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El príncipe Guillermo, espía a su pesar

Unas contraseñas del ejército británico se cuelan en un posado del nieto de la reina

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Una de las fotografías cotidianas del príncipe Guillermo cedidas por la casa real británica. Reuters

Desde que celebraron su matrimonio, el príncipe Guillermo y Catalina Middleton han conseguido rejuvenecer y mejorar la deteriorada imagen de los Windsor. Teniendo en cuenta su incuestionable popularidad dentro y fuera de Reino Unido no sorprende que desde palacio se aproveche cualquier oportunidad para exhibir a la fotogénica pareja. Esta diligencia para promocionar al matrimonio en los últimos días ha provocado una crisis en la seguridad del ejército británico. Todo empezó cuando la casa real quiso promocionar el lanzamiento de la página oficial de los duques de Cambridge subrayando el papel de Guillermo como piloto de rescate en la Royal Air Force (RAF). En la web se publicaron diez fotografías suyas en la base militar de Anglesey, norte de Gales.

Las imágenes pretenden mostrar los detalles de la jornada laboral del teniente de vuelo Gales (como se le conoce en su trabajo) y le retratan ocupándose de tareas diarias, haciendo la cama, preparando una taza de té y compartiendo almuerzo con sus compañeros. En el texto que las acompañaba se revela que el segundo en la línea de sucesión al heredero británico se relaja con sus compañeros jugando al videojuego de temática militar Call of Duty. En uno de los retratos, Guillermo aparece leyendo correos frente al ordenador y con un iPhone sobre la mesa; en otra se le ve en una sala de reuniones frente a un monitor encendido. Responsables de la RAF dieron el visto bueno sin advertir que en las pantallas era visible información confidencial del ejército británico. Cuando alguien identificó el desliz, las instantáneas ya habían sido publicadas en varios medios de comunicación y el ministerio de Defensa se vio obligado a cambiar los nombres de usuario y contraseñas de los empleados en su sistema informático. Las fotografías han sido reemplazadas en la web oficial de los duques de Cambridge con los datos pixelados y el ministerio ha solicitado “amablemente” a los diarios que utilicen la versión actualizada.

Tras la metedura de pata llegaron las inculpaciones mutuas. El palacio de Saint James negó cualquier responsabilidad alegando que los retratos fueron tomados por un fotógrafo del ministerio de Defensa y facilitados por la RAF. “Cualquier problema de seguridad es asunto del ministerio de defensa”, declaró un representante. El portavoz del ministerio recalcó que dentro de la base militar no fueron lo suficientemente rigurosos: “Debido a un descuido administrativo, las fotografías no fueron correctamente autorizadas y revelaron nombres de usuario y contraseñas de miembros del ministerio de defensa y pantallas con un sistema de acceso restringido visible”. Según Defensa, la información revelada no es información clasificada y tiene más que ver con herramientas de vuelo que usan los pilotos y acceso a la información de la web de Aviación Civil. El patinazo empaña una operación de relaciones públicas que demuestra el creciente papel de los duques de Cambridge como miembros de la realeza.