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EL ACENTO

¡Que difícil es competir!

Más que multas a las petroleras, los reguladores deberían aumentar el número de suministradores de carburantes

¡Que difícil es competir!

Por más que los reguladores imponen sanciones y proclaman los indicios de anomalías en el mercado de combustibles, los precios de las gasolinas y gasóleos prosiguen impertérritos la curva gravitatoria que les lleva a subir de forma inmediata cuando se encarece el precio del petróleo y abaratarse a cámara lenta cuando el crudo o los mercados de referencia bajan. Es la Ley del Disparo al Aire y la Pluma. La Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) acaba de imponer una multa de 32 millones a cinco compañías (Repsol, Cepsa, Disa, Galp y Meroil) para castigar la colusión de precios y “prácticas de coordinación” contrarias a la competencia. Traducido: cuando un número reducido de operadores domina un mercado les es más fácil ponerse de acuerdo (por ejemplo, en los precios de venta al público) que competir para ganar cuota de distribución y beneficiar al consumidor. Algunos de los multados recurrirán; no solo están en su derecho, sino que debería ser una obligación que explicasen a los clientes las causas (naturales o sobrenaturales) de la uniformidad de precios.

Ahora bien, lo que realmente inquieta es la incapacidad político-jurídico-administrativa para embridar los precios en las estaciones de servicio. Durante casi un decenio la Comisión Nacional de la Energía (CNE) primero y su sucesora CNMC han abierto expedientes y denunciado indicios de prácticas anticompetitivas, mientras observaban como los importes reales superaban los precios máximos (referencia de los precios de competencia mediados en Europa), síntoma de que puede haber acuerdos de precios. Bien, pues la presencia de al menos dos reguladores o vigilantes (Industria y la CNMC) no ha modificado un ápice la Ley del Disparo al Aire y la Pluma.

Y es que la competencia en un mercado no se vigila; se incentiva. Con medidas de mercado, claro, nada de intervenciones. Más que multas, los reguladores deberían considerar disposiciones para aumentar el número de suministradores de carburantes. Está demostrado que los precios más bajos se registran en los entornos próximos a los hipermercados que ofrecen gasolina más barata para aumentar sus ventas. Pues esa es la idea que hay que enriquecer y desarrollar.

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