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Cartas al director

La Universidad española

Durante los últimos 30 años las universidades han contribuido a transformar este país de una manera extraordinaria. Se abrió el acceso democrático a la universidad y millones de ciudadanos pudieron formarse y licenciarse en nuestros centros como jamás había sucedido en la historia de España. Los titulados universitarios son los que dirigen y gestionan realmente el Estado de bienestar que entre todos hemos construido. ¿Quiénes son los médicos, los maestros, los ingenieros, los arquitectos, los abogados, sino profesionales que aprendieron a serlo en nuestras aulas universitarias? Los títulos que les otorgamos son la garantía que tienen los ciudadanos para saber si quienes los atienden son realmente profesionales de los que se puedan fiar. La Universidad es una organización básica para el progreso de la sociedad. No hay ningún país civilizado de primer orden que prescinda de sus universidades; al contrario, destinan más recursos cada año porque saben que es una inversión segura y el retorno es un beneficio duradero en décadas. Pero resulta que ahora que la Universidad española empezaba a dar un salto cualitativo en investigación, ahora que por fin la innovación y la transferencia tecnológica a la sociedad empezaba a funcionar, ahora que la Universidad española estaba atrayendo talento internacional y ahora que la crisis económica nos está diciendo a gritos que apostemos por un nuevo paradigma económico y productivo que vaya un poco más allá del sol y la playa, va este Gobierno y decide despedir a cientos de profesores, investigadores, eliminar becas, recortar proyectos de investigación, cerrar laboratorios y, sobre todo, dejar que se vaya fuera de España la generación de los mejores talentos que jamás habíamos formado.— Dídac Martínez.

 

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