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El secreto de la juventud: Photoshop

Profesionales de la fotografía creen que se ha traspasado la frontera de los retoques. Alcanzar la perfección se ha convertido en una gran obsesión

Julia Roberts, sin líneas de expresión en una campaña publicitaria.
Julia Roberts, sin líneas de expresión en una campaña publicitaria. Cordon Press

No importa que el mundo de la moda se vaya rindiendo poco a poco ante las curvas. O que recientemente el emblemático almanaque Pirelli incluyera entre sus maniquies a una modelo de tallas grandes, o que la firma de lencería Aerie aumentara en un 9% sus ventas gracias a una campaña basada en resaltar la belleza real y sin retoques. El deseo de verse más joven y delgada sigue pesando más en la balanza.

"En las últimas dos décadas el hilo argumental de las revistas de moda y la publicidad ha sido la creación de estereotipos de la mujer perfecta. Alcanzarla se ha convertido en una obsesión que genera inseguridad”, apunta el sociólogo especializado en Moda Pedro Mansilla. Justamente este sentimiento es el que ha convertido al software en una herramienta que “salva” a las celebridades de sufrir un bochorno que pudiera ensuciar su reputación de belleza absoluta.

Para Mansilla el principal problema del abuso del Photoshop no es solo la inseguridad que hace que los famosos acepten salir casi irreconocibles en portadas de revistas con tal de alimentar la vanidad, sino que ha pasado de ser utilizado en campañas publicitarias a contenidos editoriales. “Cuando compras una revista y lees un artículo asumes que la información que recibes es verdad. Si la noticia viene acompañada de una foto alterada tú lo interpretas como algo real. El problema es que no la identifiques como imagen ficticia”, se queja el sociólogo.

“Solo el 2% de las mujeres se siente bien con su cuerpo”, dice una experta

Hace dos meses la revista ¡Hola! presentaba en su portada una entrevista con Terelu Campos. La colaboradora de Sálvame enseñaba en la edición de octubre su nuevo hogar. Pero no fue la lujosa casa lo que llamó la atención de los lectores, sino la imagen de una mujer visiblemente más delgada y joven de la que aparece en la televisión. La misma revista también retocó por su cuenta la imagen del rey Juan Carlos en enero de este año. Pero para arreglos el de Madonna que a sus 56 años ha aparecido esta semana rejuvenecida. Vestida de cuero y con un rostro sin arrugas es el nuevo rostro de la colección primavera/verano 2015 de Versace.

“Estoy asustado. No comparto los criterios que utilizan las revista y la publicidad. Las fotografías están demasiado tocadas”, confiesa el experto en retoque fotográfico Alberto Yagüe. Explica que son las publicaciones las que buscan que las imágenes sean más que perfectas, irreales. “He recibido llamadas de famosos que me han dicho que no les ha gustado el resultado final”, confiesa. Sin embargo, el retocador de imágenes aclara que ellos son solo un eslabón más en la cadena de producción. “Los fotógrafos capturan las instantáneas, nosotros seguimos las indicaciones, pero son los directores de arte los que al final deciden”, apostilla.

La fotógrafa Vanessa Montero comparte la opinión de Yagüe, prefiere las fotos más naturales. “En una sesión se cuidan mucho los detalles. Realmente no es necesario que se retoquen demasiado”, explica.

El profesor de Marketing de la IESE José Luis Nueno asegura que las fotos siempre han mostrado una imagen que no es precisamente la real, incluso antes de la llegada del Photoshop. “Constantemente se está buscando llenar diferentes expectativas", concluye. Resalta que más allá de las instantáneas alteradas existen factores que influyen en la creación de los estereotipos que las personalidades públicas “deben” mantener y las personas quieren alcanzar. “Las publicaciones que prometen cuerpos perfectos por medio de fuertes regímenes alimenticios y dietas milagrosas alimentan esta percepción”, indica.

Famosas como Keira Knightley critican el abuso de arreglos en sus fotos

Susie Orbach es una aclamada psicoterapeuta británica que promueve la aceptación del cuerpo. Es la mente detrás de la campaña Belleza Real, que presentó Dove en 2004 y que pretendía reivindicar la naturalidad. “Solo el 2% de la mujeres se siente cómoda con su cuerpo. El mayor rechazo llega por culpa de las publicidades en las que aparecen mujeres perfectas. Todo ello construye en sus mentes una imagen de un cuerpo y una cara que no son reales”. Esta es la tesis que sostiene Orbach, que ya en 2010 ofreció en una conferencia sobre este tema en Madrid.

La campaña de Dove fue aplaudida a nivel mundial, pero a los ojos de Nueno no fue más que una estrategia comercial. “Unilever es dueña de Dove, pero también de otras marcas como TreSemmé. Mientras en una promueve la belleza natural, en la otra utiliza modelos con retoques digitales”, ejemplifica el experto en Marketing.

Los excesos de la perfección han empezado a saturar a los profesionales que durante años se han beneficiado. No solo retocadores como Yagüe o fotógrafos como Montero demuestran su descontento, las celebridades también han alzado la voz. La actriz Keira Knightley, confesó al periódico británico The Times que accedió a posar en toples en la revista Interview con la condición de que no fuera retocada. “Me parece importante decir que da igual la forma que tengas”, dijo al respecto la actriz inglesa. En el pasado, países como Estados Unidos, Francia, Noruega o Reino Unido han penalizado a grandes corporaciones por presentar campañas publicitarias demasiado manipuladas. Desde hace años algunas iniciativas han propuesto que las imágenes retocadas tengan un sello que las identifique. “Quizá sería más fácil que las fotos que no han pasado por ningún tipo de manipulación fueran las que llevaran la etiqueta”, bromea Nueno.