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Un tirano entre dos mujeres

La tía y la esposa de Kim Jong-un cierran el círculo del poder en torno al líder norcoreano

Con él se ha roto una de las reglas que dominaban la política del país: el secretismo con que se exterminaba a los enemigos. Ejecuciones que ambas aprueban

Kim Jong-un junto a su esposa, Ri Sol-ju, en una imagen difundida por la agencia oficial norcoreana KCNA en julio de 2012. Ampliar foto
Kim Jong-un junto a su esposa, Ri Sol-ju, en una imagen difundida por la agencia oficial norcoreana KCNA en julio de 2012.

Ejecuciones públicas, pelotones de fusilamiento, tropas dispuestas para el combate. En dos años al frente de Corea del Norte, Kim Jong-un ha llevado al paroxismo del terror el reino instaurado por su abuelo Kim Il-sung. Ni la familia, ni los camaradas, ni los países vecinos están a salvo de los arranques de furia de este dictador con cara de pepón bien alimentado en un país donde la hambruna castiga con frecuencia endémica a sus 25 millones de habitantes.

Con apenas 30 años —la edad no se conoce con exactitud porque su fecha de nacimiento se adelantó cuando en octubre de 2010 Kim Jong-il designó oficialmente heredero al menor de sus tres hijos—, Kim Jong-un ha limpiado su entorno de quienes pudieran hacerle sombra y de quienes se han atrevido a poner en duda su autoridad. El círculo del poder del Brillante Camarada se ha cerrado y solo dos mujeres permanecen en él: su tía y su esposa, quienes desde las bambalinas asisten al sangriento espectáculo dirigido por el autoritario líder.

Con Kim Jong-un se ha roto una de las reglas que han gobernado la República Popular Democrática de Corea desde su fundación en el año 1948: el secretismo con que se exterminaba a los enemigos políticos. El nuevo líder, que se ha autonombrado mariscal de uno de los mayores ejércitos del mundo, ordenó la detención pública, el pasado 8 de diciembre, de su tío Jang Song-thaek y aireó la ristra de acusaciones con las que, en una parodia de juicio, el hasta entonces número dos del régimen —y considerado durante mucho tiempo el mentor de su sobrino— fue condenado a la pena capital y acribillado a balazos por un pelotón.

Los servicios de espionaje de Corea del Sur, analistas y exiliados en distintos países no se ponen de acuerdo sobre el sentido del cambio radical que ha supuesto lavar los trapos sucios de la cúpula del régimen ante la atónita población. Jang fue acusado, entre otras cosas, de alta traición, conspiración para alzarse en líder supremo, conducta inmoral con numerosas mujeres y jugarse en los casinos millones de dólares de las finanzas públicas.

¿Será cierto lo que cuentan algunos medios del exilio norcoreano: que Kim Kyong-hui, de 67 años, esposa de Jang y única hermana del difunto Querido Líder, apoyó la decisión de su sobrino de llevar a su marido al paredón? ¿Será verdad que ella le reprochaba el suicidio en 2006 de la única hija del matrimonio, que había sido educada en París?

Eliminar "la escoria"

Un tirano entre dos mujeres

En su primer discurso tras ordenar la ejecución de su tío, Kim Jong-un aseguró que deshacerse de “la escoria disidente” era un paso necesario para fortalecer el Partido de los Trabajadores. Pero más allá de su desaparición física, el régimen también parece querer borrar todo rastro del que fuera uno de los mentores del Brillante Camarada. El Ministerio de la Unificación de Corea del Sur hizo pública la comparación de unas imágenes extraídas de un documental (arriba) donde se aprecia que en una segunda emisión, en diciembre, se eliminó la figura de Jang Song-thaek.

En un país donde no se admiten los disidentes y donde la caída en desgracia de un súbdito supone la sigilosa desaparición de toda la familia, los expertos temían también por la vida de Kim Kyong-hui. Sin embargo, la agencia norcoreana KCNA la colocó días después entre la lista de dirigentes encargados del funeral por un ex secretario general del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), fallecido el 13 de diciembre. Además, la televisión norcoreana se detuvo significativamente en la diminuta figura de la hermana de Kim Jong-il durante los actos conmemorativos del segundo aniversario de la muerte de este, el pasado día 17. Poco antes, las cámaras habían filmado a Ri Sol-ju, la bella esposa de King Jong-un, a quien no se veía desde octubre.

La tía del actual dirigente se convirtió en 2010 en la primera norcoreana con galones de general del Ejército. Kim Jong-il, que en 2008 sufrió un grave derrame cerebral del que aún no se había repuesto por completo cuando sufrió el infarto masivo que acabó con su vida, decidió colocar al joven Jong-un bajo la tutela de sus tíos para que protegieran su ascenso al poder. El matrimonio fue premiado con fuertes promociones en las filas castrenses y en la cúpula del PT.

Muerto el Querido Líder, en Corea del Norte no se movía un pelo sin el consentimiento del tiísimo. Ambicioso e inteligente, Jang había sido apartado del poder en dos ocasiones anteriores, una con Kim Il-sung y otra con Kim Jong-il, pero desde que reapareció en 2004 acumulaba cada día más poder, hasta convertirse en el número dos del régimen. Su talismán era ser el esposo de la única hija del Presidente Eterno. Pero si el suegro y el cuñado no se atrevieron, el sobrino acabó con él de una vez por todas. Una decisión que Kim Jong-un justificó en su reciente discurso de Año Nuevo, televisado en todo el país. Sin mencionar el nombre de su tío, afirmó que tras la ejecución se ha fortalecido la unidad del régimen norcoreano.

Hasta septiembre de 2010, Kim Jong-un era un total desconocido. Y pocas cosas se conocen ahora de su vida privada, un secretismo habitual en la única dinastía comunista que existe. Es hijo de Ko Young-hee, actriz y bailarina, tercera pareja de Kim Jong-il, fallecida en 2004. Se educó junto a su hermano en Berna (Suiza) entre 1996 y 2000, bajo un nombre falso, lo que le permitió hablar inglés y francés. Según dice el libro de un antiguo cocinero desertor que trabajó para su padre 13 años, es amante de las películas de artes marciales y del actor Van Damme. Así que nadie sabe muy bien si la espada del tirano es un símbolo de su tiranía o de su debilidad. Según los servicios secretos surcoreanos, en 2012 ordenó 17 ejecuciones públicas. Y en el último año ha superado las 40. En la ruleta de la muerte en que se ha convertido Corea del Norte, apuntan como jugadora a Ri Sol-ju, el símbolo de un espejismo de apertura.

Desde que en julio de 2012 los medios oficiales norcoreanos la presentaron como “la esposa” del Brillante Camarada, todas las miradas se posaron en la joven vestida con falda de corte occidental y sin el preceptivo pin en la solapa con la imagen de Kim Il-sung. Ri Sol-ju fue como una bocanada de aire fresco en el putrefacto ambiente de Pyongyang. Las cónyuges de los dos anteriores ocupantes del trono norcoreano jamás fueron mostradas en público y, de pronto, una incrédula población se encontró con una primera dama que acompañaba al líder en sus visitas a fábricas, pueblos, comunas, teatros y cuarteles —recordada es su aparición en agosto de 2012 en un acto en el que llevó una cartera de la firma Dior de 1.300 euros, más de lo que cobra al año un norcoreano que se considera bien pagado.

De Ri Sol-ju no se sabía apenas nada. Ni siquiera la fecha de la boda, que se sitúa entre 2009 y 2010 —como tampoco se conoce su edad, probablemente entre veintitantos o treinta y tantos años—. El periódico The South Korean Times indicó que estudió ciencias y que sus padres son un profesor y una médica. Durante meses, la bella esposa se convirtió en el foco de atención de los especialistas en Corea del Norte, que temieron por su vida en cuanto dejó de aparecer en público. La ausencia se debió al nacimiento a principios de 2013 de la hija del matrimonio. El exjugador de la NBA Dennis Rodman se reunió con Kim Jong-un, un conocido amante del baloncesto, en julio pasado en Pyongyang y dijo que la niña se llama Ju-ae.

El encanto se rompió en agosto pasado, cuando un grupo musical denominado Unhasu se atrevió a contar que Ri había sido una de sus cantantes. La agencia KCNA afirmó que la revelación era “una provocación imperdonable” contra la “dignidad de la dirección suprema” y advirtió al grupo de las consecuencias. Tres días más tarde y, al parecer, con la aprobación de la primera dama, las nueve integrantes del conjunto fueron ejecutadas delante de sus familias. Entre ellas se encontraba Hyon Song-wol, una antigua rival de Ri, cuya relación con Kim Jong-un fue vetada por el Querido Líder, que obligó a la joven a casarse con un militar.

De momento, la tía de aspecto débil y la esposa de sonrisa serena permanecen como los pilares del dictador que presume de tener en su mano el mando de un arsenal nuclear.