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No se ofendan ustedes y ustedas

En España también había un guiñol divertido e irreverente, en el que el hoy casi olvidado lehendakari Juan José Ibarretxe aparecía como el paladín del lenguaje no sexista. "El lehendakari o lehendakara defenderá este proyecto o proyecta de estatuto o estatuta", pronunciaba el muñeco con solemnidad. Ibarretxe, en efecto, no paraba de dirigirse a "los vascos y las vascas". Carmen Romero soltó hace tiempo un comentadísimo "jóvenes y jóvenas", y Bibiana Aído se estrenó en el Gobierno con un "miembras" que años después de su gazapo todavía se escucha a menudo. No son más que anécdotas, pero reflejan el empeño de muchas autoridades por ser políticamente correctas, con el riesgo de bordear lo ridículo, de alejarse años luz de cómo se expresa la gente común. Sin embargo, el primer gran libro en castellano, el Cantar del mío Cid, ya cuenta que a Rodrígo Díaz de Vivar lo recibieron en Burgos "mugieres e uarones, burgeses e burgesas", quienes pensaron: "¡Dios, que buen vassallo, si ouiesse buen señore!", según uno de los párrafos más conocidos de la obra anónima escrita en torno a 1200.

El lenguaje es una creación cultural. Como tal, refleja el contexto social, los prejuicios más antiguos, una visión del mundo dominante en la historia. Es una obra forjada durante siglos, pero no es inmutable. Los que utilizamos el español lo hacemos evolucionar (un poquito) todos los días. Hay expresiones que van entrando en desuso por ofensivas: ya no decimos minusválidos, sino discapacitados, porque nadie es menos válido como persona porque le falte una pierna; por alcaldesa ahora todo el mundo entiende la mujer que preside el municipio, y no la esposa del alcalde. Hemos dejado de hablar de crimen pasional, porque daba un aura romántica al asesinato machista. Ya casi nadie se referiría a un homosexual como un invertido, ni cabe llamar gitano a un estafador, pero la RAE mantiene en su Diccionario esos usos viejos porque, argumenta, están en nuestra literatura (y en los usos de algunos ejemplares menos evolucionados de nuestra especie, podemos añadir).

La dura respuesta de la Real Academia Española a la presión por el llamado lenguaje no sexista ha levantado una enorme polémica. En las redes sociales, que echan humo, se está recordando ahora que esa institución solo cuenta a cinco mujeres entre su cuarentena de miembros, que tiene un claro sesgo conservador, que a lo mejor ellos también están lejos de la calle. Otros lo interpretan como una intervención en defensa de la propia parcela de poder: el artículo de Ignacio Bosque se queja, sobre todo, de que nadie haya consultado a la Academia a la hora de elaborar esas guías; ni siquiera a los lingüistas de las universidades en que se escribió alguna. Es lógico que los especialistas estén preocupados ante la posibilidad de que sean los políticos, por ejemplo una consejería o concejalía de Igualdad, la que dicte normas sobre el idioma.

También los periodistas llevamos mal las sugerencias del poder político sobre cómo debemos hacer nuestro trabajo. Pero en esta polémica los que estamos en un aprieto somos, sobre todo, quienes compartimos la sensibilidad combativa con la discriminación de la mujer pero nos sentimos muy incómodos dentro del apretado corsé lingüístico de lo políticamente correcto.

A los medios nos llegan esos manuales de lenguaje no sexista que elaboran grupos de expertos en igualdad de algunas universidades e instituciones. Los he leído con interés (aquí enlazaré algunos: el del Ayuntamiento y Universidad de Málaga, el de la Generalitat valenciana, el de Fundación Mujeres, y uno brevísimo de Themis). Pero he concluido que no puedo cumplirlos. Violaría reglas de la RAE y de nuestro Libro de Estilo, e incumpliría nuestra obligación de publicar textos claros, fáciles de leer y de entender. Los manuales antisexistas son bienintencionados pero maniqueos: dan a entender que si no estás con ellos, estás contra ellos. Si no escribo "los ciudadanos y las ciudadanas", o peor aún "l@s ciudadan@s", ¿estoy reforzando el machismo histórico, volviendo invisible a la mitad de la población? ¿Tengo que escribir "la juventud" en vez de "los jóvenes", "el vecindario" en vez de "los vecinos", aunque no signifique exactamente lo mismo, para no parecer excluyente? Yendo más al fondo de la cuestión: ¿tener que decir siempre "los ciudadanos y las ciudadanas" no parece remarcar que no hay un único sujeto, sino dos grupos separados, que no forman un algo común? ¿No existe una identidad colectiva más allá del sexo o del género?

Levanto, además, las banderas de la belleza y la economía del lenguaje. Alargar todas las frases, y volverlas así más feas, nos llevaría a una escritura farragosa y de aroma burocrático: "Los españoles y las españolas eligen a sus diputados y diputadas y a sus senadores y senadoras, para que los y las representen en el Parlamento". Cosas así se leen en libros de texto escolares. Ya puestos, confesaré todo: incluso me chirría lo de "jueza" y "concejala", aceptado por la RAE, si ellos no son "juezos" ni "concejalos". ¿No es suficientemente neutro juez o concejal? Nunca me presentaré como "periodisto", y es que hay un enorme abanico de oficios muy masculinos que terminan en "ista" sin que a nadie le ofenda. Y hay una corriente de mujeres que se niega a convertir en femenino el nombre de las profesiones, y que son médicos o soldados así, con o. La desaparecida Loyola de Palacio prefería ser llamada "ministro", y Ana Patricia Botín "presidente" cuando estaba al frente de Banesto.

Un problema de los manuales antisexistas es que pretenden batir de un solo golpe un elemento capital de la lengua española. Las palabras en castellano tienen género, que es una forma caprichosa de atribuirles carácter masculino o femenino. El paraguas es masculino y la sombrilla es femenina; el coche es chico y la moto es chica; son distintos la pelota y el balón, la espada y el sable, el ordenador o la tableta. La oca es oca sea cual sea su sexo, como la ballena o el escorpión, y la rana no es la hembra del sapo. Manejamos un idioma nacido del latín vulgar hace más de un milenio, y en ese proceso resultó, caprichos de la historia, que el plural masculino se impuso como genérico, a diferencia de otras lenguas que salvan la neutralidad de las palabras que no se refieren a humanos.

El plural genérico nos ofrece no pocos conflictos a los que nos dedicamos a escribir. Colectivos tradicionalmente femeninos son hoy más diversos, pero en el habla común se sigue apelando a "las enfermeras", "las azafatas" o "las empleadas del hogar" pese a que esos colectivos ya incluyen a algunos hombres. De ahí que nazcan eufemismos como "los ATS" o "los auxiliares de vuelo". Nos suena mal, aunque está admitido, referirnos a los "azafatos". ¿Y cómo se llama al hombre que trabaja como madrona? Matrón, según el artículo enmendado del Diccionario. Esta no es una polémica menor: parece dar por supuesto que hay empleos destinados a las mujeres y a los hombres. Alguno ha defendido, sin éxito alguno, que la RAE reconozca el plural femenino también como genérico en ciertos casos. Que al hablar de las enfermeras se entienda que están también los enfermeros.

Vale. Nos recuerda la Academia que en nuestra lengua no coinciden sexo y género, y que el plural genérico es el masculino guste o no. ¿Cabe rebelarse contra ello? Era una gran ingenuidad enfrentarse a una de las reglas principales del idioma para hacerlo más complicado y no más sencillo, y sin demasiado consenso social por muy loable que sea el objetivo. El intento toca la fibra sensible de lo identitario: en cierta medida, somos nuestra lengua. No estamos para muchos experimentos con eso. Y ¿es la lengua un invento masculino? Aceptarlo así sería injusto para tantas generaciones de madres que han transmitido a sus hijos la tradición oral desde muchos siglos antes de que hubiera academias o imprentas. Lo que sí es un mundo demasiado masculino son las academias, como salta a la vista, y quizás también las imprentas.

Seguramente no deban ser las academias las que innoven el lenguaje, sino sus hablantes, y ya tendrá esa institución que admitir los cambios una vez que se hayan asentado entre la gente. Dudo que se consolide este artificioso lenguaje no sexista tal y como se ha planteado, obligando a repetir artículos, nombres y adjetivos en cada género; menos aún retorciendo el lenguaje para evitar el plural. Hay muchas expresiones que desterrar del lenguaje habitual porque resultan ofensivas, y que se quedarán un largo tiempo en el Diccionario porque figuran en textos del siglo de oro.

Tampoco prohibirá la Academia a ningún político que se dirija a los "ciudadanos y ciudadanos", porque la fórmula es poco práctica y se rechaza su imposición, pero en absoluto es incorrecta. Ya quiso escribirla, con sorprendente corrección política, el anónimo cronista de las proezas del Cid, como recoge el interesante estudio Sexismo y lenguaje de Soledad de Andrés, de la Complutense. Estudio, por cierto, escrito en 1998, y que ya recoge la resistencia a la fórmula supuestamente igualitaria por Álex Grijelmo, autor del Libro de Estilo de este periódico, frente a la presión, ya entonces, del feminismo. Esto nos hace pensar que el debate lleva tiempo muy caliente y que la guerra al sexismo, también en el idioma, va para largo. A mí no me han convencido todavía de que deba desdoblar mi lenguaje para referirme a ustedes y a ustedas. Aunque asuma que la lengua, como la sociedad, deben seguir evolucionando. Ya lo recogerán las academias.

(Imágenes: Charlton Heston y Sofia Loren en la película 'El Cid', dirigida por Anthony Mann en 1961).

Comentarios

Lo que me parece deprimente del tema es que se trate el tema como si fuera algo irrisorio. Las personas que defendemos la igualdad somos objeto de burla por no seguir las normas preestablecidas, pero ¿sin transgresión hubiera habido cambio social?El lenguaje evoluciona y debe adaptarse al nuevo contexto social y si hay cambios lingüísticos que los haya, siempre han habido y seguirán dándose. Si queremos que el lenguaje sea inclusivo debemos de dejar de burlarnos de los cambios que se están promoviendo para que lo sea. Con este tipo de informes lo que ese está consiguiendo es provocar que la igualdad (porque también hay que visibilizarla en la lengua) se convierta en un tema de burla y una estrategia para ridiculizar la igualdad: http://www.movimientosdegenero.com/articulos/cuando-somos-capaces-de-ridiculizar-la-igualdadUn saludo
Yo creo que esto se resuelve con la cotidianidad. A nadie le extraña el "compañeros y compañeras" que se utiliza con frecuencia en las proclamas de los sindicatos
Yo creo que el problema nace de la ideología del "género". Solo en su sentido gramatical, esta palabra hace referencia a los masculino y lo femenino (y a lo neutro), por lo que al transponerla a los antropológico, han cargado de ideología a la gramática. Y tengamos en cuenta que toda ideología intenta controlar el lenguaje, como paso previo a su imposición.
Hacer las cosas más complicadas no puede ser la solución, y no hay nada peor para una causa absolutamente justa como la igualdad real entre hombres y mujeres que caer en el ridiculo, como intentar introducir el término "monomarental", porque parental "suena" a padre cuando deriva de pariente que a su vez lo hace de parir (¿qué hay más femenino que parir?). Oir hablar a algunos políticos: "compañeros y compañeras,amigos y amigas, cordobeses y cordobesas..." es un chiste y una parodia de comunicación. Como muchas veces, aconsejo una revisión de "La vida de Brian" www.youtube.com/watch?v=EQjPvCJzWR4
El artículo del acádemico de la RAE ha llegado muy tarde, pero me alegro de por fín se ponga cordura ante tanto disparate lingüistico. Han sido muchos años de aguantar a "revolucionari@s del lenguaje", sobre todo para aquellos que nos dedicamos a escribir. El cachondeo estaba llegando a límites esperpénticos. Me parece muy bien que haya personas que quieran defender lo indefendible, pero no con dinero público. El chollo se termina... vascos y vascas...
Algo que me convence poco de toda esta polémica es la idea de que el lenguaje cambia o da forma a la realidad (y no al revés). Por ejemplo, en danés se usan una cantidad tremenda de partículas direccionales. Un danés no va a la ciudad sino dentro de la ciudad, y no va al campo, sino fuera al campo. Si fuera de Madrid a Burgos, subiría, y de Bilbao a Vitoria, bajaría. Los rayos del sol vienen desde arriba. Si no hay ninguna diferencia de nivel, usaría hen o henne para dejarlo claro.Sin embargo, no creo que el danés medio tenga una mejor orientación espacial que el español medio. En alemán, el femenino singular coincide morfológicamente en casi todos los casos (el dativo es una excepción) con el plural. No creo que los alemanes se consideren menos representados por ello ni que sean más o menos machistas que los hispanohablantes (al menos no por ello).Y sobre el texto de la RAE, no me pareció que fuese beligerante. Me pareció científico, y así se puede discutir, sin tener que embarcarse en debates pasionales
http://nelygarcia.wordpress.com. Siempre he comentado nombrando a la sociedad, “ciudadanos” por costumbre: pero pensándolo bien añadir un /as, no ocupa mucho espacio y queda mejor. En cualquier discurso creo que empieza así, “señoras, señores, me dirijo a ustedes, etcétera”. Si nada permanece estático, no tiene por que permanecer la lengua.
alguien se ha parado a pensar que ningún hombre ha dicho que se diga electricisto en lugar de electricista y de igual modo con artista, cineasta, atleta, futbolista, etc, etc...
"El sentido común es el menos común de los sentidos", que gran verdad. Como feminista, mujer y amante de la lengua no puedo dejar de ver en los artículos que leo una clara beligerancia contra un uso del lenguaje no sexista, y por añadidura, contra el movimiento feminista en su conjunto. En algunas ocasiones he atribuido los ataques a la ignorancia, que en el caso de la RAE debo atribuir al machismo. Los académicos, las escritoras, el mundo del periodismo y un largo etc de agentes debieran sentarse a debatir, a discutir y sacar conclusiones. Siendo una firme defensora de un uso no sexista y excluyente del lenguaje, jamás se me ha pasado por la cabeza que fuesen sexistas los términos miembro, balón, coche o paraguas, no puedo decir lo mismo de expresiones como "los médicos y las enfermeras". En la calle no está el debate, no creo que sea tema de conversación en patios de colegio ni colas de espera en supermercados, pero si todo lo que tiene que decir la RAE respecto del tema es el citado artículo ofensivo e insultante que ha sido publicado, nos queda mucho por hacer y ya sabemos con quien no se debe contar. Que será del sentido común...
Me siento muy cercano a las reivindicaciones de igualdad que damandamos muchas personas, independientemente de que seamos hombre o mujeres. Sin embargo, me rechinan las propuestas de un sector del feminismo, en el sentido de modificar "a la española", es decir, por decreto y en unas pocas semanas, lo que, con aciertos o no, ha sido una manera de comunicarse durante mucho tiempo. Es cierto que el lenguaje evoluciona, y que quien debería marcar el ritmo en dicha evolución es la población. Pero no. Ahora parece que tenemos otra dictadura encubierta, además de otras muchas y peligrosas, la de quienes dictan cómo han de ser los cambios en nuestro modo de hablar. Bienvenida la evolución, bienvenidos los cambios, pero con sentido común. ¡Vaya, me olvidaba de que estamos en España!
Estoy bastante de acuerdo en qué lo que los hablantes vayamos cambiando en la lengua "ya lo recogerá la Academia". Porqué, que yo sepa, esos de la Academia, actualizan los diccionarios según van constatando los cambios y no al revés. No sé a qué viene la pataleta del señor Ignacio Bosque... Además con esta "queja" queda muy retratado... Los tiempos cambian, nuestra sociedad también, y las mujeres seguiremos ahí, luchando por nuestros derechos pese a quién pese...
Hombres y mujeres sois bienvenidos.... ¡y bienvenidas! Ay ay ay (tarjeta amarilla!)
"Los académicos, las escritoras...debieran sentarse a debatir"Supongo que has dejado fuera a proposito a las academicas y los escritores. ¿El motivo? "Siendo una firme defensora de un uso no sexista y excluyente del lenguaje"No me queda nada claro. ¿Estas a favor de un uso excluyente no sexista o no sexista ni excluyente?
Para jmms. La escritura, por supuesto intencionada, pretendía incidir en la importancia, no tanto del género gramatical a usar como de la intención en realizar una escritura, y por supuesto esto también se aplica al habla, no excluyente. Supongo que al leer la frase completa, entenderías sin problemas que se incluye a académicas, escritores y por supuesto a periodistas de ambos sexos. Como he comentado ya, las fórmulas a usar pueden ser variadas, y se deberán promover las que mejor se adecuen a la tradición de la lengua española, se deberá respetar la gramática, la riqueza del léxico y cada una de las cuestiones relacionadas con un patrimonio que pertenece a cada hablante. Sin embargo, esto no nos incapacita para avanzar, para desterrar prácticas que no por antiguas son deseables, y una de ellas es un uso del lenguaje que mantiene una desigualdad real entre mujeres y hombres. Sinceramente no me parece nada complicado, claro está, si la intención es llevarlo a cabo. Del diccionario de la RAE: Alumnado 1. m. Conjunto de alumnos de un centro docente. Tenemos dos posibilidades. Los alumnos se examinan en febrero. El alumnado se examina en febrero. Que el sentido común nos guíe.
Con todo respeto. Lean si pueden y memoricen si estudian oposiciones este apartado 1, en su parte final, del artículo 2 de la Ley de Cooperativas de Castilla-La Mancha, que quien suscribe no sólo no lo encuentra razonable, sino simplemente horripilante: "La cooperativa es una sociedad de capital variable, con estructura y gestión democrática, constituida por personas físicas o jurídicas que, mediante la organización y desarrollo de una empresa que ofrezca bienes o servicios a las mismas y/o al mercado en general, trate de lograr la más eficiente satisfacción de sus necesidades, aspiraciones e intereses como consumidores y consumidoras, usuarios y usuarias, trabajadoras y trabajadores, proveedores o inversores y que, asimismo, contribuyan a la mejora y promoción de su entorno comunitario".Lo que no entiendo es que el legislador no utilizara los femeninos de los genericos "proveedores o inversores". ¿Tal vez se cansaría de escribir?
Defiendo la igualdad, pero considero que la igualdad no está reñida con la simplicación del lenguaje, que facilita un mejor entendimiento y abrevia el discurso.Puestos a exigir igualdad, exijo cambio de palabras mavarillosas por lo que significan y hasta podrían significar: "humanidod", "libertod", "legalidod", "decencio", etcétera.
todo esto es una solemne majadería. menos mal que a nadie se le ha ocurrido meterle mano al quijote para destrozar la mejor obra de todos los tiempos. las cosas tienen un nombre que le ha venido impuesto con el paso del tiempo, pero ya me harta el uso de palabras como "miembras", compañeros y compañeras, etc. etc. Porque si llevamos todo al extremo, vean ejemplos: ¿si un hombre es un cargo público, que es una mujer?, jamas se me ocurría decir que es una carga pública, y asi "ad infinitum". Un poco de sentido común, porque lo que causa todo esto es risa.
Es una lástima que, precisamente los que se las dan de entendidos, no aporten nada sino ridiculicen. Las guías son lo que son, entre otras cosas, porque los "expertos" no aportan casi nada al debate.Y qué decir de los periodistas, que "se encantan" de poder utilizar términos, usos y expresiones que aporten una apariencia "distinguida" a su lenguaje, alejándose en muchas ocasiones de esa pretendida economía que defiende el ariculista.Pero claro, da la sensación de que por esta cuestión no merece la pena hacer el esfuerzo.
al médico de mi hija ya no le diré: pediatra sino: pediatro; al otro especialista (o especialisto) lo llamaré psiquiatro ...
La reivindicación de una evolución integradora del mensaje es humana, defender el uso correcto y armonioso de nuestra lengua es humano; la evolución de la lengua es humana, el arte de la lengua es humano. El género humano está compuesto de hombres y mujeres. El género y el sexo son gramaticalmente masculinos y la fe, la esperanza y la caridad son de género femenino. No pienso que se pueda ver en ello algún tipo de patrimonialización sexista en una u otra dirección o que la gramática tenga poder de hacer invisible a nadie. Son otros los instrumentos que usa el machismo para hacer invisibles a las mujeres y con frecuencia los mayores machistas (¿o son machistos?) están entre los que más adulan a la mujer. Ejemplo: la Iglesia Católica.
ANA: "compañeros y compañeros" pesa más que "compañeros", que tiene exactamente el mismo significado cuando se dice con la misma intención.
Desde luego el habla popular no asume este desdoblamiento del género masculino y femenino fuera de un contexto ideológico.La RAE no improvisa ni se atiene a criterios ajenos a la lingüística sino que desde 1713 cuida con sumo discernimiento, comedida actitud y sentido común una lengua con siglos de historia y no acepta ni reconoce palabras sin un uso dilatado en el tiempo.
Este fin de semana ha habido 10 muertos y muertas y 82 heridos y heridas en las carreteras.Seran enterrados y enterradas por enterradores y enterradoras de sus respectivos pueblos y ciudades.Los heridos y heridas despues de ser atendidos y atendidas por medicos y medicas ,sicólogos y sicólogas, serán dados de alta
Debo decirle al señor De Querol que el objetivo del autor del Cantar del Mío Cid no era, ni mucho menos, ser políticamente correcto al escribir "burgeses y burgesas", puesto que tratándose de una obra en verso es seguro que la finalidad era completar un cierto número de sílabas para dicho verso, así que no insinúe cosas que no son ciertas
Excelente artículo del que no cambiaría ni una coma.
En la polémica, en el debate objeto de este comentario – a saber, el uso sexista de la lengua – hay una cuestión que se obvia o, al menos, que no se explicita. Como quiera que la considero importante, intentaré explicar como la veo yo y cuales creo que son sus consecuencias. Se trata de una tradición intelectual en el campo de la sociología y de la antropología consistente en afirmar que la identidad del ser humano es una construcción cultural y, por tanto, es la cultura quien inviste a la persona con una identidad; así, la cultura deja de ser algo que se tiene que interpretar, describir, explicar, para convertirse en una fuente de explicaciones por si misma; en las posturas más extremas, se prescinde de las fuerzas económicas y sociales, de las instituciones sociales y de los procesos biológicos, a los que se asimila a sistemas de conocimiento y creencias (A. Kuper). En consecuencia, el comportamiento humano estará fuertemente determinado por su identidad cultural. Como corolario, para cambiar una pauta de comportamiento nada mejor que trabajar para cambiar la pauta cultural correspondiente. Somos muchos las mujeres y los hombres que defendemos con pasión la radical igualdad entre los dos sexos de la especie humana en todo aquello que atañe a sus derechos, igualdad de oportunidades y no discriminación. En consecuencia estamos a favor y, en cuanto podemos, trabajamos por ello, de que se instrumenten políticas (tanto políticas públicas como iniciativas en el ámbito de lo que se ha dado en llamar “sociedad civil”) para conseguir esos objetivos. (Rogaría a quien tenga la paciencia de leer este comentario que me crea si afirmo que me considero profundamente feminista). Sentado que perseguimos los mismos objetivos, la discrepancia puede presentarse en los instrumentos a utilizar, las políticas a poner en marcha. Y así ocurre que lo que era un debate académico salta al terreno del debate público, del debate político. Entonces, aquellos que, por no compartir los presupuestos teóricos en que se fundamentan consideramos inútiles determinadas políticas, acabamos siendo acusados de no estar de acuerdo con los objetivos perseguidos. Todo este “rollo” para concluir que, por lo que hace a las actitudes privadas, considero muchos más útil para alcanzar la igualdad real de la mujer, ocuparme de los asuntos domésticos en mi ámbito familiar que forzarme a utilizar un lenguaje estereotipado. Y en lo que hace a las políticas públicas, creo que las consecuencias de la reforma laboral recién aprobada por Real Decreto-Ley (además de todo lo demás) sobre la “conciliación” en la vida familiar van a ser destructivas; ¿qué mujer con un contrato a prueba de un año se va a plantear tener un hijo?; por eso intentaré, en lo que pueda, trabajar para pararla o para poder cambiarla cuanto antes. Para terminar: en la polémica sobre geocentrismo-heliocentrismo estoy radicalmente en contra de la postura sostenida por la Iglesia Católica; sin embargo, sigo utilizando la expresión “el sol ha salido esta mañana a tal hora” sin considerarme por ello cómplice del oscurantismo eclesiástico.
Soy de Austria. Aqui (y en Alemania) tambien esos esfuerzos gramaticales son muy ridiculos. A mi como mujer me parece muy bien decir ciudadanos, juez, etc. El articulo esta muy bien escrito! Gracias
después de todo esto lo inventaron los políticos para dar coba a las féminas y conseguir su voto y como siempre la liaron
Tanto el artículo como los comentarios me dejan un saborcillo, no sé, no sé, ¿machista?
Carmen... ¿te suena machista hablar mal? A mí me suena a querer resolver problemas de género por donde no toca. Estoy de acuerdo en que hay una cultura machista en España y el mundo en general, pero decir "ustedas" es tan aberrante como querer cambiar los sustantivos femeninos a masculinos: el casa, el aurora... me parece tan intrascendente.
A ver qué se me ocurre:ustedos-ustedaspersonos-personasel gento- la gentapolicío-policíaidioto-idiotaetc etc etc
Un excelente artículo que pone los puntos sobre las íes sin estridencias. Me alegra que todavía existan personas en España como Ricardo de Querol, capaces de hilar un argumento coherente y expresarlo con corrección y elegancia. A diferencia de los comentarios defensores del lenguaje maltratado que propugnan las guías sexistas, que a falta de argumentos, recurren a las socorridas acusaciones de machismo.
Expongo la situación:soy docente en un centro donde el director (masculino) se dirige indefectiblemente al claustro con un "Hola a todos y todas" de lo más políticamente correcto, pero donde en las comidas de jubilación se obsequia a "ellas" con una flor", y a "ellos" con un bolígrafo grabado en plata. ¿se entiende el "estado de tontería" en el que vivimos?. Es la realidad la que tiene que modificar al lenguaje y no al revés. Por mucho que se intente "visibilizar" a las mujeres a través de una coerción lingúística, es la emancipación de éstas en la práctica, lo que hará cambiar el lenguaje, y no viceversa. Ah, y por favor, espero que no se tilde este comentario de machista, sólo por denunciar tan surrealista contradicción.
Estimado Javier Tris, la razón de que en "inversores y proveedores" no se haya duplicado el genero es por que al contrario que en el caso de los trabajadores y los usuarios, puede tratarse tanto de personas físicas como jurídicas, las cuales a día de hoy creo que todavía no les hemos asignado sexo.
Se nota que el artículo lo escribe un hombre, no me hace ninguna gracia que se ironice con el tema. Los hombres no tienen que luchar por sus derechos y por conseguir la igualdad, por eso estas cosas les parecen "chorradas". Hay muy poco sensibilidad en España sobre estos temas, es una cuestión de educación.
En Sudamérica se está popularizando la referencia masculina y femenina de cargos y genéricos, pero habitualmente el masculino es mencionado antes cuando se habla de ambos, yo prefiero la gentileza del femenino primero (damas y caballeros), así Sr. periodisto, el título deveria ser "No se ofendan ustedas y ustedes".
Creo que partimos de una base mala. Incluso los y las más "feministas" no se desprenden de esquemas mentales machistas o patriarcales. Me refiero a que consideran muy igualitario decir cosas como EL PRESIDENTE y LA PRESIDENTA, EL JUEZ y LA JUEZA o EL ALCALDE y LA ALCALDESA. Pues bien, si no se dice EL PRESIDENTO, EL JUEZO o EL ALCALDESO, lo igualitario es no cambiar la terminación o sufijo de la palabra para indicar el femenino, porque eso, démonos cuenta, es partir de la base de que ante la ausencia de marca de género la palabra hay que adjudicarla automáticamente, por defecto, al masculino. Eso es discriminatorio y no hay porqué aceptarlo.
Pues eso, que a partir de ahora haya electricistos, economistos, frailos, policíos, guardios civiles, terapeutos, dentistos, albañilos, controladoros, ajedrecistos, etc. Pero sobre todo, como parece que hay pocos idiotas que haya muchas idiotos.
Excelente aportación la de Ricardo de Querol, que refuerza el impagable trabajo de Ignacio Bosque. Siendo lo que se ha dicho muy importante, queda no obstante mucho por desbrozar en la tremenda maraña que ha introducido la coactiva "ideología de género", que aseguro quiere "imponer" su criterio en los espacios en los que tiene presencia, fundamentalmente políticos, sindicales y académicos. En estos últimos, que deberían por su esencia gozar de más criterio, el rastro que deja es desolador. Falta espacio para desarrollar aquí en toda su extensión lo que me gustaría contar, pero apuntaré tan solo que las oficinas políticas que se han creado al amparo de la ley que obliga a crear oficinas de igualdad o de género en las universidades actúan como martillo de herejes en muchos sitios contra quienes no opinan o no hacen lo que ellas quieren, atentando con ello no solo contra la gramática, la lengua o el buen habla, sino contra la propia libertad de los individuos. De verdad que el papel que desempeñan merece un artículo aparte.
El País es un ejemplo más de la estupidez de lo políticamente correcto empeñándose en escribir Ourense, Lleida o A Coruña.
No fue capricho histórico que se empleara el masculino como genérico. Es el elemento no marcado en la oposición privativa que distingue la categoría gramatical "género". Por lo tanto, al ser carente de marca identificativa, puede ser empleado de forma genérica o no especificativa. ¡Nada menos machista que eso!
Es que semos mentecatos. Tendemos a igualar [a] con femenino y [o] con masculino, lo cual es una simplificación propia de un párvulo. No todas las palabras han de tener flexión de género, como es el caso de presidente o periodista.
Lyndon Johnson, Presidente norteamericano tejano, de derechas y sucesor de JFK, al promulgar una ley de derechos civiles "discriminatoria" a favor de la gente de color declaró contra los que se oponían a dicha ley algo así como: "Durante siglos hemos tenido a estas personas sometidas y encadenadas, sin dejarles opciones a su desarrollo. Ahora les quitamos los grilletes y decimos todos somos iguales y tenemos las mismas oportunidades, aprovechar la oportunidad"
¿ Piensa ud. que, Calderón de la Barca,Lopez de Vega,Quevedo u otros insigne escritores de haber sido corregidos sus escritos según las normas gramaticales de LA RAELEZA,LIMPIANDO en ellos una figura literaria como el hipérbaton y fijando el orden en las oraciones según fija la raeleza,habrían sido sus escritos mas BRILLANTES y ESPLENDOROSOS de haber existido las fijaciones académicas imperantes de los actuales licenciado vidriera ?.En el fondo la raeleza como cualquier otro estamento de esta sociedad patriarcal,herencia de Roma,se dedica a subyugar por medio del idioma o lengua de forma subliminal al substantivo,substrayendole su verdadero valor y convirtiendolo en un contribuyente mas de la sociedad patriarcal,un nombre mas sujeto al verbo CALLAR,OBEDECER Y PAGAR,para seguir manteniendo todas las raerezas de todos estos excelentes portentosos
Lo que me parece es patético que la RAE se preocupe tanto por este tema teniendo en cuenta la cantidad de sandeces que se han incluído en los últimos años "atendiendo al uso". El hecho de pretender "conservar" las formas precisamente en lo que toca a la igualdad no es más que otra expresión del machismo latente que tenemos tod@s incrustado en los mismos genes de esta cultura.
Pues aquí demostramos una vez más, qué antojadizas son las ideas de algunos grupos feministas, como en este caso intentar cambiar la palabras, cuando lo que nos afecta son los hechos.Este tipo de reivindicación "miembra", nos hace más daño a las mujeres que cualquier discriminación, porque nos lleva al límite del ridículo y del sin sentido.
¡Qué bueno este artículo! Adoro como escribe Querol.
¡Basta ya! Reivindico la/el paridad en el/la us@ de "a" y "o". Justici@, por favor. Es un(a) insullt@ a la/al mujer(o) mantenerl@ subordinad@ a l@s marcadore/is de géner@ gramatical(a) masculin@ tras trescient@s mil(a) añ@s (como nos informó acertad@mente el blog(a) mujere/i(s)) de sometimient@ al / a la orden(a) patriarcal(a). No sólo debemos escribir así a partir de ahora, sino que debemos reescribir tod@ lo/la escrit@ hasta este/i instante/i con el/la fin(a) de ajustarlo/la al / a la nuev@ orden(a) política/omente correct@! ¡Ah y l@s fálic@s signos de exclamación(a) deberían desaparecer también! Sustituyámol@s por (|)
Por cierto, ¿ven ustedes en alguna parte los cataplines en la "O" o el fistro vaginal en la "A"?
No sólo los nombres terminados en ista según lo políticamnete correcto habría que terminarlos en isto sino otros como policío, poeto, espío, fisioterapeuto, psiquiatro,cámaro de tv, ... o los terminados en e o en otras letras (detectivo y detectiva, jóvenos y jóvenas, portavozas y portavozos); en fin hay muchos más nombres que los terminados en ista. También a veces se habla en artículos de los ladrones, los asesinos, los matones, los mafiosos... y nunca he oídos a los puristas del lenguaje igualitario reclamar en esos casos que se añada el femenino al masculino para hacerlas visibles.
Isabel 06/03/2012, 17:08:48 Que si "miembras o presidentas ¿también diremos "felizas"? tanta sandez es una ofensa para las primeras feministas que lucharon, incluso a muerte, por la igualdad de nuestros derechos civiles (y sociales).Lo importante es que lo vamos consiguiendo, y si en la forma de hablar hay algún machismo irá desapareciendo como desaparece la causa. Pero ¡Por favor! Sin destrozar el idioma. Más me preocupa a mi que tó cristo diga LE espero en...Le acuso de...En vez de LO ó La como requiere el complemento directo. Es que me repatea,porque afecta a la estructura gramatical, aunque lo haya aceptado la Academia (Ni Cela, lo dice bien . Solo A: Gala, Muñoz Molina dos más y todos los sudamericanos ( que además tienen más vocabulario. Tambien me indiga que desaparezca la "ELLE". (diga ELE ELE ELE manteniendo la lengua contra el paladar, y al ¡Sale!) Ya desapareció la UVE: A este paso acabaremos en tata, pupa, caca, o por señas(con los móviles, casi) Pueden decirme que yo tambien cometo fallos y puedo contestar que yo no soy profesional Pero los periodistas y escritores ¡¡¡Tienen delito!!!
Vamos a ver, el feminismo y aun mejor el igualitarismo es algo loable y un fin que a muy poca gente le parece mal pero cuando en su defensa se utilizan medios ridículos o absurdos no dejan de serlo por muy nobles que sean los objetivos buscados y hay que ser muy radical y fanático para tildar de machista al que se opone a unos métodos que no comparte aunque simpatice con la causa ultima. Bueno pues con esa actitud de quien no esta conmigo esta contra mi os va a ir de pena. Que tengáis suerte porque la necesitáis.
Muy buen artículo. Muy razonable. Enhorabuena.
Perez-Reverte (de la real academia) tiene escritos infinidad de articulos sobre este tema, asestando unos mandobles con la tecla que da gusto, vamos no deja títere con cabeza. Raro que no se nombre aquí... Ahi van un par interesantes:http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=3227&id_firma=6530http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_firma=2230&id_edicion=847
Ricardo, un 10. Te has lucido hoy. Mi más sincera enhorabuena.
Si hay un grupo de 100 mujeres, las denominamos "ellas", pero si un hombre , tan solo uno, se incorpora al grupo entonces hemos de decir "ellos". El español funciona así. Ahora bien, alguien podría protestar diciendo que es injusto hacia las mujeres. ¿Sólo por un hombre hay que "menospreciar" a 100 mujeres? Pero, otra persona también podría protestar diciendo que las mujeres tienen un pronombre (el pronombre "ellas") que es EXCLUSIVO para el género femenino. Así que ... el lenguaje no discrimina: son simplemente las dos caras de la misma moneda.
A mí los problemas de género siempre me llevan a problemas de números y aún más allá, a problemas ontológicos. Vamos a ver, si tengo un hermano y una hermana ¿tengo dos o tengo uno y una, pero no dos? ¿se pueden sumar o no? Y, si se pueden sumar ¿qué son? Si no es bueno para la visibilidad femenina que diga "dos hermanos" , ¿debería decir "dos hermano y hermana? El problema es si alguien me dice que tiene "8 amigos y amigas" porque no sabré si son en total 16 (8 chicos y 8 chicas) o bien 4 chicas y 4 chicos, o 2 chicos y 6 chicas ..... total que me quedaré sin saber el número total...y el género.
Estoy siguiendo los comentarios y creo que se está cayendo en la ridiculización de un asunto que a mi parecer no es nada trivial. En primer lugar cabe aclarar que el español no se utiliza sólo en España, también en una buena parte de los países de América. No sé cómo esté la situación de los derechos de las mujeres, hace quince años que no vivo allí; pero de este otro lado del mundo aun faltan muchas cosas por resolver. Me gusta mucho el siguiente artículo sobre el voto femenino en México http://ciudadania-express.com/2008/10/17/la-historia-del-voto-femenino-en-mexico/ en donde se explica cómo los congresistas, en un empecinamiento constante por excluir a las mujeres del voto, a la hora de redactar la constitución política del país advierten que el genérico puede incluirlas, por lo que se recomienda el uso de solo el masculino. El problema es que el genérico es el masculino, por lo que incluye o no a interpretación del lector, o lo que otros artículos de ley puedan comentar, y dependiendo de las interpretaciones legales que se puedan hacer. Casos como que una mujer vaya a solicitar una subvención, y el funcionario en cuestión le diga que: “la convocatoria solo dice los, así que, que venga su marido”, ocurren con mucha más frecuencia de la deseada. Y ustedes perdonaran pero cuando eso ocurre no están presentes ni académicos de la lengua, ni periodistas, ni lingüistas que le expliquen al funcionario en cuestión el uso de la lengua y las reglas gramaticales. Recordando el artículo de Ignacio del Bosque, me gustaría explicar que el problema no es si yo, como mujer me siento incluida cuando se usa el masculino plural; el problema es si se me incluye, o no, cuando el masculino plural está presente. El genérico se ha usado para discriminar, y sigue siendo un fantástico vehículo de discriminación, sobre todo cuando los niveles educativos no son muy altos y los sistemas de denuncia no están bien establecidos. Si bien es cierto que se requieren sistemas educativos y judiciales nuevos, también es cierto que desdoblar el lenguaje es una forma rápida de disminuir posibles discriminaciones, en tanto lo otro ocurre. Me parece muy bien que defiendan la belleza y corrección del lenguaje, pero mientras la realidad, aquí donde vivo, incluya la violación de los derechos humanos usando como vehículo en genérico universal, defenderé el uso del lenguaje no sexista en los ámbitos claves como por ejemplo comunicaciones oficiales.
A Casandra con sus problemas ontologico-aritméticos:que hay que pagar para que cuando otra persona diga "tengo 2 hermanas" NO haya ningúna duda de que esas dos hermanas son niñas, chicas o mujeres. La evolución del lenguaje nos ha deparado esta solución que algunos verán justa, otros imparcial pero... que no podemos negarlo, es la más práctica.
A Casandra ( lo siento, faltaba el comienzo):a Casandra.tener que decir "tengo dos hermanos" cuando en realidad tienes un hermano y una hermano, es el precio "lingüístico" que hay que pagar para que cuando otra persona diga "tengo 2 hermanas" NO haya ningúna duda de que esas dos hermanas son niñas, chicas o mujeres. La evolución del lenguaje nos ha deparado esta solución que algunos verán justa, otros imparcial pero... que no podemos negarlo, es la más práctica.
Una posición sobreactuada aunque inteligente si se quieren salvar los muebles.
Reitero el cometario de Carmen: “Tanto el artículo como los comentarios me dejan un saborcillo, no sé, no sé, ¿machista?” Sí, y tanto.Ricardo del Querol, para ser un buen periodista (con “a” porque así indican los manuales a pesar de que usted se mofe diciendo la gracieta de periodisto), haga el favor de leérselos bien (le hemos pillado también en lo del uso de la arroba, pues los manuales la desaconsejan). Este tipo de manuales no son una trivialidad, y no necesitamos que se escriban odas que los ridiculicen (y menos en este espacio). Tampoco parece acertado empezar hablando del tema con Mío Cid y adornarlo con fotos de Charlton Heston, por otra parte, un gran amigo de la igualdad (nótese la ironía). Antes de despedirme me gustaría saber por qué tienen los hombres (Querol como autor y comentaristas) tanto interés en banalizar este tema. Si tan irrisorio es, no deberían gastar tantas fuerzas en deslegitimarlo.
Lo siento por la corrección política pero veo a chicas nerviosas en los comentarios, representantes seguramente del feminismo que no razona. A ver: criticáis que haya quien proponga "periodisto" o "policío", y os parece una gracieta pero no podéis ver que a otras personas "jueza" o "médica" les parezca de risa, vamos para mondarse. Pues tan feo y desafortunado es una cosa como la otra. ¿Porqué juez es masculino?, ¿no dependerá del artículo que lleve delante?. Lo siento por el feminismo que cae poco a poco en sus propias contradicciones y que estaba últimamente demasiado mal acostumbrado a que le cedieran portadas de periódicos, como EL PAÍS, o telediarios nacionales para sus propagandas de género. Lo siento porque ahora volverá a la realidad: el feminismo resta, por restar, resta incluso votos, pregúntenle a Rubalcaba.
El tema no es banal, como acotan algunos. Pero creo que, en principio, al catalogar el idioma, debo sugerir que "bueno" y "malo" son conceptos injustos, ya que el idioma es producto de una realidad histórica (por decirlo escuetamente) no fue impuesto por alguien, ni lo es actualmente, aunque exista la academia para regular los cambios para que sigamos entendiéndonos. Como bien señala el artículo, el Español se ha forjado en años y años de uso; es el uso el que lo forja. Creo que modificarlo artificialmente, desde "arriba", es totalmente improcedente, porque sería imponerlo. Además, hay tantos rastros culturales en nuestro hablar que sería injusto solo "arreglar" el asunto de los géneros. Entrando en materia, el Español establece la neutralidad del "genero" masculino (que no sexo, aunque exista una conexión tácita) en los plurales, y creo que, mientras no inventemos otra fórmula, no cabe la posibilidad de decir "nosotros y nosotras" cuando hablo de un grupo del que formo parte (porque me estaría incluyendo en las dos "mitades" lo que lo haría más confuso). No estoy en contra de adaptar los cambios culturales en nuestra lengua, no me gusta que determinado idioma tenga una academia tan rígida que lo haga casi una lengua "muerta viviente", pero creo que hay cambios que serían casi como borrar y hacer de nuevo. Y si decidimos que la dicotomía masculino/femenino en la sexualidad es incompleta, ¿cómo haremos para incluir en nuestra lengua "los grises"?. Creo que es bueno discernir esa diferencia entre género y sexo, porque nos está haciendo pelear en un terreno que no corresponde, la ley se modifica en la ley, no en el idioma
Lo ideal sería que los hablantes evolucionáramos progresivamente a establecer tres opciones para los términos susceptibles de género. Masclino: 'azafatos'Femenino: 'azafatas'Común: 'azafates'.Se evitarían los excesos terminológicos y estériles discusiones.:
Leyendo el hilo de comentarios me pregunto por qué la gente SIN conciencia de género tiene: 1) afán por leer un blog titulado “Mujeres” que habla de igualdad, y 2) en este caso, banalizar el tema del lenguaje. Reitero: si tan irrisorio os resulta, no gastéis tantas fuerzas en deslegitimarlo. Es que es tan sencillo como que si odias a determinado locutor, la solución es no sintonizar dicha emisora todas las mañanas.
Natalie Burgos se pregunta porqué los hombres tratan de banalizar el tema. Bueno, yo desde luego no lo considero banal. Sobre todo desde que recibí un correo en mi trabajo donde se me indicaba una guía que me informaba de cómo debía escribir de ahora en adelante. A partir de ahora por lo visto ya no puedo tener amigos, tendré amistades, ni podré decir que estamos comprometidos, tendré que decir que tenemos un compromiso, ni siquiera podré decir si hemos escrito un artículo porque "cuando nosotros escribimos un artículo" ha quedado abolido, ahora tengo que decir "cuando alguien escribe un artículo" ¿Quién? Y así podría continuar la lista de despropósitos ad nauseam ¿Y cuál es el fundamento de este ataque a la lengua castellana? Por lo visto hay teorías (no se explican cuáles) que postulan que el lenguaje moldea el comportamiento, así que si decimos "nosotros" y "todos" para referirnos a un conjunto de personas sin especificar sexo nos condenamos automáticamente a quedar aprisionados en un marco mental machista y retrógrado. Pero ¿Qué ocurre con la gente que habla idiomas donde no se dan estas taras que tiene el nuestro? ¿Allí las mujeres viven en el paraíso? Veámoslo. En inglés no hay prácticamente distinción de género. En parsi existen dos géneros para referirse a lo humano y lo no humano. Un paraíso feminista, Irán, creo. En armenio, no se distingue el género. En muchas lenguas eslavas hay más de cuatro géneros. En los idiomas bantú hay hasta 22 géneros. Me pregunto qué clase de fantasías sexuales tendrán los bantúes... En fin, que nosotros castellano hablantes hemos sido afligidos con un idioma cruel que deforma nuestras mentes y nos convierten en unos machistas irredentos. En cambio, fíjense en los bantúes, qué felicidad.
Aceptando que el genérico masculino no sea una solución ideal mi pregunta sería: ¿qué es peor la invisibilidad femenina a la que conduce o la sobreexposición masculina que le es consustancial? Cuál es el beneficio para el hombre de expresiones como: el hombre es un lobo para el hombre, o los padres que malcrían a sus hijos, o tantas otras que podría seguir citando. Es claro que puede perjudicar la invisibilidad cuando lo que se desea es visibilidad, pero no lo es menos ser visible cuando se estaría mucho mejor sin ser mentado.
Leyendo el hilo de comentarios me pregunto por qué personas sin conciencia de género tienen: 1) afán por leer este espacio titulado “Mujeres” que habla de igualdad, y 2) en este caso, banalizar el tema del lenguaje. Reitero: si tan irrisorio os resulta, no gastéis tantas fuerzas en deslegitimarlo. Es que es tan sencillo como que si odias a determinado locutor, la solución es no sintonizar dicha emisora todas las mañanas.
A ver, un poco de luz. Jueza y médica deben existir, como ya lo hacen las ministras y las presidentas. Eso es de cajón. El problema son los plurales, en los que con un solo sexo hay que designar a un colectivo. En ese caso que se elija uno de los dos.
Un dia llegaremos a ser tan imbéciles como para sustituir los plurales por el lo. 'Lo joven', 'lo vecino', lo persona, etc.
Les cuento, cuando arrancó toda esta bobería un amigo en Cuba me dijo que habría que modificar un viejo dicho: El perro y la perra son los mejores amigos del hombre y de la mujer".
Todo esto es como una discusión de hormigas que un día deciden que quieren cambiar el trazado de un río. Las pobres hormigas se alborotan durante una semana, llevando piedras, excavando un poco con sus patas y sus mandíbulas y al cabo de una semana, otras urgencias apremian, así que dejan la remedelación del río ( que ni se ha enterado del plan de las hormigas) para más adelante... viajemos 500 años hacia el futuro.. y ahí sigue el río, las hormigas evidentemente no cambiaron nada. Las aguas vuelven a su cauce.
Todo cambia. Así dice la famosa canción de Mercedes Sosa: «Cambia lo superficial / cambia también lo profundo / cambia el modo de pensar / cambia todo en este mundo»; y así lo han dicho y experimentado millones de seres humanos a lo largo de la historia. Cambian las personas, la sociedad, el mundo, y con ellos, la lengua. Viejas palabras y expresiones se jubilan, ya cansadas y envejecidas después de tantos años de recorrer bocas y pensamientos, y otras muchas aparecen o se enriquecen ampliando sus connotaciones, para nombrar nuevas formas de vivir o pensar, o quizás, para nombrar hechos que habían existido durante mucho tiempo, pero que se mantenían ocultos ante nuestros ojos: al no nombrarlos con las palabras adecuadas negábamos su existencia. Tristemente, y por más absurdo que parezca, hay todavía personas e instituciones que no comprenden este hecho fundamental de la vida y aseguran con los ojos vendados de arrogancia y autoritarismo, no sólo que las cosas no cambian, sino también que no deberían cambiar. Una de esas instituciones es la Real Academia Española; institución anclada en el pretérito (aunque pretendiendo lucir vestimentas renovadas) y compañera de viaje (estático) de los sectores más conservadores de la sociedad.No es cierto que la lengua vaya a cambiar y a distorcionarse a partir de unas pocas guías de uso de lenguaje no sexista impuestas desde los gobiernos, yo ya llevo mucho tiempo escuchando a mujeres y hombres utilizar un lenguaje no sexista y, por ejemplo, escuchar el plural femenino para referirse a un grupo donde las mujeres somos mayoría. Hoy seguramente estos intentos de eliminar el machismo del lenguaje parecerán forzados, pero estoy convencida de que poco a poco se establecerán en la lengua, y cuando la igualdad entre la mujer y el hombre ya sea una realidad, ya nadie pegará un grito en el cielo cuando, por ejemplo, en un grupo compuesto por 20 mujeres y dos hombres, se diga: "Todas" en lugar de "Todos".
El tema que menciona Adriana no es de Mercedes Sosa, ella no era compositora, si no tengo mal el dato es de Julio Numhauser, poeta chileno.
Y, señor@s, volvemos a abrir la caja de Pandora. Nos resistimos a diferenciar entre género gramatical y sexo biológico. Bueno. Queremos igualdad. Bueno. Pero no sólo de género, ¿verdad? Querremos un lenguaje igualitario y respetuoso con todos, no sólo con las mujeres. Pues nada, antes de emitir una palabra nos debemos imponer el deber moral de ir a buscar su etimología en el Corominas-Pascual para ver si la podemos utilizar. No vaya a ser que ofendamos a alguien. No sea que digamos que tal o cual personaje es 'siniestro' y se nos enfaden los zurdos. O que es un 'villano', y se cabreen las personas del campo. Adriana, defensora de la corrección política 'de género' en el lenguaje, utiliza, sin embargo, la palabra "absurdo", con lo que ¿habrá ofendido a los sordos? Estos, desde luego, no deben ser llamados "minusválidos", porque no valen menos que nadie, pero tampoco "discapacitados" , señor de Querol, que es incluso peor, porque implica ausencia de capacidad... Oséase, que o nos dejamos ya de tonterías o nos callamos todos, que calladitos estamos muy guapos. Vaya, no, "guapos" no, que se ofenderán las personas de bien, trabajadoras y honestas, que no han de entender por qué se privilegia físicamente la holgazanería y bribonería. Uy, ¿holgazanería y bribonería se pueden utilizar o se molestará algún grupo? desde luego, desde finales de los 90 hemos entrado en una época de lo más gilimbeidiotizada.
"presidente" o "general" o "juez" son masculinos ?? estais seguros? porque a mi me parecen neutros, y como soy un hombre que está en pro de defender el derecho de los hombres exijo el uso de la palabras "presidento" "generalo" y "juezo" que de lo contrario me siento discriminado.
El documento de la RAE es un paso más en la dirección de desmontar el régimen ultrafeminista impuesto por Zapatero. Gracias a Dios, el sentido común se va abriendo paso.
Y entonces llegó Pandoro con su par de cajones y abrió la caja de Pandoro, produciendo la goza de Bibiana y el orgasmo de Bibiano
En la Universidad, con la creación de las nuevas titulaciones que nos unifican con Europa, en la ley correspondiente, pueden encontrar que una persona puede ser Graduado o Graduada, por ejemplo, en Farmacia. Literalmente. Sin embargo no explica a qué se refiere exactamente. Se intuye que serán Graduados las personas de sexo masculino y Graduadas las de sexo femenino. Pero al no aclararlo cabe la posibilidad de exigir un título universitario oficial de Graduado en Farmacia a pesar de ser mujer, o al revés. Da por tanto la sensación de que hay dos títulos en vez de uno. Es aberrante. Con el intento de igualar ambos sexos muchas veces se consigue lo contrario: que no es lo mismo ser graduado que graduada, que son dos grupos diferentes.
La manipulación del lenguaje en cualquier caso no viene tanto por ese genérico masculino, que como digo perjudica al hombre al sobreexponerlo donde preferiría no estar. La manipulación está más en un concepto como "género", en la acepción que tiene en términos como violencia de género o igualdad de género, pues aunque se nos lo presenta como la llave de la igualdad, en realidad conduce a cualquier parte menos a ella.
Es, sencillamente, un sinsentido. El lenguaje sigue unas pautas lógicas, cuya premisa más básica es la comunicación eficiente. Este conflicto es total y absolutamente artificial y además gasta energías que más valdría emplearlas en verdaderas acciones contra la discriminación sexista, también contra el hombre, que existe pero no se habla de ello. La visibilidad no la consigue el lenguaje. Sean serios y serias, pónganse tranquilos y tranquilas y economicen en palabras y palabros.
En esperanto con el prefijo "ge" incluyen masculino y femenino Si les parece lo adoptamos . Como es un idioma artificial.tiene todo controlado, Tanto, que conociendo sus "cuatro reglas"se puede "inventar", descubrir palabras (Los nombres acaban en "o"; adjetivos en "a"... Lo que sí podíamos hacer en nuestro idioma natural con la palabra "hombre" es referirse al ser humano., (para que no se ofendan las señoras) "El hombre apareció en la tierra etec"...y para concretar el género "mujer" y "varón"... Y lo que parece absurdo es modificar "juez" (pr. ejm.) que al no acabar en vocal, no especifica género. "Jueza" suena horrible, ¿Por falta de costumbre?. Pppchch, ¡Si queda tan elegante "la juez"! Las palabras que acaban en consonante, son más bonitas tal cual. ¡Que sí! No "me" seáis memas.
Para María. Estoy agradecida por la brillante explicación que nos has dado, pena que la mayoría se queden en lo superficial, sin ser capaces o querer profundizar en la importancia de un uso no sexista del lenguaje. Gracias y un saludo.
Lo importante es que una mujer pueda, como un varón, ser juez. Y que ahora las feministas vengan con la tontada de que quieren ser juezas . Si las palabras acaban en consonante, o en "e", que no implican género, ¡Por favor déjenlas "tranquilitas"; no las destrocen
Por favor, llevo intentando un rato visualizar el artículo. Esta mañana a las 7 estaba visible. Me gustaría leerlo otra vez. Gracias