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Las vacaciones forzosas descolocan a Rafa Nadal

Alejado de las pistas y los entrenamientos por su lesión, el campeón de tenis carga pilas en su isla, y vive dedicado a su recuperación

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Rafa Nadal junto a su madre, su hermana y su novia Xisca.

Risueño y bronceado, rodeado de bañistas sonrientes y tostados al sol balear como él, las fotografías que Rafael Nadal ha colgado en su página de Facebook, dan una impresión no del todo exacta de lo que significa para un campeón prescindir por completo de la raqueta. El tenis es su profesión, su pasión, y, con 26 años cumplidos, con toda probabilidad, su futuro. “Rafa no está muy contento porque no puede ejercer su profesión, pero lo tiene asumido”, ha confirmado su tío y entrenador Toni Nadal.

Y sin embargo, ahí están esas fotografías de Nadal en bañador, sonriente y feliz junto a su novia, Xisca Perelló, su madre, Anna María Parera, y su hermana Maribel. Ahí está el ganador de once Grand Slam desayunando de lo más relajado en la residencia familiar de verano, sobre la bocana del puerto de Porto Cristo (Mallorca); posando con sus primos, o con una colección de amigos en lo que parece ser un yate, con fondo de majestuosas rocas y mar transparente. “Ya lo dice él, Mallorca es el mejor sitio para estar lesionado. Para él estar en su casa en estas fechas es de lo más raro del mundo. Así que lo aprovecha de la mejor manera”, dice Benito Pérez Barbadillo que se ocupa de la imagen y las comunicaciones con la prensa del campeón. Aún así, cree que esas imágenes de su página web no dan idea de lo mucho que Rafa está trabajando en su recuperación física. “Se levanta temprano y se va a Manacor, donde tiene el gimnasio, y se pasa allí la mañana con su fisioterapeuta, Rafa Maimón y su preparador físico Joan Forcades. Es un trabajo intenso. También juega un poco al golf porque el médico se lo ha permitido. Lo que no puede hacer es entrenar en las pistas con su tío”.

Al menos hasta noviembre, el todavía número tres del ranking mundial (aunque Andy Murray amenaza con adelantarle), no volverá a coger una raqueta, para desesperación de seguidores y patrocinadores. Aunque el campeón sigue cuidando a unos y a otros lo mejor que puede. Y eso explica también sus fotografías en calas recónditas de Mallorca, a las que llega en barco o en moto acuática. Además de ilustrar sus horas de ocio, son parte del contrato que le liga a un gran tour operador español para promocionar la isla. Cuando uno llega a la cima del deporte de élite el dinero le persigue y los patrocinadores le abruman con ofertas tentadoras. Aunque ausente del Abierto de Estados Unidos, que concluye hoy, la firma que le viste en las pistas ha hecho su agosto. “Sus camisetas se están vendiendo como nunca en Nueva York”, cuenta Pérez Barbadillo. “Su retirada del torneo ha tenido mucho eco. Un periódico tituló algo así como ‘falta el jefe’”. Bill Dwyren, de Los Ángeles Times, lamentó que el Open sin Nadal quedaba convertido en “un acontecimiento más plano”, mientras otros expertos no dejan de especular sobre la verdadera naturaleza de la lesión del tenista. Las noticias de sus sucesivas retiradas de torneos han ido cayendo una tras otra, como una medicina amarga que se administra con cuentagotas. Primero canceló el encuentro con fines benéficos que iba a jugar con Novak Djokovic en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid, el 14 de Julio. Más tarde renunció a los Juegos Olímpicos, casi al día siguiente de que se anunciara a bombo y platillo que sería el abanderado del equipo español. El último mazazo para la afición, tras su renuncia a jugar el máster 1000 de Toronto y Cincinnati, y, sobre todo, el Abierto de Estados Unidos, ha sido su adiós a la posibilidad de jugar las semifinales contra Estados Unidos en la Copa Davis.

Más de un aficionado ha visto en la reacción inusualmente emotiva de Nadal a su séptima victoria en Roland Garros, una señal de que el tenista ya no se encontraba al cien por cien en ese torneo. Las derrotas en el de Halle, y sobre todo, en Wimbledon, ante Lukas Rosol, (actualmente número 91 del ranking de la ATP), serían una confirmación de las dificultades físicas que se han puesto después de manifiesto. Toni Nadal evita el menor atisbo de tremendismo. “Su carrera no está en peligro”, ha dicho, y Pérez Barbadillo es sumamente optimista. “Rafa volverá pronto y más fuerte que nunca”. La afición, y sus patrocinadores, le necesitan.