Mi respuesta a Juan Rosell
Esta es mi respuesta a los comentarios del señor Juan Rosell sobre la ineficiencia funcionarial.
El déficit público no se debe a los funcionarios, sino a la asunción de la deuda privada (por ejemplo, la bancaria) por el Estado.
Las causas de esta crisis no están en el funcionariado, sino en la trilogía banca-empresarios de la construcción-políticos.
Mejorar la Administración pública pasa por exigir transparencia —políticos que respondan a las preguntas de los periodistas en ruedas de prensa, además de una información libre y clara sobre el destino de cada partida presupuestaria— y políticos honrados controlados directamente por sus votantes y no por los jefes del partido (listas electorales abiertas).
En 2012-2013 se han recortado salvajemente los presupuestos de sanidad, educación e investigación; se ha facilitado el despido; se han bajado sueldos y subido impuestos, pero ninguna Administración ha comenzado a ordenar y podar las duplicidades administrativas (Ayuntamientos, diputaciones, etcétera) que son el pesebre del que comen cargos nombrados a dedo y políticos varios.
La mayoría de los funcionarios son profesionales bien cualificados que han superado una oposición, responsables y que intentan hacer bien cada día su trabajo a pesar de los vaivenes políticos, de los recortes y de los ataques demagógicos de personas como el señor Rosell.— Roberto A. Pazo Cid.


























































