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Cartas al director

Ineficacia y corrupción

Cuando una constructora “dona”, por ejemplo, 100.000 euros a un partido es porque le ha sido “adjudicada”, según el proceso que parece más habitual, una obra de dos millones de euros que valdría, como mucho, un 20% menos y que puede resultar útil o quizá corresponder a un aeropuerto —son inútiles la mitad de los construidos—, a una carretera inacabada —son docenas las abandonadas a medias— o a cualquier otro encargo megalómano como Terra Mítica o la “ciudad de...” dedicados todos al ego de los políticos que los encargaron.

En cualquier caso los beneficiados han sido el partido y la constructora; con un perjuicio económico brutalmente mayor no solo para los ciudadanos y para cada autonomía del país, sino para el propio prestigio de una nación catalogada internacionalmente como un desastre de ineficacia, despilfarro y corrupción. Y así queremos convencer a Europa.— José María Acosta Vera.

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