Sobre jubilaciones ¿forzosas?
No puedo estar más en desacuerdo con el pensamiento bastante generalizado sobre el supuesto desperdicio de talento que supone jubilar a los 65 años a médicos y profesores de universidad. Como empleados públicos que son, deben acogerse a la ley vigente y no debería haber más que hablar.
La corriente de opinión a favor de la figura del emérito parte del colectivo afectado y es, por tanto, poco objetiva y fruto del sentimiento de “salto al vacío” que supone dejar de ser lo que se ha sido durante el largo periodo de vida laboral de una persona.
¿A qué edad habría que llegar para que no existiera desperdicio de talento? La que esto escribe lo hace desde la perspectiva de una jubilada de instituto enamorada de su profesión, que dejó con naturalidad, y echando la vista atrás, muy confortada por lo que ha supuesto el desarrollo de mi vida laboral.
¡Señores aspirantes a eméritos, les deseo que pronto cambien sus gafas de ver el mundo y, sobre todo, sobre todo, mucha salud para que puedan disfrutar de lo que les espera!— Felisa Calvo Hernández.


























































