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La resaca norcoreana de Dennis Rodman se agrava

Estados Unidos abre una investigación para determinar si la exestrella de la NBA se saltó la prohibición de exportar bienes de lujo al país de su amigo Kim Jong-un

Dennis Rodman, junto al viceministro de deporte norcoreano, Son Kwang Ho, el pasado 6 de enero. Ampliar foto
Dennis Rodman, junto al viceministro de deporte norcoreano, Son Kwang Ho, el pasado 6 de enero. AP

La resaca del último viaje que Dennis Rodman hizo a Corea del Norte se está alargando mucho más de lo esperado. Y los quebraderos de cabeza, lejos de remitir, se agravan. Han pasado ya 20 días desde que la exestrella de la NBA emuló a Marilyn Monroe cantando ‘Cumpleaños Feliz’ a su “gran amigo”, el dictador Kim Jong-un, y organizó con motivo de esa efeméride el partido de baloncesto que enfrentó en la capital norcoreana, Pyongyang, a un equipo de viejas glorias estadounidenses como él con la selección nacional del país comunista. Pero su visita sigue trayendo cola.

Primero fue la polémica que suscitó su ‘diplomacia del baloncesto’, un concepto teóricamente apolítico con el que Rodman quiere demostrar que Corea del Norte “no está tan mal”. Pero ese es un debate que se enciende cada vez que el tres veces campeón de la NBA viaja al país comunista. Nada nuevo. No obstante, el pasado día 7, la víspera del partido, Rodman protagonizó un insólito cabreo en directo durante una entrevista que concedió su equipo a la CNN. Con un puro en la mano, el ex jugador puso el grito -y algo más- en el cielo cuando el presentador le preguntó por el misionero americano Kenneth Bae, encarcelado por conspirar contra el Estado. Al día siguiente tuvo que disculparse, y aseguró que fueron la tensión del momento y la bebida las que provocaron su salida de quicio.

Precisamente, esos problemas con el alcohol son los que han vuelto a hacer de Rodman noticia nada más llegar a su patria. Bien aconsejado, ha decidido ingresar en una clínica de desintoxicación de New Jersey. Pero su arrepentimiento no va a disuadir a los investigadores que pueden darle un disgusto mucho mayor que el de un exceso de vodka: el Departamento del Tesoro de las barras y estrellas cree que Rodman pudo haber violado las resoluciones 1718 y 2094 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, adoptadas en 2006 y 2013 respectivamente, y la Ley de Poderes Económicos para Emergencias Internacionales que Obama implementó a través de una orden ejecutiva en 2010.

Básicamente, estas normas prohíben la exportación de bienes de lujo a Corea del Norte. Y Rodman no visitó a su amigo con las manos vacías. No: lo hizo con la maleta llena para agasajarlo con whisky irlandés, cristalería centroeuropea, un traje italiano, un abrigo de piel, y un bolso Mulberry para su esposa, que ya dejó clara su preferencia por las marcas más elitistas cuando fue fotografiada con complementos de Chanel y de Christian Dior. A este cargamento, claro, hay que añadir al menos un lote de botellas del vodka que comercializa el propio Rodman, Bad Ass. En total, se estima que el valor de todos los regalos de los que se ha tenido noticia ronda los 10.000 dólares.

Puede que esa cifra sea calderilla para el ex jugador, pero la ley podría asestarle un buen sablazo en el bolsillo. El castigo mínimo es del doble del valor de los productos exportados sin permiso, y el máximo estipula una multa de 250.000 dólares por cada delito. Como Rodman es reincidente, se enfrenta a una factura de hasta un millón de dólares, además de una pena de hasta 20 años de cárcel. “Las sanciones son muy claras en lo que respecta a los productos de lujo”, afirmó el coordinador del Departamento de Estado para Corea del Norte entre 2001 y 2005, David Asher, a The Daily Beast. “Y me parece que hay una posible violación en este caso”. No en vano, uno de los hombres que acompañó a Rodman en su último viaje, el director general de Koryo Tours en Pekín, Simon Cockerell, reconoce en su crónica del viaje que allí estaban las botellas de Bad Ass Vodka.