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EL ACENTO

El paraíso de míster Adelson

Las Vegas Sands no engaña: quiere un puerto franco legal, en el cual no se apliquen las leyes laborales y tributarias

Las Vegas Sands, el grupo empresarial de casinos que quiere poner un paraíso fiscal y laboral en Cataluña o en Madrid, está siendo investigado por la Fiscalía de Los Ángeles por supuesto blanqueo de dinero. La fiscalía sospecha que el imperio de Sheldon Adelson blanqueó dinero de dos perlas del empresariado mundial: Ausaf Umar Siddiqui, también condenado por sobornos, y Zhenli Ye Gon, presunto traficante de materia prima para fabricar metanfetaminas. Algunos puntillosos recuerdan que Las Vegas Sands está siendo investigada además por corrupción. Seguramente los fiscales demócratas envidian la prestancia y rumbosidad de Sheldon Adelson, un tycoon capaz de aportar 61 millones de dólares a la campaña de Mitt Romney con el objetivo de expulsar a Barack Obama de la Casa Blanca. Neurosis obsesiva, se llama esa figura. Según los enterados (The New York Times, por ejemplo), Adelson no quiere que los demócratas suban los impuestos sobre los beneficios de sus casinos en Macao y Singapur (el 90% de las ganancias del grupo). Como entendido en el juego, Adelson sabe que en política y economía el azar es de primos; mucho mejor apostar sobre seguro.

Bien, pues este modelo de supuesto blanqueo, presunta corrupción y política teledirigida desde las tragaperras es el que Esperanza Aguirre y Ana Botella quieren implantar en Madrid y Artur Mas en Cataluña. Adelson y su profeta Mike Leven no engañan: quieren un puerto franco legal, una tierra de nadie en la cual no se apliquen las leyes laborales, tributarias o de seguridad cívica. Desde que Bugsy Siegel construyó el Flamingo en Las Vegas con dinero de la Mafia, a instancias de Meyer Lansky y con el visto bueno de Lucky Luciano, estas son las reglas del juego.

Si el PP o CiU entregan las esperanzas de crecimiento a los casinos de Adelson, que lo hagan con todas sus consecuencias. Que sustituyan Economía y Hacienda por una vicepresidencia de Juegos y Ruletas, que el Ministerio de Industria incentive la construcción de artilugios de azar (trucados) y que en lugar de Ministerio de Cultura se constituya el Instituto Rat Pack (Frank Sinatra, Dean Martin, Peter Lawford). El IRP financiaría la sanidad y la educación con las migajas de los beneficios del juego. Todo quedaría mucho más claro.

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