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“John Galliano está muy centrado y tranquilo”

Stefano Rosso, uno de los propietario de Maison Martin Margiela, confía en el fichaje del diseñador británico

Stefano Rosso, CEO de Disiel en Barcelona.
Stefano Rosso, CEO de Disiel en Barcelona.

El próximo enero, durante la semana de la alta costura de París, John Galliano dará por concluida su travesía en el desierto. Será cuando presente su primera colección para la llamada línea artesanal —lo más parecido a la haute couture— de Maison Martin Margiela. “Tenemos muchísima curiosidad por ver lo que hace. Yo no he visto nada todavía”, asegura quien es técnicamente su nuevo jefe y el hombre que le ha dado esta segunda oportunidad, Stefano Rosso. Con sólo 35 años, el hijo del fundador de Diesel, Renzo Rosso, ejerce como CEO del gupo de lujo OTB, que también engloba marcas como Marni, Viktor&Rolf y la empresa que produce, y distribuye la línea masculina de Marc Jacobs, Roberto Cavalli, Vivienne Westwood y DSquared2, entre otras.

Rosso, que viajó en Barcelona para dar una conferencia en la escuela de negocios IESE, no quiere hablar demasiado de lo que sucedió hace ahora tres años en el bar La Perla de París, cuando un Galliano ebrio lanzó una perorata antisemita que le costó su puesto en Dior: “Eso es el pasado, y nosotros solo pensamos en el futuro”. Pero asegura que ve al diseñador gibraltareño “tranquilo y muy centrado”. Le han fichado, simplemente, “porque la moda no puede permitirse prescindir de un talento” como el suyo. “Él sabía que tenía nuestras puertas abiertas y cuando se vio preparado, nos dijo que podía interesarle nuestra oferta”, apunta.

El año pasado se rumoreó que Galliano podría suceder a Oscar de la Renta al frente de su firma, pero aquello no llegó a concretarse. ¿Y cómo encajará un diseñador que es sinónimo de exceso y extravagancia en una casa conocida por el más austero rigor, cuyo fundador jamás se dejó fotografiar y se retiró de su propia marca en 2009? “Creemos que Margiela puede ser el lugar perfecto para él porque los dos son diseñadores iconoclastas, aunque muy distintos. La interpretación que él haga puede ser un choque, pero también, la revolución que la marca necesitaba. Será interesante ver lo que pasa”, argumenta Rosso.

La empresa presume de ser un refugio para excéntricos, o por lo menos de gente “llena de opiniones”, como dice el CEO. “Margiela dijo en su día que nos escogió por eso. Los otros grandes grupos del lujo también le pretendían”.

Nicola Formichetti, el actual director creativo de Diesel y anterior estilista de Lady Gaga, asegura que le encanta trabajar para el grupo OTB “porque las oficinas están llenas de gente con resaca que llega a trabajar con gafas de sol”. Esa imagen encaja con la que siempre ha querido proyectar el patriarca Renzo Rosso. “Él siempre pone a los creativos en el centro de todo lo que hacemos. Mi padre te empuja a hacer lo mejor y te da lo que necesites. ¡A veces demasiado! Tenemos que frenarle para que no gaste tanto en algunos proyectos”. Entonces, ¿se puede decir que todo lo que ganan vendiendo vaqueros Diesel se lo gastan en firmas de moda conceptual? “Totalmente”, dice entre risas. El heredero, que asegura ser más reflexivo que su padre, al que define como “explosivo y revolucionario”, no esconde qué firma le gustaría añadir a su variado portofolio: “Quisimos comprar Valentino y no sucedió. Hubiera sido muy interesante, sobre todo viendo lo que están haciendo ahora, con su reposicionamiento de marca, que está muy en la línea de lo que hacemos nosotros. Podríamos darle el último empujón, pero ahora está complicado”.

Tanta franqueza no suele ser habitual entre los directivos del mundo del lujo, gobernado por el secretismo y las intrigas bizantinas. “Nosotros no tenemos el lastre de la tradición”, responde. Y eso es lo que se encontrará a partir de ahora Galliano, una empresa sin el peso de los siglos.

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