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30 libros de lo que va de año en Babelia

Los libros de la semana de 2015, los mayores fenómenos y los libros más destacados por nuestros críticos

  • "¿Qué circunstancias propicias deben darse para ser un fenómeno literario internacional? Una puede ser publicar en EE UU de la mano del mejor agente literario del mundo y que los autores locales (pero universalizados por la colonización anglosajona) se deshagan en elogios hacia tu obra. Pero la principal: haber escrito una obra ambiciosa y capaz de señalar calmadamente el camino de una posible transformación de la novela. Así que debemos ser cautos cuando escuchemos hablar del noruego Karl Ove Knausgård (1968) como el nuevo Proust, el Musil nórdico o incluso el Joyce de las autobiografías, pero también hemos de reconocer que las casi 3.600 páginas de Mi lucha, título a la vez irónico y literal, reconcilian con la verdadera literatura". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS PARDO
    130 críticas imprescindibles de 2015 en Babelia. Knausgård: La escritura del miedo y la celebración "¿Qué circunstancias propicias deben darse para ser un fenómeno literario internacional? Una puede ser publicar en EE UU de la mano del mejor agente literario del mundo y que los autores locales (pero universalizados por la colonización anglosajona) se deshagan en elogios hacia tu obra. Pero la principal: haber escrito una obra ambiciosa y capaz de señalar calmadamente el camino de una posible transformación de la novela. Así que debemos ser cautos cuando escuchemos hablar del noruego Karl Ove Knausgård (1968) como el nuevo Proust, el Musil nórdico o incluso el Joyce de las autobiografías, pero también hemos de reconocer que las casi 3.600 páginas de Mi lucha, título a la vez irónico y literal, reconcilian con la verdadera literatura". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS PARDO Ir a noticia
  • "He leído cuatro libros de Valérie Mréjen traducidos al español: El abuelo, El agrio, Eau savage y Selva Negra. Todos se caracterizan por explotar una veta autobiográfica centrada en los afectos, la vida familiar, y por poner el foco sobre un personaje que se construye sintetizando sarcasmo y melancolía. En El agrio, el despojamiento de la prosa genera un dramatismo ridículo y, más allá de la antipatía que nos despierten el amante y su acritud, las lectoras nos interrogamos sobre nuestra vanidad y neurosis, sobre la fascinación femenina por los hombres desapegados. En Eau savage, la hiperprotección de un padre da lugar a un diálogo truncado: a un monólogo disperso, cómico, tierno y opresivo, reconocible por casi todas las hijas del mundo. Con la iluminación del abuelo, el novio, el padre y ahora la madre, la escritora conforma un collage que la retrata. Entiendo como un todo los textos de Mréjen y entiendo también que, en el collage, el corte y la fractura son significativos. Con cada tentativa literaria, la escritora coloca espejos contra su propio cuerpo, pero en vez de llevar a cabo esta labor como la fotógrafa Cindy Sherman, que con sus selfies disfrazados probablemente no habla tanto de sí misma como de las lacras que agobian a muchas mujeres, Mréjen practica el elegante ejercicio diferido de autorretratarse acumulando retazos de otros. Sherman opera desde dentro hacia fuera, y Mréjen lo hace al revés: la idea de ser en lo ajeno se combina con el valor de la intimidad, de modo que se amalgaman lo externo y lo interno, periferia y núcleo. Hasta Selva Negra, el tono de la instalación autobiográfica, que Mréjen lleva décadas elaborando con técnicas diferentes y diferentes lenguajes artísticos —vídeo, fotografía, literatura—, siempre tenía algo de aleve. Como aviones ultraligeros. Incluso podríamos calificar sus textos de divertidos. Sin embargo, Selva Negra no busca nuestra sonrisa". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de MARTA SANZ
    2Instalaciones, haikus y collages autobiográficos "He leído cuatro libros de Valérie Mréjen traducidos al español: El abuelo, El agrio, Eau savage y Selva Negra. Todos se caracterizan por explotar una veta autobiográfica centrada en los afectos, la vida familiar, y por poner el foco sobre un personaje que se construye sintetizando sarcasmo y melancolía. En El agrio, el despojamiento de la prosa genera un dramatismo ridículo y, más allá de la antipatía que nos despierten el amante y su acritud, las lectoras nos interrogamos sobre nuestra vanidad y neurosis, sobre la fascinación femenina por los hombres desapegados. En Eau savage, la hiperprotección de un padre da lugar a un diálogo truncado: a un monólogo disperso, cómico, tierno y opresivo, reconocible por casi todas las hijas del mundo. Con la iluminación del abuelo, el novio, el padre y ahora la madre, la escritora conforma un collage que la retrata. Entiendo como un todo los textos de Mréjen y entiendo también que, en el collage, el corte y la fractura son significativos. Con cada tentativa literaria, la escritora coloca espejos contra su propio cuerpo, pero en vez de llevar a cabo esta labor como la fotógrafa Cindy Sherman, que con sus selfies disfrazados probablemente no habla tanto de sí misma como de las lacras que agobian a muchas mujeres, Mréjen practica el elegante ejercicio diferido de autorretratarse acumulando retazos de otros. Sherman opera desde dentro hacia fuera, y Mréjen lo hace al revés: la idea de ser en lo ajeno se combina con el valor de la intimidad, de modo que se amalgaman lo externo y lo interno, periferia y núcleo. Hasta Selva Negra, el tono de la instalación autobiográfica, que Mréjen lleva décadas elaborando con técnicas diferentes y diferentes lenguajes artísticos —vídeo, fotografía, literatura—, siempre tenía algo de aleve. Como aviones ultraligeros. Incluso podríamos calificar sus textos de divertidos. Sin embargo, Selva Negra no busca nuestra sonrisa". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de MARTA SANZ Ir a noticia
  • "Todo le interesa, todo le merece un comentario al observador señor Zeta que por las tardes en un parque conversa con los transeúntes: la fama, el arte, la astrofísica, las sagradas escrituras, las máquinas de afeitar, las “boutades” de los poetas, la educación o el misterio de la creación de dinero. Habla con estilo y gracia, haciendo alarde de una vasta cultura cosmopolita que, envuelta en un lenguaje algo anticuado, condensa en desafiantes aforismos: “Contradíganme, pero sobre todo contradíganse ustedes mismos. Uno sólo debe mantenerse fiel a aquello que no dice.” Pronto se verá que con semejantes llamadas a la independencia el señor Zeta simplemente ha definido su propio personaje que se apoya en la paradoja y la contradicción. Y por tanto no sorprende que este hombre mayor de traje impecable proclame las bondades de la ambigüedad y las estrategias de disimulo, renegando de la actuación consecuente. De hecho, va desarrollando en su banco del parque una muy seductora filosofía del escaqueo: “La evitación,” dijo Z., “es un arte elevado que raramente se enseña y aún más raramente se domina. La mayoría de las personas se ven superadas sin remedio por la magnitud de lo superfluo.” (La traducción, por lo demás muy solvente de Francesc Rovira, pone “renuncia” en vez de “evitación”, dándole así un matiz más inocente)". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CECILIA DREYMÜLLER
    3La magnitud de lo superfluo "Todo le interesa, todo le merece un comentario al observador señor Zeta que por las tardes en un parque conversa con los transeúntes: la fama, el arte, la astrofísica, las sagradas escrituras, las máquinas de afeitar, las “boutades” de los poetas, la educación o el misterio de la creación de dinero. Habla con estilo y gracia, haciendo alarde de una vasta cultura cosmopolita que, envuelta en un lenguaje algo anticuado, condensa en desafiantes aforismos: “Contradíganme, pero sobre todo contradíganse ustedes mismos. Uno sólo debe mantenerse fiel a aquello que no dice.” Pronto se verá que con semejantes llamadas a la independencia el señor Zeta simplemente ha definido su propio personaje que se apoya en la paradoja y la contradicción. Y por tanto no sorprende que este hombre mayor de traje impecable proclame las bondades de la ambigüedad y las estrategias de disimulo, renegando de la actuación consecuente. De hecho, va desarrollando en su banco del parque una muy seductora filosofía del escaqueo: “La evitación,” dijo Z., “es un arte elevado que raramente se enseña y aún más raramente se domina. La mayoría de las personas se ven superadas sin remedio por la magnitud de lo superfluo.” (La traducción, por lo demás muy solvente de Francesc Rovira, pone “renuncia” en vez de “evitación”, dándole así un matiz más inocente)". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CECILIA DREYMÜLLER Ir a noticia
  • "En una de las cartas que escribió en noviembre de 1887, cuando estaba instalado en Niza, Friedrich ­Nietzsche confiesa que está cerrando una época. Lleva 10 años enfermo, tuvo que dejar su cátedra en Basilea en 1879, quiere darle carpetazo a todo lo que ha sido hasta entonces. Unos meses más tarde llega a Turín, tras un viaje accidentado en el que se confunde de tren. La ciudad lo seduce desde el principio: “¡Y dónde habrá un adoquinado semejante! ¡Un paraíso para los pies, incluso para los ojos!…”, cuenta entusiasmado. En octubre, cuando le toca cumplir 44 años, decide sumergirse en su autobiografía, Ecce homo, que escribe en pocas semanas. A comienzos de enero del año siguiente se abalanzó al cuello de un caballo al que estaba maltratando su cochero para abrazarlo. Fue el inicio de su locura, el fin". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JOSÉ ANDRÉS ROJO
    4El camino hacia el abismo "En una de las cartas que escribió en noviembre de 1887, cuando estaba instalado en Niza, Friedrich ­Nietzsche confiesa que está cerrando una época. Lleva 10 años enfermo, tuvo que dejar su cátedra en Basilea en 1879, quiere darle carpetazo a todo lo que ha sido hasta entonces. Unos meses más tarde llega a Turín, tras un viaje accidentado en el que se confunde de tren. La ciudad lo seduce desde el principio: “¡Y dónde habrá un adoquinado semejante! ¡Un paraíso para los pies, incluso para los ojos!…”, cuenta entusiasmado. En octubre, cuando le toca cumplir 44 años, decide sumergirse en su autobiografía, Ecce homo, que escribe en pocas semanas. A comienzos de enero del año siguiente se abalanzó al cuello de un caballo al que estaba maltratando su cochero para abrazarlo. Fue el inicio de su locura, el fin". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JOSÉ ANDRÉS ROJO Ir a noticia
  • "Cuando los hechos cambian se inicia con la crítica que Tony Judt publicó en el New York Review of Books en mayo de 1995 de la Historia del siglo XX, de Eric Hobsbawm. Es una buena introducción porque pone sobre la mesa cuestiones que importan para entender al autor de Postguerra. Una de ellas es su interés por lo que pasó durante el siglo XX en la Europa del Este. A los habitantes de esa zona les tocó sufrir dos calamidades, la que desencadenaron los nazis y la que montaron los comunistas. La astucia de Stalin consistió en recuperar en los años treinta el buen nombre de su causa cuando apoyó a la República española frente al golpe de los militares rebeldes y sus amigos falangistas. Para Hobsbawm, cuenta Judt, aquélla fue “la única causa política que, incluso en retrospectiva, se nos aparece tan pura y atrayente como lo fue en 1936”. Y, sin embargo, es justo esa fascinación la que le impide a Hobsbawm no sólo analizar “el uso que hizo Stalin del conflicto español”, sino ni siquiera abordar cómo aquella unidad antifascista “contribuyó a forjar una nueva imagen del comunismo internacional después de los desastres militares, económicos y estratégicos de sus dos primeras décadas”. Y afirma: “Si queremos comprender el siglo XX, esa radical remodelación del comunismo (que se repitió en una clave menor después de 1943) necesita ser valorada”. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JOSÉ ANDRÉS ROJO
    5Tony Judt, la contundencia de un moralista "Cuando los hechos cambian se inicia con la crítica que Tony Judt publicó en el New York Review of Books en mayo de 1995 de la Historia del siglo XX, de Eric Hobsbawm. Es una buena introducción porque pone sobre la mesa cuestiones que importan para entender al autor de Postguerra. Una de ellas es su interés por lo que pasó durante el siglo XX en la Europa del Este. A los habitantes de esa zona les tocó sufrir dos calamidades, la que desencadenaron los nazis y la que montaron los comunistas. La astucia de Stalin consistió en recuperar en los años treinta el buen nombre de su causa cuando apoyó a la República española frente al golpe de los militares rebeldes y sus amigos falangistas. Para Hobsbawm, cuenta Judt, aquélla fue “la única causa política que, incluso en retrospectiva, se nos aparece tan pura y atrayente como lo fue en 1936”. Y, sin embargo, es justo esa fascinación la que le impide a Hobsbawm no sólo analizar “el uso que hizo Stalin del conflicto español”, sino ni siquiera abordar cómo aquella unidad antifascista “contribuyó a forjar una nueva imagen del comunismo internacional después de los desastres militares, económicos y estratégicos de sus dos primeras décadas”. Y afirma: “Si queremos comprender el siglo XX, esa radical remodelación del comunismo (que se repitió en una clave menor después de 1943) necesita ser valorada”. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JOSÉ ANDRÉS ROJO Ir a noticia
  • "Al principio parecen las trompetas de Jericó. Pero al final solo son violines desafinados tocando de oído. Bronca mediática, libro, entrevista, tocata y fuga: un buen soufflé. Para algunos, en su punto. Para otros, siempre demasiado amargo. Banal, polémico, fatuo, lúcido o valiente. Pero todos hablan y muchos de ellos compran. Y es que dentro del soufflé hay un libro, y dentro del libro, un autor con más hechuras de escritor de las que parece. Houellebecq es como escribe. Lo tomas o lo dejas. Sin su talento, olfato y esa artesanal y personalísima manera de urdir su mecano intelectual de tesis, ficción, autobiografía, burla, sexo robotizado, suicidio houdinesco y nihilismo hedonista, Houllebecq no nos hubiera aguantado ni un combate. Pero ahí sigue. Marcando el paso. Generando debate porque, en su manera de exponer lo feo y no ceder a la tentación literaria de crear belleza de lo vertedero, nos enfrenta a algo más doloroso que la imagen en el espejo. Levanta el velo a todas esas verdades que damos como correctas y ciertas y que son solo construcciones voluntariosas, intelectuales, quiméricas que no nos hemos tomado la molestia de analizar o ver la profundidad de sus fundamentos. Castillos de naipes que en cuanto llega el lobo —violencia— o un simple perro malcarado —crisis— se nos derrumban al primer soplido. Europa ha hecho de la mala conciencia su única ética. Y, al igual que sus ciudadanos, es profundamente conservadora. Queremos una cosa durante todo el día, pero por la noche, al irnos a dormir, rogamos que los otros limpien las calles de mendigos, no les dejen saltar nuestras verjas y Estados Unidos siga creyendo que Dios está de su lado. Eso es lo que nos escupe Houellebecq, un moralista que espera algo de un queso o un polvo, pero nada del ser humano". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN
    6La tentación "Al principio parecen las trompetas de Jericó. Pero al final solo son violines desafinados tocando de oído. Bronca mediática, libro, entrevista, tocata y fuga: un buen soufflé. Para algunos, en su punto. Para otros, siempre demasiado amargo. Banal, polémico, fatuo, lúcido o valiente. Pero todos hablan y muchos de ellos compran. Y es que dentro del soufflé hay un libro, y dentro del libro, un autor con más hechuras de escritor de las que parece. Houellebecq es como escribe. Lo tomas o lo dejas. Sin su talento, olfato y esa artesanal y personalísima manera de urdir su mecano intelectual de tesis, ficción, autobiografía, burla, sexo robotizado, suicidio houdinesco y nihilismo hedonista, Houllebecq no nos hubiera aguantado ni un combate. Pero ahí sigue. Marcando el paso. Generando debate porque, en su manera de exponer lo feo y no ceder a la tentación literaria de crear belleza de lo vertedero, nos enfrenta a algo más doloroso que la imagen en el espejo. Levanta el velo a todas esas verdades que damos como correctas y ciertas y que son solo construcciones voluntariosas, intelectuales, quiméricas que no nos hemos tomado la molestia de analizar o ver la profundidad de sus fundamentos. Castillos de naipes que en cuanto llega el lobo —violencia— o un simple perro malcarado —crisis— se nos derrumban al primer soplido. Europa ha hecho de la mala conciencia su única ética. Y, al igual que sus ciudadanos, es profundamente conservadora. Queremos una cosa durante todo el día, pero por la noche, al irnos a dormir, rogamos que los otros limpien las calles de mendigos, no les dejen saltar nuestras verjas y Estados Unidos siga creyendo que Dios está de su lado. Eso es lo que nos escupe Houellebecq, un moralista que espera algo de un queso o un polvo, pero nada del ser humano". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN Ir a noticia
  • "Como extensión del segundo mandamiento —“No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”— los judíos no se autorizan a creer en los actos de magia. El Talmud afirma que el Mago es Uno y sólo Él puede realizar milagros de prestidigitación, el no menor de los cuales fue la creación del mundo. Tal interdicción presenta un grave problema para el escritor judío. ¿Cómo inventar historias y personajes sin contravenir la terrible orden autoral? ¿Cómo responder a la advertencia talmúdica que afirma que, después de la muerte, quien se haya atrevido a construir una semejanza de algo de carne y hueso tendrá que darle vida y, al hacerlo, será castigado por terribles demonios. “Todo lo que no es ley es frivolidad”, reconoce uno de los personajes de Cynthia Ozick (Nueva York, 1928), atrapado entre la implacable prohibición de crear y el irresistible impulso de hacerlo". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de ALBERTO MANGUEL
    7Con el alma a cuestas "Como extensión del segundo mandamiento —“No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”— los judíos no se autorizan a creer en los actos de magia. El Talmud afirma que el Mago es Uno y sólo Él puede realizar milagros de prestidigitación, el no menor de los cuales fue la creación del mundo. Tal interdicción presenta un grave problema para el escritor judío. ¿Cómo inventar historias y personajes sin contravenir la terrible orden autoral? ¿Cómo responder a la advertencia talmúdica que afirma que, después de la muerte, quien se haya atrevido a construir una semejanza de algo de carne y hueso tendrá que darle vida y, al hacerlo, será castigado por terribles demonios. “Todo lo que no es ley es frivolidad”, reconoce uno de los personajes de Cynthia Ozick (Nueva York, 1928), atrapado entre la implacable prohibición de crear y el irresistible impulso de hacerlo". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de ALBERTO MANGUEL Ir a noticia
  • "En Nueva Zelanda en 1954 dos amigas asesinaron a la madre de una de ellas reventándole la cabeza con un ladrillo; la escritora Anne Perry fue una de las protagonistas del suceso. El caso Parker-Hulme se ramifica en películas como Criaturas celestiales (1994) de Peter Jackson; ensayos como Escritores delincuentes (2011) de José Ovejero; y novelas como Lo que dijo Harriet, donde la historia no se narra de un modo mimético con la crónica criminal, sino que se combina con la experiencia de Bainbridge que “fue expulsada de la escuela tras haber sido sorprendida leyendo unos poemillas sucios (…) por corromper la moral del resto de las alumnas”. Como la narradora de Lo que dijo Harriet. Como Miles en Otra vuelta de tuerca. Leo la novela de Bainbridge como un reflejo deformado de su vida, del caso Parker-Hulme y de los fantasmas de James". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de MARTA SANZ
    8Terminaciones nerviosas de la maldad "En Nueva Zelanda en 1954 dos amigas asesinaron a la madre de una de ellas reventándole la cabeza con un ladrillo; la escritora Anne Perry fue una de las protagonistas del suceso. El caso Parker-Hulme se ramifica en películas como Criaturas celestiales (1994) de Peter Jackson; ensayos como Escritores delincuentes (2011) de José Ovejero; y novelas como Lo que dijo Harriet, donde la historia no se narra de un modo mimético con la crónica criminal, sino que se combina con la experiencia de Bainbridge que “fue expulsada de la escuela tras haber sido sorprendida leyendo unos poemillas sucios (…) por corromper la moral del resto de las alumnas”. Como la narradora de Lo que dijo Harriet. Como Miles en Otra vuelta de tuerca. Leo la novela de Bainbridge como un reflejo deformado de su vida, del caso Parker-Hulme y de los fantasmas de James". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de MARTA SANZ Ir a noticia
  • 'Cicatriz', de Sara mesa
    9Conocimiento y corrupción "Con Cicatriz, Sara Mesa (Madrid, 1976) afianza y, si cabe, aumenta el reconocimiento obtenido con su anterior novela, Cuatro por cuatro (finalista del Premio Herralde 2012). Si en ésta el Wybrany College (un internado mixto que aplica la segregación) era el escenario que servía a la autora para forjar una lúcida indagación sobre la condición humana a partir de las normas de conducta que rigen las relaciones entre adultos y adolescentes, y también entre los poderosos y los sometidos, en Cicatriz, Sara Mesa reduce drásticamente el mundo narrativo y ancla su perturbadora historia en dos personajes tan impares como complementarios". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de ANA RODRÍGUEZ FISCHER Ir a noticia
  • "Manuel Vicent y yo nos hicimos amigos sobre un mantel de sobremesa, apartadas las migas del pan. Es fácil ser seducido por la conversación de Vicent. Más fácil aún si un día, antes de empezar la carrera de Periodismo, recortaste el artículo en el que ofrecía su mirada sobre la vuelta del Guernica a España. Manuel Vicent le explicaba a los lectores, en su columna de EL PAÍS, que el cuadro auténtico, el Guernica de verdad, era ese que muchas familias tenían colgado en la pared de su casa. Merecía la pena seguir la pista de alguien que conocía los misterios de su tiempo". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de DAVID TRUEBA
    10Manuel Vicent o cómo acariciar el tiempo "Manuel Vicent y yo nos hicimos amigos sobre un mantel de sobremesa, apartadas las migas del pan. Es fácil ser seducido por la conversación de Vicent. Más fácil aún si un día, antes de empezar la carrera de Periodismo, recortaste el artículo en el que ofrecía su mirada sobre la vuelta del Guernica a España. Manuel Vicent le explicaba a los lectores, en su columna de EL PAÍS, que el cuadro auténtico, el Guernica de verdad, era ese que muchas familias tenían colgado en la pared de su casa. Merecía la pena seguir la pista de alguien que conocía los misterios de su tiempo". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de DAVID TRUEBA Ir a noticia
  • "De tantas malformaciones como ha concebido el periodismo en su historia es posible que alguna encaje en la trama que Umberto Eco ha urdido en Número Cero. Dado el carácter instrumental que con frecuencia han tenido los periódicos para toda suerte de causas, incluso nobles, alguien debe de haber tenido alguna vez la idea de crear un periódico no para ser leído por el público, sino para extorsionar a los poderes establecidos con el propósito de buscarse un hueco entre ellos. Bastan unos pocos periodistas debidamente dirigidos y apenas unas decenas de ejemplares para intimidar a los destinatarios seleccionados. Todo muy barato e higiénico, sin el coste de su publicación, que siempre deja un reguero de sangre. Chantaje low cost". PINCHA BAJO ESTA LÍNEAS para leer la reseña completa de JESÚS CEBERIO.
    11Chantaje de bajo coste "De tantas malformaciones como ha concebido el periodismo en su historia es posible que alguna encaje en la trama que Umberto Eco ha urdido en Número Cero. Dado el carácter instrumental que con frecuencia han tenido los periódicos para toda suerte de causas, incluso nobles, alguien debe de haber tenido alguna vez la idea de crear un periódico no para ser leído por el público, sino para extorsionar a los poderes establecidos con el propósito de buscarse un hueco entre ellos. Bastan unos pocos periodistas debidamente dirigidos y apenas unas decenas de ejemplares para intimidar a los destinatarios seleccionados. Todo muy barato e higiénico, sin el coste de su publicación, que siempre deja un reguero de sangre. Chantaje low cost". PINCHA BAJO ESTA LÍNEAS para leer la reseña completa de JESÚS CEBERIO. Ir a noticia
  • "Ana, la madre de los Ángel, muere y sus hijos Pilar, Eva y Antonio revisan el tiempo pasado y lo por venir desde su relación con el legado familiar: la finca La Oculta. Aconseja Anita: "No hay que decir siempre la verdad pura y cruda (…), debemos mantener la compostura, la elegancia en el desacuerdo". Héctor Abad Faciolince (Medellín, Colombia, 1958) maneja la materia autobiográfica en ese sentido laxo, pero lleno de verdad, que ya convirtió El olvido que seremos en un texto sobresaliente. En La Oculta es posible que la referencia autobiográfica sea menos mimética y, sin embargo, se manipula de modo que descubre las contradicciones de los protagonistas y quizá del propio escritor. De los lectores". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de MARTA SANZ.
    12El precio del paraíso "Ana, la madre de los Ángel, muere y sus hijos Pilar, Eva y Antonio revisan el tiempo pasado y lo por venir desde su relación con el legado familiar: la finca La Oculta. Aconseja Anita: "No hay que decir siempre la verdad pura y cruda (…), debemos mantener la compostura, la elegancia en el desacuerdo". Héctor Abad Faciolince (Medellín, Colombia, 1958) maneja la materia autobiográfica en ese sentido laxo, pero lleno de verdad, que ya convirtió El olvido que seremos en un texto sobresaliente. En La Oculta es posible que la referencia autobiográfica sea menos mimética y, sin embargo, se manipula de modo que descubre las contradicciones de los protagonistas y quizá del propio escritor. De los lectores". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de MARTA SANZ. Ir a noticia
  • "Han pasado casi diez años desde su anterior libro de cuentos, Parientes pobres del diablo (2006), pero los lectores de Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) enseguida comprobarán que la autora sigue fiel a su mundo narrativo. Además de por el título (cómo no acordarse de su debut en 1980 con Mi hermana Elba), en La habitación de Nona uno encuentra un aire de familia: narradoras femeninas, muchas veces en el final de la infancia o en el inicio de un despertar al mundo, un mundo cercano y de “cámara” (es decir, de habitaciones y de pocos personajes familiares) y un estilo tan luminoso que destaca, por contraste, el motor de la escritura de Fernández Cubas, su aproximación a lo siniestro. En sus relatos, y singularmente en este libro (una perfecta introducción a su obra), acompañamos a los personajes en una labor casi detectivesca. Quieren orientarse en circunstancias que, a pesar de su sencillez, casi de su banalidad cotidiana, los desbordan". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS PARDO
    13El corazón de las ficciones "Han pasado casi diez años desde su anterior libro de cuentos, Parientes pobres del diablo (2006), pero los lectores de Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, 1945) enseguida comprobarán que la autora sigue fiel a su mundo narrativo. Además de por el título (cómo no acordarse de su debut en 1980 con Mi hermana Elba), en La habitación de Nona uno encuentra un aire de familia: narradoras femeninas, muchas veces en el final de la infancia o en el inicio de un despertar al mundo, un mundo cercano y de “cámara” (es decir, de habitaciones y de pocos personajes familiares) y un estilo tan luminoso que destaca, por contraste, el motor de la escritura de Fernández Cubas, su aproximación a lo siniestro. En sus relatos, y singularmente en este libro (una perfecta introducción a su obra), acompañamos a los personajes en una labor casi detectivesca. Quieren orientarse en circunstancias que, a pesar de su sencillez, casi de su banalidad cotidiana, los desbordan". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS PARDO Ir a noticia
  • "Cuando Virginia Woolf paseaba por la calle con aire distraído, la gente decía: “Mírala”. Leonard Woolf da cuenta de la doble faz de una persona a la vez ridícula y bella. Absolutamente fascinante. Quizá el propósito de Irene Chikiar Bauer al escribir esta biografía monumental sobre una de las más grandes escritoras del siglo XX consista en entender, a través del análisis del ingente acervo de documentos de Virginia Woolf y de parte de los integrantes del grupo de Bloomsbury, la complejidad de una mujer peculiar por sí misma que es simultáneamente un fruto reconocible de su época. El resultado es el mismo que se produce cuando en una novela se acumu­lan los detalles para construir un personaje: la asequibilidad de lo esquemático cede ante la bruma; el carácter revelador y subjetivo del impresionismo —el ojo que selecciona según comprende o comprende a medida que selecciona— deja paso a la minuciosidad de ese hiperrealismo que, en su recreación de cada arista, pelo, sombra, produce opacidad y se acerca a la abstracción. Chikiar Bauer consigue sustraer a la gran figura de Bloomsbury —con perdón de Keynes— de la espectacularización del icono que ha llegado a hacer de su imagen una mariquitina o un punto de lectura. Al acabar este libro no sabemos si conocemos más o menos a Virginia Woolf y nos formulamos las preguntas de a quién va dirigida esta biografía y, sobre todo, de cómo la debemos leer: con el impulso fascinante de la novela río, con demorada lente académica o picoteando a la búsqueda de informaciones específicas de cualquier índole —puro cotilleo, apunte filológico, dato histórico—". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de MARTA SANZ.
    14¿Conocer más o menos a Virginia Woolf? "Cuando Virginia Woolf paseaba por la calle con aire distraído, la gente decía: “Mírala”. Leonard Woolf da cuenta de la doble faz de una persona a la vez ridícula y bella. Absolutamente fascinante. Quizá el propósito de Irene Chikiar Bauer al escribir esta biografía monumental sobre una de las más grandes escritoras del siglo XX consista en entender, a través del análisis del ingente acervo de documentos de Virginia Woolf y de parte de los integrantes del grupo de Bloomsbury, la complejidad de una mujer peculiar por sí misma que es simultáneamente un fruto reconocible de su época. El resultado es el mismo que se produce cuando en una novela se acumu­lan los detalles para construir un personaje: la asequibilidad de lo esquemático cede ante la bruma; el carácter revelador y subjetivo del impresionismo —el ojo que selecciona según comprende o comprende a medida que selecciona— deja paso a la minuciosidad de ese hiperrealismo que, en su recreación de cada arista, pelo, sombra, produce opacidad y se acerca a la abstracción. Chikiar Bauer consigue sustraer a la gran figura de Bloomsbury —con perdón de Keynes— de la espectacularización del icono que ha llegado a hacer de su imagen una mariquitina o un punto de lectura. Al acabar este libro no sabemos si conocemos más o menos a Virginia Woolf y nos formulamos las preguntas de a quién va dirigida esta biografía y, sobre todo, de cómo la debemos leer: con el impulso fascinante de la novela río, con demorada lente académica o picoteando a la búsqueda de informaciones específicas de cualquier índole —puro cotilleo, apunte filológico, dato histórico—". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de MARTA SANZ. Ir a noticia
  • "La autoayuda —cuyas raíces literarias y función social estudió hace pocos años David Viñas Piquer en Erótica de la autoayuda— se ha apoderado de muchas zonas de la ficción. Además de la crónica, la fábula, la estampa y la parábola de autoayuda, hoy existe, a veces enmascarada, la novela de autoayuda en varias vertientes: sentimental, laboral, de entrada en la adolescencia, de duelo, de mujeres o de hombres de cuarenta años, de viaje al Oriente o a Machu Picchu, de la guerra de los sexos, de madres e hijas y de padres e hijos. La hay melancólica, chispeante, espiritual, festiva o educativa. Sus autores y autoras se prodigan en la televisión y la radio y felices hablan de sí mismos, como extensiones de aquello volcado en el papel o colgado en la Red. Y, por supuesto, entre éstas se encuentra, en un lugar principal, la novela de enfermedad. A finales del siglo XIX y durante el XX se agregaron, a la ilustre y milenaria serie de la locura, la anorexia mística, la parálisis histérica, la jaqueca severa, la prosaica dolencia intestinal de Iván Illich o la interesante tisis de tantos maestros, dos modalidades: la del sida, que fue enteramente nueva, y la del cáncer, cuya representación se transformó". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de NORA CATELLI
    15La enfermedad desde el saber y la lectura "La autoayuda —cuyas raíces literarias y función social estudió hace pocos años David Viñas Piquer en Erótica de la autoayuda— se ha apoderado de muchas zonas de la ficción. Además de la crónica, la fábula, la estampa y la parábola de autoayuda, hoy existe, a veces enmascarada, la novela de autoayuda en varias vertientes: sentimental, laboral, de entrada en la adolescencia, de duelo, de mujeres o de hombres de cuarenta años, de viaje al Oriente o a Machu Picchu, de la guerra de los sexos, de madres e hijas y de padres e hijos. La hay melancólica, chispeante, espiritual, festiva o educativa. Sus autores y autoras se prodigan en la televisión y la radio y felices hablan de sí mismos, como extensiones de aquello volcado en el papel o colgado en la Red. Y, por supuesto, entre éstas se encuentra, en un lugar principal, la novela de enfermedad. A finales del siglo XIX y durante el XX se agregaron, a la ilustre y milenaria serie de la locura, la anorexia mística, la parálisis histérica, la jaqueca severa, la prosaica dolencia intestinal de Iván Illich o la interesante tisis de tantos maestros, dos modalidades: la del sida, que fue enteramente nueva, y la del cáncer, cuya representación se transformó". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de NORA CATELLI Ir a noticia
  • "Cuando José María Ridao empezó a escribir en este periódico con regularidad, en torno a 2001, había comenzado ya a publicar algunos libros, y cuando dejó de escribir en él, hace ahora algo más de dos años, siguió publicándolos con la misma cadencia pacífica pero indócil. Su valiosa obra quizá ha quedado eclipsada o desatendida por el periodismo y el análisis político, y sin embargo encarna una de las trayectorias más beligerantes y jugosas: no ha callado su inquietud ante la fabulación interesada sobre el retorno al pasado, dispuesto a desmentirla sin apaños, como hizo al menos en Contra la historia (de 2000, revisado en 2009), pero ha sido también narrador genuino a partir de su biografía como diplomático en diversos destinos, entre ellos Angola, la Unesco o, como ahora, París, por ejemplo en El pasajero de Montauban. Ha sido sobre todo original intérprete de algunos de los avatares contemporáneos de un humanismo a menudo de estirpe erasmian y heredero del mejor legado de la razón ilustrada, desde La paz sin excusa y Weimar entre nosotros, ambos en 2004, hasta La estrategia del malestar (2014). De ahí que algunos de sus mejores libros no tengan atadura a razón política alguna, como su Elogio de la imperfección (2006) —que era una reflexión sobre las poéticas de la modernidad antes de la modernidad— o incluso los retratos poderosos de Radicales libres (2011) o el que dirimió el diferente papel que Ortega y Azaña escogieron para discutir la estructura del Estado a partir del Estatuto catalán en 1932, Dos visiones de España. Quizá su inequívoca y justificada proximidad a Manuel Azaña explica adicionalmente la tirria justificadísima por el Ortega de España invertebrada, tal como la ha expuesto en varios lugares y en algún artículo en este periódico definitivamente contundente. Para quien haya seguido sus libros, por tanto, este último contiene un giro filosófico que escapa a la ruta histórica y hasta geográfica y viajera que había escogido en los anteriores". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JORDI GRACIA
    16La trivialidad del absoluto "Cuando José María Ridao empezó a escribir en este periódico con regularidad, en torno a 2001, había comenzado ya a publicar algunos libros, y cuando dejó de escribir en él, hace ahora algo más de dos años, siguió publicándolos con la misma cadencia pacífica pero indócil. Su valiosa obra quizá ha quedado eclipsada o desatendida por el periodismo y el análisis político, y sin embargo encarna una de las trayectorias más beligerantes y jugosas: no ha callado su inquietud ante la fabulación interesada sobre el retorno al pasado, dispuesto a desmentirla sin apaños, como hizo al menos en Contra la historia (de 2000, revisado en 2009), pero ha sido también narrador genuino a partir de su biografía como diplomático en diversos destinos, entre ellos Angola, la Unesco o, como ahora, París, por ejemplo en El pasajero de Montauban. Ha sido sobre todo original intérprete de algunos de los avatares contemporáneos de un humanismo a menudo de estirpe erasmian y heredero del mejor legado de la razón ilustrada, desde La paz sin excusa y Weimar entre nosotros, ambos en 2004, hasta La estrategia del malestar (2014). De ahí que algunos de sus mejores libros no tengan atadura a razón política alguna, como su Elogio de la imperfección (2006) —que era una reflexión sobre las poéticas de la modernidad antes de la modernidad— o incluso los retratos poderosos de Radicales libres (2011) o el que dirimió el diferente papel que Ortega y Azaña escogieron para discutir la estructura del Estado a partir del Estatuto catalán en 1932, Dos visiones de España. Quizá su inequívoca y justificada proximidad a Manuel Azaña explica adicionalmente la tirria justificadísima por el Ortega de España invertebrada, tal como la ha expuesto en varios lugares y en algún artículo en este periódico definitivamente contundente. Para quien haya seguido sus libros, por tanto, este último contiene un giro filosófico que escapa a la ruta histórica y hasta geográfica y viajera que había escogido en los anteriores". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JORDI GRACIA Ir a noticia
  • "Hay acontecimientos que salen de fábrica etiquetados con la marca de la historia. Los buscamos los periodistas, a ser posible para narrarlos en primera persona como testigos directos, y los buscan con afán similar los editores de libros, para encargar o comprar los derechos de quienes los van a interpretar, desmenuzar y analizar en sus causas y consecuencias. Uno de los más recientes e inexplicados, probablemente también difíciles de interpretar, es el de la aparición del Estado Islámico de Irak y Siria, violentamente instalado en un amplio territorio entre ambos países árabes, donde sus adeptos quieren construir una sociedad regida por la sharía o ley islámica más estricta, siguiendo el modelo salafista, es decir, el de los piadosos compañeros del profeta Mahoma. Conocido también como Daesh por sus siglas en árabe, el Estado Islámico no es estrictamente un grupo terrorista como Al Qaeda, aunque proceda del mismo árbol violento, sino que es todo un proyecto político, naturalmente de matriz y métodos terroristas, que tiene como objetivos arrumbar los regímenes árabes, expulsar a las potencias occidentales, limpiar el territorio de las minorías religiosas consideradas heréticas o politeístas (cristianos, judíos, chiíes, yazidíes) y borrar las barreras coloniales en Oriente Próximo —muy concretamente la línea que separa Siria e Irak y lleva el nombre de Sykes y Picot, los diplomáticos británico y francés que acordaron secretamente la partición—". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de LLUIS BASSETS
    17Espejismos del califato "Hay acontecimientos que salen de fábrica etiquetados con la marca de la historia. Los buscamos los periodistas, a ser posible para narrarlos en primera persona como testigos directos, y los buscan con afán similar los editores de libros, para encargar o comprar los derechos de quienes los van a interpretar, desmenuzar y analizar en sus causas y consecuencias. Uno de los más recientes e inexplicados, probablemente también difíciles de interpretar, es el de la aparición del Estado Islámico de Irak y Siria, violentamente instalado en un amplio territorio entre ambos países árabes, donde sus adeptos quieren construir una sociedad regida por la sharía o ley islámica más estricta, siguiendo el modelo salafista, es decir, el de los piadosos compañeros del profeta Mahoma. Conocido también como Daesh por sus siglas en árabe, el Estado Islámico no es estrictamente un grupo terrorista como Al Qaeda, aunque proceda del mismo árbol violento, sino que es todo un proyecto político, naturalmente de matriz y métodos terroristas, que tiene como objetivos arrumbar los regímenes árabes, expulsar a las potencias occidentales, limpiar el territorio de las minorías religiosas consideradas heréticas o politeístas (cristianos, judíos, chiíes, yazidíes) y borrar las barreras coloniales en Oriente Próximo —muy concretamente la línea que separa Siria e Irak y lleva el nombre de Sykes y Picot, los diplomáticos británico y francés que acordaron secretamente la partición—". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de LLUIS BASSETS Ir a noticia
  • "Lo que sí es cierto es que en la biblioteca de la Real Academia Española existe una colección completa de la 'Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers  par une societé de gens de lettres, mis en ordre et publié par M. Diderot … et quant a la Partie Mathématique, par M. D’Alembert'. Son 28 tomos encuadernados en piel algo deteriorada, con el sello y el ex libris correspondiente, pertenecientes a la edición princeps que, con una tirada algo inferior a los 5.000 ejemplares, fueron apareciendo entre 1751 y 1772. Cuando la primera de estas fechas, la RAE tenía ya casi 40 años de vida, y los seis tomos de su Diccionario de autoridades se habían publicado entre 1726 y 1739. A partir de estos datos históricos, Arturo Pérez-Reverte escribe una novela que integra la mayoría de las claves literarias de su autor y constituye un cumplido homenaje no solo a la corporación de la que es miembro de número desde 2003, sino también —y esto es sin duda más importante— a la Ilustración y el racionalismo. Causas por las que muchos españoles, y no solo los académicos, lucharon en una batalla incruenta a lo largo de un siglo gris, decadente en lo épico, pero sumamente fructífero en una contienda no del todo perdida, pero tampoco suficientemente ganada. Me refiero a la de hacer una revolución para la que no harían falta otras armas que el libro y la palabra, según dice uno de los personajes históricos aquí presentes, el francés D’Alembert, frente a la otra opción, la de “un baño de sangre que preceda al baño de razón” defendida por otro de los protagonistas de Hombres buenos, esta vez ficticio: el abate Bringas". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de DARÍO VILLANUEVA
    18En la jaula del jaguar "Lo que sí es cierto es que en la biblioteca de la Real Academia Española existe una colección completa de la 'Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers / par une societé de gens de lettres, mis en ordre et publié par M. Diderot … et quant a la Partie Mathématique, par M. D’Alembert'. Son 28 tomos encuadernados en piel algo deteriorada, con el sello y el ex libris correspondiente, pertenecientes a la edición princeps que, con una tirada algo inferior a los 5.000 ejemplares, fueron apareciendo entre 1751 y 1772. Cuando la primera de estas fechas, la RAE tenía ya casi 40 años de vida, y los seis tomos de su Diccionario de autoridades se habían publicado entre 1726 y 1739. A partir de estos datos históricos, Arturo Pérez-Reverte escribe una novela que integra la mayoría de las claves literarias de su autor y constituye un cumplido homenaje no solo a la corporación de la que es miembro de número desde 2003, sino también —y esto es sin duda más importante— a la Ilustración y el racionalismo. Causas por las que muchos españoles, y no solo los académicos, lucharon en una batalla incruenta a lo largo de un siglo gris, decadente en lo épico, pero sumamente fructífero en una contienda no del todo perdida, pero tampoco suficientemente ganada. Me refiero a la de hacer una revolución para la que no harían falta otras armas que el libro y la palabra, según dice uno de los personajes históricos aquí presentes, el francés D’Alembert, frente a la otra opción, la de “un baño de sangre que preceda al baño de razón” defendida por otro de los protagonistas de Hombres buenos, esta vez ficticio: el abate Bringas". PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de DARÍO VILLANUEVA Ir a noticia
  • Haruki Murakami (Kioto, 1949) regresa a la ficción con este libro de referencias hemingwayanas: Hombres sin mujeres. Son siete narraciones escritas durante los dos últimos años y que pueden entenderse como variaciones sobre el tema de hombres abandonados por mujeres o privados de su presencia. Mujeres que entran y salen de la vida de aquellos, sin posibilidad alguna de comunicación o armisticio, sin segundas oportunidades. Murakami sentencia que basta con amar con locura a una mujer y que ella se marche a cualquier parte para convertirte en un hombre sin mujer. Perder una es perderlas a todas. Esta manera de sentenciar simple e impostadamente romántica es lo que agrada a los adictos a Murakami en la misma medida que desespera a sus detractores. El mundo literario del japonés es artificioso, un coche de carrocería reluciente pero que, a veces, parece esconder más un manual de autoayuda que un fetiche posmoderno del que te encaprichas y te hace sentir raro y feliz. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN
    19Murakami y los botones mal abrochados Haruki Murakami (Kioto, 1949) regresa a la ficción con este libro de referencias hemingwayanas: Hombres sin mujeres. Son siete narraciones escritas durante los dos últimos años y que pueden entenderse como variaciones sobre el tema de hombres abandonados por mujeres o privados de su presencia. Mujeres que entran y salen de la vida de aquellos, sin posibilidad alguna de comunicación o armisticio, sin segundas oportunidades. Murakami sentencia que basta con amar con locura a una mujer y que ella se marche a cualquier parte para convertirte en un hombre sin mujer. Perder una es perderlas a todas. Esta manera de sentenciar simple e impostadamente romántica es lo que agrada a los adictos a Murakami en la misma medida que desespera a sus detractores. El mundo literario del japonés es artificioso, un coche de carrocería reluciente pero que, a veces, parece esconder más un manual de autoayuda que un fetiche posmoderno del que te encaprichas y te hace sentir raro y feliz. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN Ir a noticia
  • Hay muchos libros llamados Historia de la escritura que recorren todos los procedimientos usados para registrar las palabras, del cuneiforme a los caracteres chinos. Pero éste tiene un objetivo más restringido, y mucho más ambicioso: la evolución del alfabeto latino desde los grafitis pompeyanos hasta la imprenta, desde el pincel y la pluma hasta los píxeles. La perspectiva del británico Ewan Clayton es muy especial. Calígrafo de profesión, aprendió a tallar letras sobre piedra, pasó años de su vida como monje, recreando las tareas de sus antecesores copistas; y llegó a ser consultor para Rank Xerox. Esta perspectiva única, la comprensión integral de qué constituye el acto de la escritura, unido al manejo sensible de una bibliografía riquísima, hace de esta obra una joya. Ilustrará a quienes se interesen por las inscripciones monumentales y los manuscritos medievales, pero también a quienes quieran conocer la evolución de la imprenta o la tipografía digital. En un momento como el actual, en el que se discute incluso la pertinencia de enseñar la letra manuscrita a los niños (pretendiendo que bastaría con hacerles usar un teclado), la obra de Clayton explica el valor de la caligrafía: no el arte de escribir con florituras, sino como herramienta y expresión personal de los ciudadanos. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JOSÉ ANTONIO MILLÁN
    20El largo trazo de la pluma Hay muchos libros llamados Historia de la escritura que recorren todos los procedimientos usados para registrar las palabras, del cuneiforme a los caracteres chinos. Pero éste tiene un objetivo más restringido, y mucho más ambicioso: la evolución del alfabeto latino desde los grafitis pompeyanos hasta la imprenta, desde el pincel y la pluma hasta los píxeles. La perspectiva del británico Ewan Clayton es muy especial. Calígrafo de profesión, aprendió a tallar letras sobre piedra, pasó años de su vida como monje, recreando las tareas de sus antecesores copistas; y llegó a ser consultor para Rank Xerox. Esta perspectiva única, la comprensión integral de qué constituye el acto de la escritura, unido al manejo sensible de una bibliografía riquísima, hace de esta obra una joya. Ilustrará a quienes se interesen por las inscripciones monumentales y los manuscritos medievales, pero también a quienes quieran conocer la evolución de la imprenta o la tipografía digital. En un momento como el actual, en el que se discute incluso la pertinencia de enseñar la letra manuscrita a los niños (pretendiendo que bastaría con hacerles usar un teclado), la obra de Clayton explica el valor de la caligrafía: no el arte de escribir con florituras, sino como herramienta y expresión personal de los ciudadanos. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JOSÉ ANTONIO MILLÁN Ir a noticia
  • Este libro está destinado a causar una bronca monumental entre científicos sociales, pensadores y lectores de todo signo —como ya ha hecho su versión inglesa en Estados Unidos—, así que lo mejor será que arranque este comentario resumiéndoles lo que sostiene su autor, el prestigioso divulgador Nicholas Wade, antiguo editor de Nature, Science y las páginas científicas de The New York Times.Tiempo habrá después para discutir sobre lo que el autor no dice, que será probablemente el tema principal de la polémica subsiguiente, como suele ocurrir en estos casos. Wade sostiene que hay un componente genético en el comportamiento social humano, y que esos genes están tan sujetos al cambio evolutivo como los que controlan el color de la piel, el metabolismo de las grasas o la adaptación a las grandes altitudes; que esa evolución del comportamiento social ha seguido cursos diferentes en las distintas razas, y que esas diferencias, aunque leves, han tenido efectos multiplicativos en las instituciones que prevalecen en una u otra población humana. El autor reconoce que nada de esto son hechos probados, sino conjeturas, y el libro consiste en una detallada argumentación a su favor: un argumento que quiere otorgar un papel a la evolución biológica en el gran drama de la historia humana. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JAVIER SAMPEDRO
    21Un libro incómodo Este libro está destinado a causar una bronca monumental entre científicos sociales, pensadores y lectores de todo signo —como ya ha hecho su versión inglesa en Estados Unidos—, así que lo mejor será que arranque este comentario resumiéndoles lo que sostiene su autor, el prestigioso divulgador Nicholas Wade, antiguo editor de Nature, Science y las páginas científicas de The New York Times.Tiempo habrá después para discutir sobre lo que el autor no dice, que será probablemente el tema principal de la polémica subsiguiente, como suele ocurrir en estos casos. Wade sostiene que hay un componente genético en el comportamiento social humano, y que esos genes están tan sujetos al cambio evolutivo como los que controlan el color de la piel, el metabolismo de las grasas o la adaptación a las grandes altitudes; que esa evolución del comportamiento social ha seguido cursos diferentes en las distintas razas, y que esas diferencias, aunque leves, han tenido efectos multiplicativos en las instituciones que prevalecen en una u otra población humana. El autor reconoce que nada de esto son hechos probados, sino conjeturas, y el libro consiste en una detallada argumentación a su favor: un argumento que quiere otorgar un papel a la evolución biológica en el gran drama de la historia humana. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JAVIER SAMPEDRO Ir a noticia
  • Tanto en la realidad como en la ficción los impostores resultan fascinantes. Ahí están los respectivos ejemplos del ser humano llamado Pequeño Nicolás y del personaje literario de Alonso Quijano. Parece que el primero se ha hecho pasar por todo lo imaginable, desde espía hasta asesor de Soraya, mientras el hidalgo decidió convertirse en el flamante caballero don Quijote de la Mancha. Así, siguiendo en parte los pasos de Cervantes, la escritora estadounidense Amity Gaige (Carolina del Norte, 1972) ha contado en su tercer libro la historia de un embaucador, Erik Schroder —alias Eric Kennedy—,que si bien a primera vista no parece tan loco como el de la triste figura, a la larga no resulta más cuerdo, siendo casi igual de asombroso. La novela se nos presenta como un solo documento escrito por este personaje que, además de protagonista y narrador, es el exesposo todavía enamorado de una tal Laura, a quien dirige las confesiones de “mis andanzas con Meadow desde nuestra desaparición”. Meadow es la hija de la pareja, que cuenta seis años y ha sido secuestrada por Schroder aprovechando el día de visita que consigue por un error judicial. Schroder nos contará su historia ya desde la cárcel, como hicieron Boecio o Pascual Duarte, el relato contrito de los seis días que pasó recorriendo las carreteras de Nueva Inglaterra en compañía de su hija. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de FERNANDO CASTANEDO
    22El impostor en su silencio Tanto en la realidad como en la ficción los impostores resultan fascinantes. Ahí están los respectivos ejemplos del ser humano llamado Pequeño Nicolás y del personaje literario de Alonso Quijano. Parece que el primero se ha hecho pasar por todo lo imaginable, desde espía hasta asesor de Soraya, mientras el hidalgo decidió convertirse en el flamante caballero don Quijote de la Mancha. Así, siguiendo en parte los pasos de Cervantes, la escritora estadounidense Amity Gaige (Carolina del Norte, 1972) ha contado en su tercer libro la historia de un embaucador, Erik Schroder —alias Eric Kennedy—,que si bien a primera vista no parece tan loco como el de la triste figura, a la larga no resulta más cuerdo, siendo casi igual de asombroso. La novela se nos presenta como un solo documento escrito por este personaje que, además de protagonista y narrador, es el exesposo todavía enamorado de una tal Laura, a quien dirige las confesiones de “mis andanzas con Meadow desde nuestra desaparición”. Meadow es la hija de la pareja, que cuenta seis años y ha sido secuestrada por Schroder aprovechando el día de visita que consigue por un error judicial. Schroder nos contará su historia ya desde la cárcel, como hicieron Boecio o Pascual Duarte, el relato contrito de los seis días que pasó recorriendo las carreteras de Nueva Inglaterra en compañía de su hija. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de FERNANDO CASTANEDO Ir a noticia
  • ¿Quién teme a Henrik Ibsen, el viejo oso polar con barbas de lince, señor de los pitufos y primer dramaturgo feminista de la era moderna? Siri Hustvedt, no. La autora de Los ojos vendados y Todo cuanto amé demuestra en su última novela que es más noruega que norteamericana. Porque El mundo deslumbrante es en realidad un involuntario homenaje al autor de Casa de muñecas,una intrincada trama que funciona a la manera de un inconsciente freudiano, con todos los ingredientes del drama nórdico pero con el flotante mundo artístico de Nueva York como escenario. Harriet Burden, como Nora (¿como Hedda?), es una mujer inmensamente henchida de vida en un mundo que apenas le concede la oportunidad de hacer mucho más que ser una artista invisible, esposa de un poderoso marchante y madre de dos hijos. Frente a la experiencia de su viudez decide reencontrarse como artista y se inventa el juego de las máscaras, con el que buscará poner en evidencia un sistema del arte para ella claramente misógino. Huye de Manhattan (“esa pústula ambulante, adinerada y endogámica”) y se refugia en un loft en Brooklyn. Allí construirá sus obras, “espacios de juego” que cobran forma en celdas y habitaciones donde “pone a vivir” a los tres duendes quela suplantarán: el superficial Anton Tish, el homosexual mestizo Phineas Q. Eldridge y el carismático y exitoso Rune. Cada “gnomo” poseerá la capacidad de deslumbrar a través del arte, algo que a ella nunca le fue concedido. Hustvedt utilizará una extravagante psicología narrativa para dar perspectiva a su personaje en la búsqueda de una identidad que la hará sentir verdaderamente real. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de ÁNGELA MOLINA
    23Casa de muñecas ¿Quién teme a Henrik Ibsen, el viejo oso polar con barbas de lince, señor de los pitufos y primer dramaturgo feminista de la era moderna? Siri Hustvedt, no. La autora de Los ojos vendados y Todo cuanto amé demuestra en su última novela que es más noruega que norteamericana. Porque El mundo deslumbrante es en realidad un involuntario homenaje al autor de Casa de muñecas,una intrincada trama que funciona a la manera de un inconsciente freudiano, con todos los ingredientes del drama nórdico pero con el flotante mundo artístico de Nueva York como escenario. Harriet Burden, como Nora (¿como Hedda?), es una mujer inmensamente henchida de vida en un mundo que apenas le concede la oportunidad de hacer mucho más que ser una artista invisible, esposa de un poderoso marchante y madre de dos hijos. Frente a la experiencia de su viudez decide reencontrarse como artista y se inventa el juego de las máscaras, con el que buscará poner en evidencia un sistema del arte para ella claramente misógino. Huye de Manhattan (“esa pústula ambulante, adinerada y endogámica”) y se refugia en un loft en Brooklyn. Allí construirá sus obras, “espacios de juego” que cobran forma en celdas y habitaciones donde “pone a vivir” a los tres duendes quela suplantarán: el superficial Anton Tish, el homosexual mestizo Phineas Q. Eldridge y el carismático y exitoso Rune. Cada “gnomo” poseerá la capacidad de deslumbrar a través del arte, algo que a ella nunca le fue concedido. Hustvedt utilizará una extravagante psicología narrativa para dar perspectiva a su personaje en la búsqueda de una identidad que la hará sentir verdaderamente real. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de ÁNGELA MOLINA Ir a noticia
  • La escritura de Pablo Ramos (Buenos Aires, 1966) se despliega tan apegada a la experiencia, con tan extrema conmoción del dolor y la querencia, que presumo que no le será fácil al novelista, al volver sobre su texto, deslindar lo que corresponde a la biografía y lo que debe a la invención. Todo parece igualmente vivo. El escritor ha declarado, en distintas ocasiones, que Gabriel Reyes es escritura y Pablo Ramos no. Gabriel Reyes es el personaje medular que articula casi toda la obra del escritor argentino. Su puerta de acceso a la literatura. Lo que pueda tener de él queda subsumido en la voracidad del personaje. En El origen de la tristeza (Malpaso, 2014) Gabriel Reyes narraba con su voz el fin de la adolescencia. En La ley de la ferocidad es un hombre adulto con buena posición económica, adicto al alcohol y las drogas, vanamente destrozado, hostil con su pasado de chico de barrio, del que huyó para vengarse del padre, para no parecerse a él. La muerte del padre lo obliga a regresar, y ese vacío abre una rememoración construida con golpes de asalto a la memoria, bajo la impotencia del afecto familiar que sólo emerge en la escritura, y que aquí posee un carácter encaminado a la purga del desastre vital, el extravío, y el desconsuelo. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de FRANCISCO SOLANO
    24Exhibición de amargura La escritura de Pablo Ramos (Buenos Aires, 1966) se despliega tan apegada a la experiencia, con tan extrema conmoción del dolor y la querencia, que presumo que no le será fácil al novelista, al volver sobre su texto, deslindar lo que corresponde a la biografía y lo que debe a la invención. Todo parece igualmente vivo. El escritor ha declarado, en distintas ocasiones, que Gabriel Reyes es escritura y Pablo Ramos no. Gabriel Reyes es el personaje medular que articula casi toda la obra del escritor argentino. Su puerta de acceso a la literatura. Lo que pueda tener de él queda subsumido en la voracidad del personaje. En El origen de la tristeza (Malpaso, 2014) Gabriel Reyes narraba con su voz el fin de la adolescencia. En La ley de la ferocidad es un hombre adulto con buena posición económica, adicto al alcohol y las drogas, vanamente destrozado, hostil con su pasado de chico de barrio, del que huyó para vengarse del padre, para no parecerse a él. La muerte del padre lo obliga a regresar, y ese vacío abre una rememoración construida con golpes de asalto a la memoria, bajo la impotencia del afecto familiar que sólo emerge en la escritura, y que aquí posee un carácter encaminado a la purga del desastre vital, el extravío, y el desconsuelo. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de FRANCISCO SOLANO Ir a noticia
  • En 1968 se llenó el embalse del Porma y anegó los pueblos leoneses de Vegamián, Campillo, Ferreras, Quintanilla, Armada y Lodares. En aquel año, Julio Llamazares tenía nueve de edad, era hijo del maestro de Vegamián y fue de los primeros en abandonar la zona en pos del nuevo destino de su padre. Los personajes de su novela, Distintas formas de mirar el agua, proceden de Ferreras y fueron de los últimos en salir: como todos los vecinos, fueron realojados, muy lejos de allí, en la comarca palentina de Tierra de Campos, donde ese mismo año de 1968 se completó la desecación de la laguna de la Nava y se construyó uno de aquellos “pueblos de colonización” —Cascón de la Nava— que el franquismo declinante seguía presentando como una de sus grandes conquistas sociales. Ahora, en el año 2014, esta novela cuenta el último regreso de una familia a la vista del agua que cubrió sus tierras para arrojar allí las cenizas de quien fue marido, padre, suegro o abuelo de todos ellos: el hombre que siempre quiso volver, como si fuera —piensa Raquel, su nieta, un tanto pedante— un “Ulises campesino y provinciano cuyo sueño era volver al sitio en que nació por más que nadie lo esperara allí”. En aquel lugar —cavila Alex, otro de sus nietos— que ha venido a ser “una gran fosa común hecha con agua en lugar de con tierra”. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JOSÉ-CARLOS MAINER
    25Voces sobre las aguas En 1968 se llenó el embalse del Porma y anegó los pueblos leoneses de Vegamián, Campillo, Ferreras, Quintanilla, Armada y Lodares. En aquel año, Julio Llamazares tenía nueve de edad, era hijo del maestro de Vegamián y fue de los primeros en abandonar la zona en pos del nuevo destino de su padre. Los personajes de su novela, Distintas formas de mirar el agua, proceden de Ferreras y fueron de los últimos en salir: como todos los vecinos, fueron realojados, muy lejos de allí, en la comarca palentina de Tierra de Campos, donde ese mismo año de 1968 se completó la desecación de la laguna de la Nava y se construyó uno de aquellos “pueblos de colonización” —Cascón de la Nava— que el franquismo declinante seguía presentando como una de sus grandes conquistas sociales. Ahora, en el año 2014, esta novela cuenta el último regreso de una familia a la vista del agua que cubrió sus tierras para arrojar allí las cenizas de quien fue marido, padre, suegro o abuelo de todos ellos: el hombre que siempre quiso volver, como si fuera —piensa Raquel, su nieta, un tanto pedante— un “Ulises campesino y provinciano cuyo sueño era volver al sitio en que nació por más que nadie lo esperara allí”. En aquel lugar —cavila Alex, otro de sus nietos— que ha venido a ser “una gran fosa común hecha con agua en lugar de con tierra”. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JOSÉ-CARLOS MAINER Ir a noticia
  • En contraportada se califica Cabaret Biarritz, galardonada este año con el Premio Nadal, de novela "divertidísima, polifónica y extravagante". Nada que oponer a esa tasación editorial. La novela es eso, y mucho más. Y nos permite descubrir a un autor, José C. Vales (Zamora, 1965), dotado de notables recursos para elaborar tramas intrincadas; recrear ambientes suntuosos, infamantes y ridículos; registrar voces y temperamentos de distinto rango social y moralidad equívoca, y con un radical sentido de la parodia. Tan radical que no solo abarca el género de investigación criminal al que la novela pertenece, sino la propia novela, construida como una improbable edición crítica de unas aún más improbables entrevistas, transcritas por un oscuro escritor, Georges Miet, redactor servil de “las historias más deplorables que se le pasaban por la cabeza a su patrón”, un editor de truculentos relatos populares que rechazaba los libros que "apestaban a literatura". Miet, que para más aversión es "artrítico, cojo y casi ciego", tiene su momento de emancipación literaria al recibir el encargo de escribir una "novela seria sobre los terribles y dramáticos sucesos acaecidos en Biarritz durante el verano de 1925". Se entrega a esa tarea, "13 años después de los hechos en cuestión", trabajando en condiciones muy patéticas. Consumirá su vida reuniendo el material de lo que pretendía que fuera "la gran novela de Biarritz", de la que solo quedarán, confundidos con otros legajos, "en la oscuridad más deplorable", los manuscritos de las entrevistas realizadas a una treintena de personajes, testigos o implicados en los hechos, que compasivamente se prestaron a hablar con el malogrado Georges Miet. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de FRANCISCO SOLANO
    26Aquel espantoso verano En contraportada se califica Cabaret Biarritz, galardonada este año con el Premio Nadal, de novela "divertidísima, polifónica y extravagante". Nada que oponer a esa tasación editorial. La novela es eso, y mucho más. Y nos permite descubrir a un autor, José C. Vales (Zamora, 1965), dotado de notables recursos para elaborar tramas intrincadas; recrear ambientes suntuosos, infamantes y ridículos; registrar voces y temperamentos de distinto rango social y moralidad equívoca, y con un radical sentido de la parodia. Tan radical que no solo abarca el género de investigación criminal al que la novela pertenece, sino la propia novela, construida como una improbable edición crítica de unas aún más improbables entrevistas, transcritas por un oscuro escritor, Georges Miet, redactor servil de “las historias más deplorables que se le pasaban por la cabeza a su patrón”, un editor de truculentos relatos populares que rechazaba los libros que "apestaban a literatura". Miet, que para más aversión es "artrítico, cojo y casi ciego", tiene su momento de emancipación literaria al recibir el encargo de escribir una "novela seria sobre los terribles y dramáticos sucesos acaecidos en Biarritz durante el verano de 1925". Se entrega a esa tarea, "13 años después de los hechos en cuestión", trabajando en condiciones muy patéticas. Consumirá su vida reuniendo el material de lo que pretendía que fuera "la gran novela de Biarritz", de la que solo quedarán, confundidos con otros legajos, "en la oscuridad más deplorable", los manuscritos de las entrevistas realizadas a una treintena de personajes, testigos o implicados en los hechos, que compasivamente se prestaron a hablar con el malogrado Georges Miet. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de FRANCISCO SOLANO Ir a noticia
  • La nueva novela de Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948) tiene su origen en otra anterior, La carta cerrada (Lumen, 2009). En ésta, una madre deja a su hijo una carta en la que le explica las razones por las que su vida tomó otros derroteros, pero el niño no la abre. No quiere saber. Aquí, en Donde no estás, hay una madre muerta y una hija que sí quiere saber. Así que busca a su madre resiguiendo sus pasos, poniéndose sus zapatos, va a la casa rural de la abuela, poderosa, sabia, lúcida y, quizá por ello, intransigente, con pasiones y avatares de las gentes que están y estuvieron en su órbita, una extensísima esfera arbitraria de poder. Ana es una adolescente que acude para saber y todos —vivos y muertos, animales, árboles y habitaciones— le hablan de lo que no saben para así callar lo que sí saben. Mentiras, secretos, sospechas y certezas. Ana regresa al pueblo de la infancia de su madre donde aún reside aquella abuela, hoy maltratada por un Alzheimer que le hace alternar desvarío y lucidez. Ese lugar es Villalba de los Alcores, pueblo vallisoletano de la comarca de los Montes Torozos, que fue el mundo y el mito en la infancia del propio autor. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN
    27De secretos y fantasmas La nueva novela de Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948) tiene su origen en otra anterior, La carta cerrada (Lumen, 2009). En ésta, una madre deja a su hijo una carta en la que le explica las razones por las que su vida tomó otros derroteros, pero el niño no la abre. No quiere saber. Aquí, en Donde no estás, hay una madre muerta y una hija que sí quiere saber. Así que busca a su madre resiguiendo sus pasos, poniéndose sus zapatos, va a la casa rural de la abuela, poderosa, sabia, lúcida y, quizá por ello, intransigente, con pasiones y avatares de las gentes que están y estuvieron en su órbita, una extensísima esfera arbitraria de poder. Ana es una adolescente que acude para saber y todos —vivos y muertos, animales, árboles y habitaciones— le hablan de lo que no saben para así callar lo que sí saben. Mentiras, secretos, sospechas y certezas. Ana regresa al pueblo de la infancia de su madre donde aún reside aquella abuela, hoy maltratada por un Alzheimer que le hace alternar desvarío y lucidez. Ese lugar es Villalba de los Alcores, pueblo vallisoletano de la comarca de los Montes Torozos, que fue el mundo y el mito en la infancia del propio autor. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN Ir a noticia
  • También esto pasará es un sendero que se te abre en cuanto empiezas a leer y al mismo tiempo notas cómo se va cerrando tras de ti. Un libro especial e irrepetible, no imbatible, pero sí sincero en su ficción y que su autora sabe manejar con oficio cuando se acerca demasiado a la playa de la autocomplacencia de lo estupendísimo. La caja de música que escuchas apenas inicias la segunda novela de Milena Busquets (Barcelona, 1972) te hipnotiza desde el principio. Puro sonido Hamelin y los pies sobre los ladrillos amarillos por los que la novela discurre y termina a ritmo de literatura testimonial, pero nunca catártica ni sentimentaloide. La partitura está impregnada con una agradable y dolorosa sensación de verdad literaria, de haber estado metido en un mundo ficcional universal al tiempo que muy personal. La autora crea el personaje de Blanca como falso pararrayos. La madre muerta. La madre que sostiene, da sentido a la narración y carga de profundidad los ligeros pasos de ballet de los personajes de También esto pasará. Esa mujer es la madre de la autora, bruja burlona y hada patosa, inteligente, egoísta, culta, educada, caprichosa y educadora de la férrea libertad de hacer lo que te da la gana, cargar las consecuencias, pero nunca culpabilizarse de ello. Esa mujer era la escritora y editora Esther Tusquets, fallecida hace poco más de dos años, figura esencial de la intelectualidad barcelonesa. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN
    28Triste alegría de vivir También esto pasará es un sendero que se te abre en cuanto empiezas a leer y al mismo tiempo notas cómo se va cerrando tras de ti. Un libro especial e irrepetible, no imbatible, pero sí sincero en su ficción y que su autora sabe manejar con oficio cuando se acerca demasiado a la playa de la autocomplacencia de lo estupendísimo. La caja de música que escuchas apenas inicias la segunda novela de Milena Busquets (Barcelona, 1972) te hipnotiza desde el principio. Puro sonido Hamelin y los pies sobre los ladrillos amarillos por los que la novela discurre y termina a ritmo de literatura testimonial, pero nunca catártica ni sentimentaloide. La partitura está impregnada con una agradable y dolorosa sensación de verdad literaria, de haber estado metido en un mundo ficcional universal al tiempo que muy personal. La autora crea el personaje de Blanca como falso pararrayos. La madre muerta. La madre que sostiene, da sentido a la narración y carga de profundidad los ligeros pasos de ballet de los personajes de También esto pasará. Esa mujer es la madre de la autora, bruja burlona y hada patosa, inteligente, egoísta, culta, educada, caprichosa y educadora de la férrea libertad de hacer lo que te da la gana, cargar las consecuencias, pero nunca culpabilizarse de ello. Esa mujer era la escritora y editora Esther Tusquets, fallecida hace poco más de dos años, figura esencial de la intelectualidad barcelonesa. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN Ir a noticia
  • En el ya lejanísimo mes de octubre de 1984, debajo de una manta de gusanos hallaron el cadáver de Richard Brautigan. Solo en eso, en elegir la manera de acabar con su vida, parecía haber triunfado plenamente. Con una bala en la sien de una 44, en una cabaña aislada en Bolinas, California. Pero siempre hay que ir con cuidado con estas vidas nada ejemplares made in USA. Tratándose de un país mítico, la biografía de la mayoría de sus artistas (escritores, actores, millonarios y presentadoras de televisión) tratará también de serlo. Si no tienes una adicción (si la diñas, bien, y si la superas y regresas, premio doble), no eres nadie. Si tu padre no era alcohólico y soñaba con que aún estaba en Saigón. Si tu tío Dick no se mostraba en exceso cariñoso, si no tuviste mil domicilios en la infancia y mil empleos (nada de auxiliar administrativo: marino, detective, surfista, camarera) eres menos que nadie. Puede que escribas bien (o muy bien) , pero te falta algo. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN
    29Es solo Brautigan (pero me gusta) En el ya lejanísimo mes de octubre de 1984, debajo de una manta de gusanos hallaron el cadáver de Richard Brautigan. Solo en eso, en elegir la manera de acabar con su vida, parecía haber triunfado plenamente. Con una bala en la sien de una 44, en una cabaña aislada en Bolinas, California. Pero siempre hay que ir con cuidado con estas vidas nada ejemplares made in USA. Tratándose de un país mítico, la biografía de la mayoría de sus artistas (escritores, actores, millonarios y presentadoras de televisión) tratará también de serlo. Si no tienes una adicción (si la diñas, bien, y si la superas y regresas, premio doble), no eres nadie. Si tu padre no era alcohólico y soñaba con que aún estaba en Saigón. Si tu tío Dick no se mostraba en exceso cariñoso, si no tuviste mil domicilios en la infancia y mil empleos (nada de auxiliar administrativo: marino, detective, surfista, camarera) eres menos que nadie. Puede que escribas bien (o muy bien) , pero te falta algo. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de CARLOS ZANÓN Ir a noticia
  • A ver quién es el guapo que cuando se habla de novela póstuma piensa en una obra maestra; a ver quién piensa con un lirio en la mano que novela póstuma no es sinónimo de borrador extraviado, de manuscrito repudiado y descubierto en aquel anaquel cercano al abigarrado escritorio del genio creador, de resto de serie, de merma narrativa, de residuo con el que prolongar la gloria literaria que la muerte ha arrebatado, de efecto placebo o de añagaza de marketing,de testamento traicionado. Para Isabel es una novela inédita póstuma de Tabucchi (1943-2012), pero no un inesperado vestigio de su talento sino una prueba esencial de este, una obra maestra pergeñada con la parsimonia con la que rumia el buey Apis, a un tiempo fértil y funerario, y terminada de escribir en 1996, en plena hegemonía artística y ebullición mediática, dos años después de publicar su ya legendaria Sostiene Pereira. Por qué no quiso publicarla entonces es cuestión que ni su viuda ni su editor en lengua original alcanzan a revelar en el breve posliminar que cierra el volumen. Tal vez, como el lector, ignoran el motivo y piensan que Tabucchi creyó que publicar Para Isabel sería como caer en la tentación de publicar su obra completa antes siquiera de haberla escrito, pues esta historia de búsquedas vagamente detectivescas es una historia de búsquedas decididamente personales que contiene su universo literario entero. Y sí, hubo un tiempo, antes de las redes sociales, en que asustaba la exhibición de la privacidad. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JAVIER APARICIO MAYDEU
    30Tabucchi o cuando póstumo no significa menor A ver quién es el guapo que cuando se habla de novela póstuma piensa en una obra maestra; a ver quién piensa con un lirio en la mano que novela póstuma no es sinónimo de borrador extraviado, de manuscrito repudiado y descubierto en aquel anaquel cercano al abigarrado escritorio del genio creador, de resto de serie, de merma narrativa, de residuo con el que prolongar la gloria literaria que la muerte ha arrebatado, de efecto placebo o de añagaza de marketing,de testamento traicionado. Para Isabel es una novela inédita póstuma de Tabucchi (1943-2012), pero no un inesperado vestigio de su talento sino una prueba esencial de este, una obra maestra pergeñada con la parsimonia con la que rumia el buey Apis, a un tiempo fértil y funerario, y terminada de escribir en 1996, en plena hegemonía artística y ebullición mediática, dos años después de publicar su ya legendaria Sostiene Pereira. Por qué no quiso publicarla entonces es cuestión que ni su viuda ni su editor en lengua original alcanzan a revelar en el breve posliminar que cierra el volumen. Tal vez, como el lector, ignoran el motivo y piensan que Tabucchi creyó que publicar Para Isabel sería como caer en la tentación de publicar su obra completa antes siquiera de haberla escrito, pues esta historia de búsquedas vagamente detectivescas es una historia de búsquedas decididamente personales que contiene su universo literario entero. Y sí, hubo un tiempo, antes de las redes sociales, en que asustaba la exhibición de la privacidad. PINCHA BAJO ESTAS LÍNEAS para leer la reseña completa de JAVIER APARICIO MAYDEU Ir a noticia