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Victorio y Lucchino plantan cara al abismo

El dúo de diseñadores sevillanos por antonomasia se enfrenta a la peor crisis de su historia

Tras despedir a parte de su plantilla, esgrimen claves que "garantizan" la continuidad de la firma

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José Víctor Rodríguez Caro (Victorio) y José Luis Medina del Corral (Lucchino), fotografiados en septiembre de 2011.

Las macetas que lucen en las ventanas de la casa natal de Velázquez en Sevilla se están pudriendo. Allí se erigió en 1985 la sede de V&L Costura, Diseño y Moda, la empresa desde la que los diseñadores Victorio y Lucchino ejercen todavía hoy de embajadores globales de la moda sevillana y andaluza.

José Víctor Rodríguez Caro (Victorio) y José Luis Medina del Corral (Lucchino), que poseen cada uno el 50% del capital de la compañía, desayunaron el pasado 5 de julio con la noticia en la prensa de que al menos dos acreedores habían solicitado concurso (la antigua suspensión de pagos) a la empresa en el Juzgado de lo Mercantil número dos de Sevilla. Fuentes judiciales aseguraron a este periódico que no comunicaron de forma oficial la solicitud a los empresarios.

El jueves, la empresa llegó a un acuerdo con los acreedores y, al menos de momento, V&L no se declarará en suspensión de pagos. “Una de las deudas es de 8.372 euros, y la otra, de poco más. Parece que no es como para que quiebre la empresa”, declara con ironía a este periódico el abogado de los diseñadores, Joaquín Moekel. Además, defiende que “la firma tendrá sus deudas con acreedores, pero también tiene facturas por cobrar”.

De cualquier manera, a Moekel se le acumula el trabajo. Tiene varios procedimientos judiciales laborales abiertos por despidos. “Reconociendo retrasos en algunos pagos, se están ejecutando los acuerdos con los empleados”, asegura.

Los diseñadores no hacen declaraciones personales, están igual de callados que cuando se casaron el pasado marzo de 2007 en el más estricto secreto. Una mala imagen es lo último que querría proyectar una empresa creativa, por eso el jueves decidieron enviar un comunicado de prensa en el que se leía: “La empresa cuenta con un solvente plan de viabilidad que garantiza la continuidad de la firma y la actividad. (...) En el contenido de las informaciones aparecidas existen numerosos ‘errores’, tanto en lo referente a cantidades, bienes, sociedades y personas implicadas”.

“Una de las deudas es de 8.372 euros, y la otra, de poco más. Parece que no es como para que quiebre la empresa”, declara su abogado, Joaquín Moekel

Según publicó el diario Cinco Días, en el Registro de la Propiedad cuentan con embargos que suman hasta 5,3 millones de euros, la mayoría a favor del Estado. Sevilla acumula tres de ellos. Uno, en la emblemática calle de Sierpes, donde tienen una boutique desde 1979 con trajes de las últimas colecciones; otro, sin uso, en la calle de Boteros, y el tercero, un local vacío en la plaza Nueva con un folio pegado en el cristal en el que se lee: “Le seguiremos atendiendo en Sierpes, 87, o en la calle del Padre Luis María Llop, 4 [donde está la casa de Velázquez]”.

Sin hacer referencia a estas cifras, el abogado matiza que “los inmuebles sirven como avales del aplazamiento de una deuda con la Agencia Tributaria”. Y respecto al hecho de que el último informe de cuentas al Registro Mercantil de la empresa sea del año 2006, aunque deben presentarlo anualmente, el abogado lo achaca a problemas burocráticos “que serán solucionados en breve”.

José Víctor y José Luis reconocen la crisis en el sector, se enfrentaron a un expediente de regulación de empleo para el área de producción que terminó en 2011, y ahora están centrados en el diseño. Ceden licencias, por un lado, y se expanden, por otro. Los diseñadores, ganadores de la medalla de oro al mérito de las Bellas Artes, presentarán su próxima colección el 31 de agosto en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid e inaugurarán en septiembre una tienda de moda masculina en la madrileña calle de Lagasca.

Pero su actividad no termina allí. Acaban de cerrar el desfile de la feria de novias de Londres y han abierto mercado en Australia. Presumen, además, de no haber recibido nunca ninguna subvención pública. En 2010 plantearon a la Junta de Andalucía crear el Centro Permanente de Innovación de la Moda y el Diseño en el Pabellón de Francia de la Expo 92. Un espacio que acogería la Fundación Victorio & Lucchino, una escuela de diseño reconocida por la Universidad, una red de cooperación empresarial y un museo permanente. El proyecto no obtuvo el respaldo que esperaban, pero el dúo mantiene la idea de forjarlo, aunque sea fuera de la ciudad.

Vistieron a Whitney Houston en una escena de 'El guardaespaldas' y a al personal de la Expo de Sevilla. Siguen desfilando en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid e inaugurarán en septiembre una tienda  en Madrid

Entre sus logros fuera de las pasarelas figuran el de idear los uniformes del personal de la Expo 92 (unos tres millones de prendas), darle forma a la falda que llevaba Whitney Houston en El guardaespaldas en el momento en el que su personaje sube a recoger el Oscar, diseñar una vajilla personalizada a la Infanta Elena por su boda, vestir la escultura que representa a la esposa de Poncio Pilato en la Semana Santa de Huelva o mostrar algunas de sus creaciones en películas de Pedro Almodóvar.

Actualmente, las principales vías de financiación de su casa de moda son las boutiques multimarca, la venta online y, sobre todo, sus populares vestidos de novia. Con todo, en el portal de venta de ropa online Yook —que cotiza en la bolsa italiana— se pueden encontrar trajes nupciales de los autores del último vestido de novia de la duquesa de Alba por un valor muy inferior al inicial. De 1.000 euros han pasado a 300.

“Hace 20 años, la empresa Agsa Internacional nos encargó una colección para distribuirla en grandes almacenes como Lafayette, Harrod’s y Galerías Preciados. Éramos unos novatos y no llegamos a producirla a tiempo, así que nos la comimos entera. Por eso pensamos que para dar salida a toda esa ropa solo podíamos hacer una cosa: abrir una tienda. Y le dije a Víctor: ‘Ahora mismo me tiro a la calle y la busco’. A lo que él me contestó: ‘Sí, claro, y en la calle de Sierpes’. A las dos horas volví y le dije: ‘Víctor, ya tenemos local: es en la calle de Sierpes”, relató a este periódico José Luis hace cuatro años. “Abrimos la tienda endeudadísimos”, añadió José Víctor. “Me acuerdo de estar colocando la ropa en los escaparates y que pasaran dos señoras comentando: ‘Fíjate estos pobres. Van a durar dos días porque eso no hay quien se lo ponga, quilla”.