hiperhidrosis, una enfermedad crónica caracterizada por una excesiva producción de sudor.

Algunos especialistas recomiendan la piedra de alumbre. Se trata de un sulfato doble de aluminio y potasio completamente natural y de propiedades antisépticas

El mecanismo del sudor, como señala el doctor Ramón Grimalt, director de la Unidad de Hiperhidrosis del Hospital Clínic de Barcelona, es el mismo que se produce ante patologías como la taquicardia y la hipertensión. “El organismo no es capaz de adaptarse a las necesidades reales: sudar la gota gorda a 25 grados es como tener 130 pulsaciones por minuto tumbado en el sofá. Todas estas funciones están reguladas por el nervio simpático y de su funcionamiento depende que se produzcan alteraciones”, explica a ICON.

Este dermatólogo está acostumbrado a tratar pacientes con problemas de sudoración excesiva, pero cuando le preguntamos dónde se sitúa el límite para determinar que sea una patología nos deja muy clara su opinión: “Hay tecnologías que se encargan de medir el sudor en términos de mililitros por centímetro cuadrado de piel, pero en el momento en que el problema afecte al día a día del paciente que llega, hay que tratarlo”.

El sudor excesivo sí es un buen motivo para depilarse. Ya lo hacían los egipcios, tan hedonistas y prácticos ellos

En la clínica ofrecen soluciones drásticas, como la inyección de toxina botulínica, pero hay una serie de pautas que se pueden seguir para mantener la evaporación de líquidos controlada.

Tejidos discretos. ¿Golfistas con cercos de sudor evidenciados mientras ejecutan el swing? Hay pocos. Ellos saben elegir las telas y desde que el tenista René Lacoste tuvo el detalle de inventar el polo de piqué allá por el año 1933, estos forman parte de su fondo de armario habitual.

El doctor Grimalt recomienda además tejidos como “sutran”, una novedosa tecnología que llevan algunas prendas interiores. “Hacen una película que evita que el sudor aflore”, informa. Es una especie de “arma de contención” que permite ponerse una camisa encima con la total seguridad de ausencia de cercos de humedad a lo largo de la jornada. Si el personaje de Harrison Ford en Armas de mujer hubiera contado con ella, tal vez no se hubiera visto obligado a guardar una colección de camisas inmaculadas en el cajón de su despacho.

Los antiguos remedios femeninos, como impregnar las axilas con polvos de talco después de completar el proceso de higiene, también funcionan

Anti-transpirantes, sí por favor. El desodorante convencional solo enmascara el olor que se produce cuando el agua del sudor se mezcla con las toxinas y bacterias. El anti-transpirante, por el contrario, frena la actividad de las glándulas sudoríparas.

Viejos trucos. Los antiguos remedios femeninos, como impregnar las axilas con polvos de talco después de completar el proceso de higiene, también funcionan. El doctor Grimalt recomienda además la piedra de alumbre. Se trata de un sulfato doble de aluminio y potasio completamente natural y de propiedades antisépticas. Se puede comprar en herbolarios y tiendas de conciencia bio.

Ojo con el menú. Las comidas fuertes o picantes, el alcohol y el café son un resorte que hacen saltar las alarmas del nervio simpático en las situaciones más inoportunas. A evitar especialmente en primeras citas o reuniones importantes donde además entra en juego el factor nervios.

¿Depilar o no depilar? El sudor excesivo sí es un buen motivo para depilarse. Ya lo hacían los egipcios, tan hedonistas y prácticos ellos. La combinación del pelo y el nivel de humedad de la axila se convierte en el escenario perfecto para que las bacterias se descompongan y te saquen los colores. Rasura, depila, ataca con láser… Los métodos depilatorios son tantos como eficaces todos.

Cortar por lo sano. Las inyecciones de toxina botulínica no son la única alternativa. Sí la más eficaz. Se inyecta bajo la piel y el efecto dura seis meses. No hay que olvidar, como señala el dermatólogo, “que bloquea la acción de las glándulas sudoríparas, pero también hay determinados fármacos que bloquean el nervio simpático. Los mismos que se recetan en caso de hipertensión o taquicardias”.

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