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CARTAS AL DIRECTOR

Construyendo puentes

Mi hijo Miguel tiene 19 años, una alteración neurológica grave y alto grado de discapacidad y dependencia. Conocemos el diagnóstico desde su primer año. Desde ese momento me planteé que mi labor como madre sería intentar que viviera el máximo de experiencias posibles. Estoy convencida de que el ser humano se convierte en persona a través de experiencias.

Hoy he recogido a mi hijo de un campo de trabajo organizado por la Dirección General de Juventud en colaboración con la Federación Madrileña de Deportes de Parálisis Cerebral, Acercamiento a la discapacidad, en El Escorial, con el fin de ofrecer un espacio de convivencia a jóvenes con y sin discapacidad de 18 a 30 años. Esta actividad le ha permitido vivir una experiencia que yo nunca habría podido ofrecerle: convivir con sus iguales en edad independientemente de sus capacidades. El Miguel que he recogido no es el mismo que dejé. Ha dado un paso adelante en su crecimiento como persona. Hoy me siento satisfecha de pertenecer a un país que apuesta por construir puentes de entendimiento y mejorar la convivencia de todos.

Quiero dar las gracias a todas las personas y entidades que colaboran con mi objetivo de no poner límites a las experiencias que pueda vivir mi hijo. Las entidades ponen los medios, las personas lo hacen realidad. Gracias a los monitores, participantes y a Miguel, que, superando sus dificultades, ha sido capaz de sacar el máximo de felicidad de cada uno de los momentos que vive y compartirla con los demás.— María Eugenia Corraliza Rodríguez.

 

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