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Blogs / Educación
Escuelas en red
Coordinado por Rodrigo J. García

Sostenibilidad: Mirar y vernos

"Hay una especie de 'nube cenicienta' que envuelve la historia actual [...] 'nube cenicienta' que en realidad hoy es una ideología fatalista [...] que mata la ideología, que decreta la muerte de la historia, la desaparición de la utopía, la aniquilación del sueño [...] que, despolitizando la educación, la reduce a puro entrenamiento en el uso de destrezas técnicas o de saberes científicos." (Paulo Freire, texto escrito en 1997) [*]

Miquela Vidal i Joan, profesora del Col.legi Públic de 'Sant Jordi' en Palma de Mallorca y voluntaria de VSFJusticia Alimentaria Global (@VSFJusticiaAG), relata una experiencia de aprendizaje 'de vida' que tuvo la satisfacción de promover y desplegar, como trabajo de aula y centro, en colaboración con la comunidad educativa.

Comienza su historia haciendo referencia a los escenarios, las emociones y los sentimientos que le permitieron imaginar y preparar esta iniciativa: "...todo se inició en la cocina, ese espacio olvidado, que últimamente vuelve a recuperar su protagonismo en los hogares. Es el sitio más habitado y diría que el más compartido. Escenario de risas, lágrimas, agradecimientos, arrepentimientos, reencuentros, promesas... Todo envuelto en aromas, sabores y colores. Volvemos a las cocinas grandes y a las salas pequeñas."

El proyecto de Aliment@cció. Red de escuelas por un mundo rural 'se cocinó' en casa y los ingredientes más importantes los facilitó la ONG: VSF Justicia Alimentaria Global. Una vez que pudimos conocer y estuvimos convencidos de la visión, misión y valores que identificaban a esta organización -manifiesta Miquela- encontramos la energía necesaria para elaborar un programa socioeducativo sobre la alimentación y su relación con nuestro entorno, la salud y las condiciones de vida de personas y comunidades en el norte y en el sur de nuestro Globo.

La teoría -sigue manifestando Miquela- logramos aprenderla; Xavier Farrés llevaba años explicando todo lo que se cocía y trabajaba en esta ONG. Sin embargo, era evidente, que aún nos faltaba práctica.

Una vez elaborado el programa, lo presentamos en nuestra escuela. El claustro lo aprobó y les pareció suficientemente bueno, como para que se expusiera a toda la comunidad educativa y se desarrollara a lo largo del siguiente curso; era entonces el mes de junio de 2008, y de esta manera se inició este acontecimiento pedagógico.

María Perelló, coordinadora técnica de VSF Justicia Alimentaria Global, y yo, nos pusimos el delantal y, con toda nuestra ilusión, nos afanamos por trabajar en el colegio la "Promoción de un modelo de desarrollo rural justo, en favor de la Soberanía Alimentaria"; contamos con el apoyo de Xavier -delegado de la organización de VSF en las Illes Balears- y de los responsables de la Agència de Cooperació Internacional de las Illes Balears (AECIB Illes Balears), a los que les llegó el aroma de la propuesta y decidieron ayudarnos a financiar este plato, original y pionero, dándole forma de proyecto de sensibilización.

Nuestra escuela, desde hace años, está concienciada en los temas relacionados con el medio ambiente y a pesar de ello, consideró novedoso el concepto de soberanía alimentaria. Para unos, era volver a su infancia, a lo que vimos hacer a nuestros padres y madres o incluso a las y los abuelos, solo que nosotras le habíamos puesto nombre. Para otras personas, significó descubrir que, aunque se creían concienciados, había mucho por hacer para llegar a un equilibrio sostenible.

Después de la formación, entendimos el concepto de 'soberanía alimentaria' y todo el entramado mundial que suponía esta temática. Acercamos el concepto a la realidad de Mallorca para comprender mejor qué podíamos trabajar en nuestro día a día de escuela, patio, huerto, aulas y pasillos.

Para el claustro, fue un curso intenso de aprendizaje, con actividades para el alumnado y las familias, todas abiertas al barrio. La soberanía alimentaria fue el tema central en la escuela desde Educación Infantil hasta 6º de Primaria en todo el curso 2009/10. También fue la protagonista de las Jornadas Culturales.

Aquel curso, yo era tutora de 2º de Educación Primaria y el objetivo que establecimos para nuestro Ciclo didáctico (1 y 2º de Educación Primaria) fue precisamente "Aprender la estacionalidad de los productos".

La primera pregunta que se me hacía en clase era ¿Cómo es posible, lo que dices Miquela, si yo veo naranjas y fresas todo el año en el supermercado? De ahí surgió toda una retahíla de preguntas y respuestas.

Ya sabían el origen de muchas verduras -tenemos un huerto escolar- pero querían saber de dónde procedían las frutas que veían en las tiendas, si no era época en los frutales del pueblo.

De esta manera, entramos de lleno en el tema del origen de nuestros alimentos y de su huella ecológica. Apreciamos el valor del trabajo de los y las agricultoras, el consumo de productos de temporada, la venta local y la importancia de la proximidad de los alimentos como valor cultural, social y de consumo.

Trabajamos sobre el impacto ecológico de un modelo saludable; aprendimos a disfrutar de la comida de productos de la tierra y pusimos en cuestión la asignación habitual de roles y estereotipos.

Analizamos la publicidad y la producción de alimentos, el trabajo del huerto, el ciclo de vida de un producto junto al cuidado de las semillas, la biodiversidad, los tipos de producción (tradicional vs. industrial).

Reflexionamos acerca de la defensa de los pueblos y del mundo rural, la dignificación del trabajo en el campo, la visibilidad de mujeres relevantes en la lucha por la igualdad, el patrimonio rural (paisajes, sonidos, labores), mapeo de la zona geográfica y recursos... Tenemos que reconocer que la experiencia fue intensa y muy positiva.

Al enfrentarnos con la evaluación nos dimos cuenta de que nos había faltado tiempo. Nos sobraban ideas, motivación... Ampliar el conocimiento sobre el tema nos hizo tomar conciencia de la necesidad de seguir profundizando. Por eso, cuando VSF Justicia Alimentaria Global valoró que el proyecto piloto había sido valioso, como para tender una red hacia otras muchas escuelas, lo consideramos un premio a nuestro trabajo. Incluso, tuvimos la oportunidad de sistematizar la experiencia, con la financiación de la 'AECIB de las Illes Balears' elaborando documentación, formulando didácticamente la actividad, con recomendaciones y con un planteamiento metodológico.

Para nosotros, como profesionales de la enseñanza y promotoras de desarrollo social, es muy importante intercambiar ideas, actividades y sentimientos con los colegas que tienen un objetivo común. Por esta razón, participamos, además, en otros lugares de encuentro virtuales como 'Docentes para el Desarrollo.'

Actualmente, no solo estamos presentes en la red de escuelas por un mundo rural vivo, sino que hemos conseguido incorporar esta temática en el proyecto del centro. Nuestro objetivo es que el alumnado, a medida que vaya creciendo, adquiera nuevos conocimientos y amplíe los que tiene sobre el concepto de 'soberanía alimentaria'. Vamos a seguir adelante, en este caso, con un nuevo reto: la puesta en marcha del comedor escolar con productos locales y ecológicos; eso sí, después de mantener el correspondiente debate en la escuela.

En el mes de abril, tuvimos la oportunidad de asistir al encuentro de maestros y maestras de la 'red Alimentacción: red de escuelas por un mundo rural vivo'' que se celebró en Orduña (Bizkaia). En este encuentro, pudimos constatar que era posible disponer de un comedor escolar que estuviera en sintonía con el concepto de 'Soberanía Alimentaria'. Conocimos la experiencia de otros comedores que ya lo habían logrado y esto reavivó el deseo de hacer realidad este propósito en nuestro centro.

Finaliza su relato Miquela, animando a maestros y maestras a conocer "este plato que se llama aliment@acció" y a sumarse a la red de escuelas. También nos invita a sumarnos a la lucha de la coherencia de comedores escolares sostenibles y que conozcan la iniciativa de Escuelas por una alimentación sana, cercana y justa.

Participar, aparte de ser gratificante, deja la satisfacción profesional y humana de acompañar al alumnado en su descubrimiento, de darles las herramientas para que puedan formar parte activamente en la construcción de su futuro, en un mundo más justo y sostenible en el que nos podamos mirar y vernos. El que soñamos para todos.

[*] La cita corresponde a uno de los párrafos de la página 127, del texto publicado en Madrid por la editorial Morata, en 2001, bajo el título de Pedagogía de la indignación..

<strong >Agradecimiento a la colaboración prestada por <strong >MªLidón Martrat Sanfeliu

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