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"Estoy desesperado, mosqueado, amargado". Así se siente Pedro Vázquez tras ocho meses viviendo en la calle. Durante el día, este excamarero de 47 años pide en la Gran Vía de Madrid para poder llevarse algo a la boca. Cuando anochece, se echa a andar hasta encontrar un sitio donde dormir. Una cama caliente solo existe ahora en la memoria de un pasado feliz: cuando vivía con su hijo de 12 años y su pareja en un piso propio de la calle de la Princesa, muy cerca de donde suele mendigar. “Pero perdí el empleo y, tras un año sin encontrar nada, ella me echó de casa”. Cuando la navidad se acerca y el frío se intensifica, confiesa que su cabeza empieza a dar vueltas.
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Vidas a un paso del precipicio

Recorremos las calles de Madrid con ciudadanos que luchan contra la miseria tras disfrutar de una vida cómoda durante años

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