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La herencia del Corte Inglés, en manos del tercer sobrino

Dimas Gimeno recibe el legado de los grandes almacenes, como Isidoro Álvarez lo tomó de su tío Ramón Areces

Dimas Gimeno llega a la capilla ardiente de su tío.
Dimas Gimeno llega a la capilla ardiente de su tío.

La dinastía que gestiona El Corte Inglés desde hace 79 años acaba de vivir su tercer relevo generacional con la llegada a su presidencia Dimas Gimeno Álvarez. A dos meses de cumplir 39 años, se ha convertido en el dirigente más joven de la estirpe. Formado bajo la tutela de su tío Isidoro Álvarez, fallecido el pasado domingo, reproduce algunos de los rasgos tradicionales de la familia: discreción absoluta y silencio. Con él la historia se repite. De nuevo el traspaso se produce de tío a sobrino como sucedió con Ramón Areces.

Dimas Gimeno es el menor de los tres hijos de María Antonia Álvarez, hermana de Isidoro Álvarez, y de su exmarido, Miguel Ángel Gimeno, un empresario y autor de varios libros de reflexión espiritual. Estudió Derecho pero lo hizo mientras trabajaba como dependiente en la sección de camisería de los almacenes. Tras su licenciatura y un máster en Dirección de Empresas, se incorporó de pleno a El Corte Inglés y renunció a su vocación cinematográfica pero no a su pasión cinéfila.

Su padre y su hermano mayor formaron parte de candidaturas electorales de Falange Española Independiente (FEI). También Dimas figuró, aunque, según la versión de la empresa, la familia y la formación política heredera de FEI, ni militó, ni tuvo actividad política. Fue su hermano quien incluyó su nombre para poder completar las candidaturas.

Dimas Gimeno llegó al Consejo de Administración de la compañía en 2010, apoyado por su tío Isidoro y también como representante de la sociedad de cartera Ingondel, dueña de una participación estimada en el 6% de la empresa. El nuevo gestor está casado con la creativa publicitaria Mónica Esteban Morán, que desde hace cuatro años es presidenta de la Fundación Juegaterapia. Tienen dos hijos varones de 5 y 8 años.

Gimeno mantiene vivos lo vínculos con Asturias, la tierra de su familia. Él, su hermana María Diana, y su madre son quienes más frecuentan la aldea de Borondes (Grado), el pueblo natal de los Álvarez. Más alejado estuvo en los últimos años Isidoro Álvarez, que optó por construirse una casa en Guadalmina, Marbella, donde pasaba algunos días de vacaciones aunque muchos de ellos los dedicaba a visitar El Corte Inglés de la zona.

El nuevo presidente comenzó desde abajo en la empresa siguiendo el modelo de su tío y el del tío de su tío. Isidoro Álvarez entró a trabajar en El Corte Inglés a fines de 1952 descargando camiones en la tienda de la calle de Preciados, en Madrid. Allí compartió con los otros mozos de almacén chanzas, bocadillos y cigarrillos Celtas. Tenía 17 años y era el mayor de tres hermanos. Acababa de perder a su padre en un accidente ferroviario en Trubia (Oviedo) y hacía pocas semanas que se había matriculado en la Facultad de Ciencias Económicas. Llegó a Madrid, becado por su tío-abuelo César Rodríguez, enriquecido en Cuba y que ejercía como patriarca de la dinastía.

Isidoro Álvarez tuvo que seguir en El Corte Inglés el mismo itinerario de esfuerzo y exigencia que sus antecesores conocieron al otro lado del océano. Él no emigró a Cuba como sus ancestros, pero desde niño conoció el trabajo abnegado y el sacrificio en la penuria de la posguerra, cuando ayudaba a sus padres en las tareas campestres.Fue así, empezando como mozo de almacén y luego como dependiente de la sección de zapatería, como Isidoro Álvarez llegó a la dirección general de El Corte Inglés en 1966 y a la presidencia del gigante español de la distribución en 1989.

Isidoro Álvarez y su esposa María José Guil.
Isidoro Álvarez y su esposa María José Guil. CORDON

En los grandes almacenes El Encanto, de Cuba, los más reputados de hispanoamérica, promovidos por otros emigrantes asturianos, César Rodríguez — fundador, primer presidente y propietario mayoritario de El Corte Inglés durante 31 años— y su primo y socio durante algún tiempo Pepín Fernández—creador y dueño de Sederías Carretas y Galerías Preciado—, ascendieron desde el escalafón más bajo del negocio hasta la gerencia y el accionariado.

Cuando César Rodríguez compró en diciembre de 1935 la sastrería madrileña El Corte Inglés, puso al frente a Ramón Areces, uno de los muchos sobrinos que había llevado a Cuba y que conocía el negocio tras casi 13 años como dependiente de la sección de caballero a la que llegó tras un periodo previo barriendo la tienda, baldeando la acera del negocio en la calle San Rafael, de La Habana, y haciendo recados.

De este modo, dos ramas de una humilde dinastía de campesinos asturianos, partiendo de una economía rural de subsistencia y sin más estudios que los elementales, fueron capaces, en una sola generación, de erigir las dos organizaciones que contribuyeron en España a la génesis de la sociedad de la opulencia y del consumo.

César Rodríguez — dueño de los almacenes Ultra de La Habana y del paquete de control de El Corte Inglés— no tuvo hijos de sus dos relaciones de pareja. Ramón Areces, gerente y director general del negocio desde 1936 y presidente y mayor accionista de El Corte Inglés entre 1966 y 1989, tampoco tuvo descendencia con su esposa, fallecida en 1968, ni de su relación con Esther Romero de Juseu y Armenteros, marquesa de Casa Peñalver y del Real Socorro, viuda de Ernesto Koplowitz, cuyo fallecimiento prematuro impidió un posible matrimonio.

Se instauró así un mecanismo sucesorio de tío a sobrino, muy habitual en los negocios cubanos, y que en El Corte Inglés se materializó en 1966 con la llegada de Ramón Areces a la presidencia, en 1989 con el nombramiento de Isidoro Álvarez y de nuevo este martes con el ascenso de Dimas Gimeno.

Isidoro Álvarez, el mayor de tres hermanos, contrajo matrimonio en los primeros años noventa, casi sexagenario, con María José Guil Navarro, viuda del hostelero madrileño Alfonso del Rey Cámara con quien tuvo dos hijas. La pareja se conoció en el restaurante El Riscal, de Madrid. Allí surgió una amistad que, tras la viudedad de María José, derivó en relación de pareja. La boda se celebró una vez que Álvarez asumió la presidencia de los almacenes. Luego, Álvarez adoptó a las dos hijas de María José, Marta y Cristina, y les dio su apellido. Ambas trabajan en El Corte Inglés y son herederas del segundo mayor paquete accionarial tras el de la Fundación Ramón Areces. Marta está casada con Juan Claudio Abelló Gamazo, hijo del empresario Juan Abelló y Ana Gamazo, y Cristina, con Iñaqui Álvarez-Valdés.

Pero el futuro está de nuevo en manos de un sobrino de la familia. La tradición continúa.