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Dennis Rodman confirma que Kim Jong-un es padre de una niña

La exestrella de la NBA revela que la niña se llama Kim Ju-ae y anuncia que ha fichado como entrenador de la selección baloncesto de Corea del Norte

Kim Jong-un y Dennis Rodman durante una cena juntos en Pyongyang, el 7 de septiembre de 2013. Ampliar foto
Kim Jong-un y Dennis Rodman durante una cena juntos en Pyongyang, el 7 de septiembre de 2013. EFE

Es evidente que Dennis Rodman no puede mantener la boca cerrada. Lo de guardar un secreto no va con la exestrella de la NBA, ni siquiera si se trata de información que atañe a la vida privada de un “gran amigo” suyo, como es el dictador norcoreano. Lo demostró el domingo, después de haber pasado “un tiempo relajado con el mariscal Kim y su familia en la costa” del país más hermético del planeta. Nada más pisar suelo chino, armado con un gigantesco puro y con la cabeza cubierta con un pañuelo, Rodman dio buena cuenta de su segunda visita a Corea del Norte: mostró multitud de fotografías en las que se le ve fumando y bebiendo junto a Kim Jong-un, y, en declaraciones al diario británico The Guardian, aseguró haber sostenido en sus brazos “a su bebé Ju-ae”.

Sí, aunque quizá él no sea consciente de ello, Rodman hizo público el hasta entonces desconocido nombre de la primogénita secreta de Kim. De hecho, ni siquiera se conocía la existencia de la hija hasta que, en su anterior viaje a Pyongyang en febrero, el propio baloncestista confirmó los rumores sobre el embarazo de la esposa del presidente, Ri Sol-ju, que había aparecido en varias fotografías con el vientre hinchado antes de regresar a su estilizada figura habitual. “Kim no deja de hablar de su hija”, dijo entonces en lo que pareció otro desliz involuntario. Ahora, aunque no hay confirmación oficial, ya se sabe cuál es el nombre de quien heredará la corona de la peculiar dinastía comunista a la espera de que se la arrebate un vástago varón: Kim Ju-ae.

“Es un buen padre y tiene una bella familia”, añadió el tres veces ganador de la NBA sobre el actual presidente. “Le encanta el baloncesto y está interesado en crear un clima de confianza y de entendimiento a través de intercambios deportivos y culturales”. De ahí que Rodman y Kim estén organizando un ‘partido de la amistad’ entre equipos norcoreanos y estadounidenses que se jugará los días 8 y 10 de enero, coincidiendo con el cumpleaños de Kim, y en el que Rodman intentará “que participen algunos de los mejores jugadores de la NBA”.

Pero eso no es todo. Rodman se guardó un “bombazo” informativo para su regreso a Estados Unidos. Allí, hoy ha asegurado que será el entrenador del equipo olímpico de baloncesto de Corea del Norte para Rio de Janeiro 2016, y que escribirá un libro junto a Kim. Luego ha pedido a Obama y a Hillary Clinton que hablen con él porque sabe “cosas”. Lo que no ha aclarado es qué papel jugará en este futuro torneo la empresa de apuestas irlandesa -Paddy Power- que le ha patrocinado el viaje.

Tampoco ha dicho nada importante sobre el otro objetivo que se había marcado antes de emprender el viaje hacia la capital norcoreana: la liberación del evangelista estadounidense Kenneth Bae, condenado a 15 años de prisión por haber ‘conspirado contra el Estado’. De hecho, cuando se le preguntó por ello en Pekín bufó “ese no es mi cometido sino el de Clinton”, y huyó como una exhalación dedicando palabras poco agradables a los periodistas que se habían congregado para darle la bienvenida en el aeropuerto de Pekín. Hoy, más calmado, ha afirmado que ha ido a Corea “para abrir puertas, no para rescatar a nadie”.

Lo que sí parece haber conseguido es convertirse en un pilar de la propaganda norcoreana. Porque los periodistas comenzaron ayer a escudriñar las fotografías que Rodman mostró a su llegada a Pekín, y algún ojo avezado descubrió una mano que no concordaba con el cuerpo. Concretamente, se trata de una que asoma detrás de la manga del deportista y que sumaría la tercera que se ve de Rodman en una instantánea en la que ríe con Kim. Varios medios surcoreanos especulan con la posibilidad de que se haya borrado al traductor de la cena en la que fue tomada para “exagerar el nivel de inglés del presidente”.

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