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EDITORIAL

Un Rey más austero

Felipe VI avanza en transparencia con su primer presupuesto para la Casa del Rey

El rey Felipe VI se comprometió en su discurso de proclamación a liderar una Corona “íntegra, honesta y transparente”, y cuando todavía no ha cumplido ocho meses al frente de la Casa Real ya ha dado pasos importantes para hacer realidad su palabra. En julio anunció importantes medidas de mayor profesionalización de la Casa del Rey, concretadas con la firma de convenios con la Abogacía del Estado, Hacienda y la Secretaría de Estado de Comercio y con la elaboración de un código de buenas prácticas para el personal de Zarzuela. El martes pasado, el Monarca dio un nuevo mensaje de austeridad y transparencia al presentar su primer presupuesto para la Casa del Rey. En algún momento deberán ser las propias Cortes las que fijen el sueldo de los miembros de la Casa Real; mientras tanto, bienvenidos sean la prudencia y el buen criterio que el Rey ha mostrado en el uso del presupuesto que se le asigna.

Las primeras medidas de ejemplaridad han sido reducir en un 20% su sueldo respecto al que cobraba su padre, el rey Juan Carlos; cerrar el abanico salarial de los cuatro miembros de la familia real, y reducir el monto total de su asignación. Para fijar las cantidades, Zarzuela ha consultado las retribuciones de otros jefes de Estado europeos, incluyendo monarquías y repúblicas. La comparación muestra niveles salariales más bajos en España que en Europa.

Además, el presupuesto muestra otros gestos de austeridad, como la reducción de la dotación para viajes del personal de la Casa (de 190.000 a 130.000 euros), así como la suma destinada a atenciones protocolarias (de 820.000 a 661.000 euros). Zarzuela destinará el dinero ahorrado al “proceso de informatización y renovación tecnológica de la Casa”, iniciado en 2014 con una inversión de 265.497 euros y para el que hay prevista una inversión total en tres años de 650.000 euros. El objetivo del proyecto Rutecar es interconectar todas las secciones de la Casa, gestionar expedientes e integrar toda la documentación; en definitiva, modernizarla y hacerla más eficiente.

Sería injusto no reconocer que la política de austeridad y transparencia de la Corona se inició en los últimos años del reinado de don Juan Carlos, en los que se redujo el monto total de los presupuestos, se lanzó una página web de calidad, se hicieron públicas las retribuciones de todos los miembros de la familia real y se suscribió la Ley de Transparencia aprobada en 2013. Felipe VI ha seguido e intensificado la política iniciada por su padre.

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