Vergüenza de sentencia
¿Cómo es posible que a unos banqueros que han robado millones no se les haga pagar ni siquiera un porcentaje de lo sustraído, en concepto de multa? ¿Cómo es posible que nos conformemos con que devuelvan lo robado? Por eso hay gente que sigue robando, porque no pasa nada, y no hay sentencias que sirvan de persuasión para que otros no hagan lo mismo.
¿Cómo es posible que otros ni siquiera estén en la cárcel? Ellos se van de rositas y todos nosotros a pagar las consecuencias del agujero financiero en el que nos han dejado inmersos. ¡Qué vergüenza que la justicia haga tantas distinciones con delitos y con personas!
Que la justicia no es igual para todos, hace mucho que me di cuenta. Que hay cosas que se penalizan más que otras, muchísimo más importante, también, y todo ello es, simplemente, bochornoso. Qué pena que los que nos gobiernan aún no se hayan dado cuenta de que nos están asfixiando, denigrando y estafando, y que ya estamos hartos. No obstante, quiero agradecer a periodistas, jueces, buenos políticos, ciudadanos, asociaciones, etcétera, que se distinguen del resto por dar la cara, y por estar luchando por conseguir un mundo más justo y mejor, ello hace que me sienta menos indefensa. ¡Gracias por estar ahí!— María P. Rivas Castañeda.


























































