Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La cumbre de las ciudades

ONU-Hábitat alerta del fracaso en la planificación, construcción y gestión de las urbes

Los pasados 17 y 18 de septiembre se organizó en Nueva York la primera de tres reuniones preparatorias para planificar Hábitat III, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible. Los encuentros Hábitat unen a delegados de gobiernos, ONG y representantes de la sociedad civil, que incluyen organizaciones de base, grupos de jóvenes, instituciones académicas, fundaciones y representantes del sector privado, para compartir y alinear estrategias que faciliten la planificación de un desarrollo urbano sostenible.

Se organizan solamente cada 20 años. Durante la primera, organizada en 1976 en Vancouver, la entonces denominada Fundación Hábitat cambió de nombre a Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (CNUAH) y ubicó su sede en Nairobi, Kenia. La segunda se organizó en Estambul en 1996 y se aprobaron la Declaración de Estambul y el Programa de Hábitat. En aquellos documentos, los jefes de Estado y de Gobierno establecieron un plan de acción para lograr dos objetivos principales: vivienda adecuada para todos y asentamientos humanos sostenibles para desarrollar sociedades que hagan uso eficiente de los recursos dentro de los límites de la capacidad de carga de los ecosistemas.

El objetivo de la tercera es poner en marcha una nueva agenda global urbana, así como instalar los mecanismos necesarios para asegurar que los jefes de Estado y de Gobierno adopten debidamente la Declaración de Estambul y cumplan con los objetivos del Programa de Hábitat.

En la ceremonia de inauguración de esta primera conferencia preparatoria, oficiada por el actual director ejecutivo de ONU-Hábitat y exalcalde de Barcelona, Joan Clos tuvo la gentileza de mencionar la gestión del alcalde Pasqual Maragall y recordó cuando juntos asistieron a las jornadas de Hábitat II en Estambul para aplicar el Programa Hábitat al contexto local. También anunció que ha llegado el momento de pensar en clave urbanista y lo importante que será movilizar a la comunidad internacional para poner el acento en la planificación urbana. “Necesitamos ciudades y asentamientos humanos que sean incluyentes, seguros, resilientes y sostenibles”, acabó diciendo en un discurso que fue bien acogido por los presentes.

Los participantes discutieron desafíos urbanos como el desempleo, el aumento de las desigualdades en las ciudades y la necesidad de diseñar usos más inclusivos del espacio público. Asimismo, propusieron incluir aspectos como la cohesión territorial, la gestión del cambio climático, la resiliencia y la innovación para el desarrollo económico y social urbano en la agenda de Hábitat III. También enfatizaron la importancia de que la conferencia trate las amenazas de las ciudades, incluidos los desastres naturales, los conflictos por la tierra y los recursos y los problemas de transporte y movilidad.

Los delegados nombraron al ministro ecuatoriano de Desarrollo Urbano y Vivienda, Diego Aulestia Valencia y a la responsable de la delegación francesa, Maryse Gautier, copresidentes del Comité Preparatorio para Hábitat III. A su vez, aprobaron que la segunda conferencia preparatoria se lleve a cabo en abril de 2015 en Nairobi, Kenia. Por otro lado, la sede anfitriona para Hábitat III quedó todavía pendiente de aprobación, aunque la candidatura de Quito (Ecuador) va cogiendo fuelle, sobre todo después de que el G-7 y China declararan oficialmente su apoyo durante su intervención.

A pesar de que existe cierta fatiga internacional sobre estas macroconferencias, todo parece indicar que esta no es una más. Muchos afirmaban por los pasillos que efectivamente, el evento presenta una oportunidad única para discutir el reto importante de cómo se planifican y gestionan las ciudades con el fin de cumplir con su papel de motores del desarrollo sostenible y cómo será una plataforma ideal para dar forma a la agenda de desarrollo urbano para los próximos 20 años.

Pero no será un reto fácil. En los próximos 40 años, cuatro de cada cinco personas vivirán en ciudades. Si a principios del siglo XIX sólo el 2% de la población mundial era urbana y a principios del siglo XX el 10%, actualmente más del 50% de la población ya vive en urbes y más del 90% del crecimiento poblacional en países en desarrollo tendrá lugar en ellas, según los expertos. Vivimos en un planeta crecientemente urbano, lo que supone un desafío sin precedentes en la historia de la humanidad.

Si por un lado se ha demostrado que la urbanización ha fomentado el crecimiento y el desarrollo económico, por el otro, queda por demostrar si puede servir para lograr un desarrollo sostenible en armonía con nuestro planeta. El futuro dependerá de las ciudades y ONU-Hábitat defiende que estamos fracasando en cómo las planificamos, las construimos y gestionamos. En definitiva, en cómo aseguramos un futuro sostenible para nosotros y para nuestras generaciones futuras.

Para solventar esta situación, uno de los principales logros que la conferencia se ha marcado es enfatizar la importancia que tiene la planificación urbana sostenible para crear y gestionar ciudades de manera que el medio ambiente urbano y la calidad de vida de sus ciudadanos sean los ejes principales.

Ello implicará necesariamente dotar a los gobiernos municipales con la autoridad financiera y legal para poder atender adecuadamente a sus ciudadanos. Asimismo, será preciso convencer a los jefes de Estado y de Gobierno del creciente papel que han de tener los representantes de las autoridades locales en los foros de gobernanza global para que las decisiones sean adoptadas considerando sus inquietudes y necesidades.

En definitiva, planificar de manera más inclusiva y sostenible, y replantear la distribución de la financiación, descentralizando la gestión de la toma de decisiones para dar más protagonismo a las ciudades y sus gestores directos. Objetivos ambiciosos para una comunidad internacional creada en torno a estructuras de Estado, con ciertas reticencias a ceder en sus modelos de gestión centralista.

En todo caso, empieza la hoja de ruta para la que se conocerá como la Cumbre de las Ciudades, donde muchos esperan que las decisiones adoptadas logren llevarnos a modelos de convivencia más sostenibles e inclusivos que respondan a las necesidades reales de la ciudadanía.

(Twitter: @Fernando_Casado)

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