Subvenciones
La última tanda de subvenciones a los think tank adjuntos a cada partido político me hace entrar en cólera. ¿Cómo se justifica que el Estado financie institutos de estudio que presiden exministros o expresidentes que ya cobran nóminas astronómicas precisamente por su paso por el Parlamento? Debería ser suficiente con sus nóminas de exparlamentarios, expresidentes, de miembros de partido y de sus nuevos cargos en grandes empresas. Debería bastarles el apoyo económico que les dan sus partidos políticos, que ya reciben por otro lado desorbitadas subvenciones estatales.
En mi opinión ese dinero debería destinarse a la Universidad pública, espacio de investigación neutral y no influenciado por cúpulas partidistas y que, para colmo, está increíblemente endeudada.
Estos son los políticos, de izquierda y de derecha, que nos hablan de austeridad. Rajoy nos habla de austeridad, de recortes en la Universidad, mientras tanto el Instituto FAES recibe más de un millón de euros de subvención para, simplemente, continuar publicando artículos ideológicamente sesgados. ¿Ese millón de euros cómo se utilizará? ¿Para encuadernar libros y comprar botellines de agua para conferenciantes?— Álvaro Castro Forcadas.


























































