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El príncipe Andrés y Sarah Ferguson se compran un lujoso chalé en Suiza

El inmueble, adquirido por la expareja, está valorado en unos 16 millones de euros

La compra coincide con el escándalo sexual en el que se ha visto implicado el hijo de Isabel II

El príncipe Andrés y Sara Ferguson, en la estación de esquí suiza de Verbier en 2011.
El príncipe Andrés y Sara Ferguson, en la estación de esquí suiza de Verbier en 2011.

Una semana después de haberse destapado el escándalo de abuso sexual en el que se vio envuelto el príncipe Andrés, tercer hijo de la reina Isabel II de Inglaterra, este vuelve a dar de qué hablar. Esta vez por la compra de un lujoso chalé valorado en unos 16 millones de euros en la localidad suiza de Verbier. Según ha revelado la cadena británica BBC, el príncipe y su exesposa Sarah Ferguson han adquirido la propiedad con una hipoteca conjunta, sin ayuda "de terceras partes", pese a que están divorciados desde 1996.

El palacio de Buckingham, residencia oficial de Isabel II, ha declinado hacer declaraciones sobre la compra, de la que inicialmente informó el periódico Daily Mail. La residencia se sitúa en la estación de esquí helvética, un lugar al que el duque y la duquesa de York están vinculados desde hace 17 años, donde han ido de vacaciones con sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia.

A pesar de estar divorciados desde hace casi dos décadas tras un matrimonio que duró 10 años, el príncipe Andrés y Sarah Ferguson siempre han mantenido una buena relación y han criado juntos a sus hijas. Ella todavía vive en la mansión familiar de Royal Lodge, en el condado de Berkshire.

Según apunta la BBC, el montante de la operación no deja de ser algo chocante, teniendo en cuenta que Andrés, de 54 años, tiene solo una modesta pensión de las Fuerzas Armadas, donde fue piloto, y recibe una dotación desconocida del patrimonio de su madre. Por su parte, Ferguson, de 55 años, llegó a tener en el pasado deudas de hasta 5 millones de libras (6,4 millones de euros).

La difusión de esta noticia llega en mal momento para el príncipe, salpicado en el proceso judicial contra su antiguo amigo Jeffrey Epstein, convicto por prostitución de menores en Estados Unidos. Al duque de York se le vincula en concreto con una mujer que dijo haber sido obligada por Epstein a mantener relaciones íntimas con Andrés cuando tenía 17 años, entre 1999 y 2002. Un escándalo de imprevisibles consecuencias que obligaron al palacio de Buckingham a emitir dos comunicados, en los que negaba rotundamente que el príncipe hubiese mantenido relaciones sexuales con la mujer, identificada por los medios como Virginia Roberts.

En 2011, el príncipe Andrés ya fue retirado del puesto de enviado especial británico para inversiones extranjeras, tras revelarse su amistad con Epstein y después de que la prensa sacara a la luz sus altos gastos a costa del contribuyente británico.

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