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¿Cómo está Mandela? La pregunta de cada día en Sudáfrica

¿Cómo está Mandela? La pregunta de cada día en Sudáfrica

Por Marta Rodríguez (Johannesburgo)

¿Cómo está Mandela? Es la pregunta con la que cada día se acuesta y se levanta Sudáfrica.

Es un sin vivir. Aquí pocos periodistas se atreven a programar sus vacaciones, viajes fuera de Johannesburgo o quedarse sin cobertura telefónica durante mucho tiempo por miedo a perderse la noticia de que el icono por antonomasia de la paz entre las razas se ha ido. Los últimos mensajes de mejoría, o incluso de que recibiera el alta "muy pronto", han aliviado tensiones pero no hay que bajar la guardia, a estas edades nunca se sabe. “Si [la muerte] te pilla lejos, seguro que al entierro llegas”, se oye consolar a los reporteros, dando por bueno que entre el óbito y el funeral pasará tranquilamente más de una semana.

Mensajes frente a la casa de Nelson Mandela: "Ponte pronto bueno, abuelo (Tata)". Fotografía de MUJAHID SAFODIEN/AFP

Dejando a un lado que se está ante un drama personal, familiar o incluso de un país que debe a Mandela (entre otras muchas cosas, el hecho de haber tenido una transición hacia la democracia sin sobresaltos), lo cierto es que la no muerte de Mandela está resultando en un negocio para unos y una ruina para otros.

Hace ya años que las grandes cadenas de televisión empezaron a planificar la muerte del líder. Dicho así suena cruel e insensible pero se trata de uno de los grandes acontecimientos a nivel global, su seguimiento desplegará equipos técnicos y humanos de todo el mundo... y la improvisación es mala compañera.

Makaziwe y Ndileka, hija y nieta de Mandela, llegando al hospital. Fotografía de Chip Somodevilla/Getty

La tradición africana reniega de hablar de la muerte de un vivo. Así que poco se sabe de cómo van a transcurrir los actos oficiales. Las teles y empresas proveedoras se han dedicado a sondear a las fuentes autorizadas que se dejaban para adivinar escenarios y tempo e ir contactando y contratando habitaciones de hoteles, lugares para colocar los eventuales platós con vistas a los escenarios emblemáticos donde se presume que se celebrarán los actos oficiales y populares de despedida y el entierro en sí, seguramente en la pequeña localidad de Qunu, cerca del océano Índico donde Mandela pasó su infancia.

El primer presidente de la Sudáfrica democrática ha estado ingresado cuatro veces desde diciembre. Sobre todo a raíz de esta última hospitalización, los medios han enviado masivamente personal que pacientemente ha hecho guardia ante el Mediclinic Heart Hospital de Pretoria y la casa de Mandela (en el exclusivo barrio de Houghton de Johannesburgo). Eso supone muchas reservas de hotel (sobre todo los del distrito económico de Sandton y en los suburbios ricos del norte) y hacer caja para restaurantes, bares y coches de alquiler, sin olvidar el trabajo que da a periodistas locales como productores para encontrar las mejores localizaciones y ofrecer contactos para entrevistas y reportajes.

Mophete Thebe (que no es periodista pero conoce todo sobre la ciudad) lleva un tiempo dedicándose a facilitar el trabajo de los enviados especiales. Acaba de despedir hasta la próxima a unos de una televisión canadiense que han estado una semana pendiente de la evolución de Mandela mientras mima a su cliente estrella, un periodista de un diario japonés con el que está trabajando codo con codo desde hace casi un año a razón de unos 200 euros el día.

Graca Machel, esposa de Mandela. Fotografía de Alexander Joe/AFP

A nivel técnico, poco queda ya por hacer. Sólo que se dé la orden para sacar de los almacenes las cámaras, satélites y artilugios varios traídos expresamente desde Europa o Estados Unidos que se necesitan para las conexiones entre Sudáfrica y los estudios centrales. Incluso hasta una armería está sirviendo para custodiar parte de este valioso material que nadie sabe cuándo se va a usar. La suerte es para los propietarios de los locales quienes ven como a cada día de vida de Mandela crecen sus ingresos.

Con todo preparado ya sólo queda saber el cuándo sucederá...

Y ese es el problema. Las televisiones, por ejemplo, han alquilado las habitaciones de un hotel de lujo en Pretoria (el Sheraton) con vistas a los edificios gubernamentales (Union Building), donde todo hace pensar que se celebrará el funeral de Estado. La reserva está hecha pero ¿qué pasará si cuando Mandela fallezca, el establecimiento coloca el cartel de "completo" por algún otro evento? On verra.

Comentarios

Curioso articulo, fue muy bueno