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Una librería madrileña, ejemplo de los problemas con los trámites burocráticos

La revista 'The Economist' cita el caso de la tienda Tipos Infames que tardó tres años en conseguir todos los permisos para abrir

Tres años. De tener la idea hasta poder abrir una librería que a la vez sirve café y vino. Los tres jóvenes emprendedores detrás de Tipos Infames, ubicado en el centro de Madrid, tuvieron que luchar con la famosa burocracia española hasta conseguir todos los permisos necesarios para abrir su tienda-café. Necesitaban al menos tres autorizaciones: una para vender libros, otra para el café, y otra más para el vino. A esto hay que añadir todo el papeleo sobre avales, reformas al edificio y un largo etcétera. España es el país número 133 en facilidad para empezar un negocio, según el Banco Mundial. Por detrás quedan Kenia, Sudan y Nepal.

The Economist, la prestigiosa revista británica, ha utilizado el caso de la librería Tipos Infames para ilustrar un artículo en el que describe la necesidad de reformas estructurales en España, y muchos otros países en Europa. Según la pieza, el ejemplo de las dificultades que ha ido encontrando la librería supone un argumento "irrebatible" a la necesidad de mejorar la burocracia, reducir el sector público y revisar los mercados laboral y de servicios. El autor del reportaje asegura que muchas de las instituciones españolas y sus normas son una lastra para los negocios y que, además, se protegen los intereses de algunos grupos poderosos a costa de los demás. La conclusión es que, aunque las reformas son necesarias, la parte política va a ser dura.

Tipos Infames consiguió abrir establecimiento hace un año. Está especializada en narrativa, pero además es un espacio de ocio, con cafetería, donde se puede "comprar un libro, quedar con amigos y tomar un vino". Tiene tres socios, todos de 31 años: Curro Francisco Llorca, Gonzalo Queipo y Alfonso Tordesillas. Este último asegura que si hubiera intentado abrir la tienda él solo, habría "dejado el proyecto a medio camino" por la cantidad de trámites burocráticos que tuvieron que completar. "No queremos quejarnos, pero ha sido muy difícil", dice el dueño. Destaca la dilatación de plazos para resolver problemas y conseguir las licencias. Ademas, dice, mucha de la normativa es ambigua. "Es el emprendedor quien tiene que arriesgar interpretándola", explica. Y solo entonces aparece un técnico, que tiene la potestad para decir que todo está mal hecho. "Debería ser al revés, que se pueda consultar con el técnico antes de empezar".

Tordesillas considera que los llamamientos a los emprendedores son simplemente un"discurso institucional". En los momentos importantes, las instituciones "no ayudan" a los que están intentando montar su propio negocio. "No ofrecen asesoramiento de verdad", argumenta. "Pedimos ayuda con nuestro plan de negocio y nadie nos sabía recomendar qué tipo de sociedad montar". El joven está seguro de que "por lo menos el 90% de los políticos no saben lo qué es ser emprendedor" porque si no,"cambiarían, de verdad," toda la tramitación. "Montar un negocio en España es infernal", concluye.

No obstante, el empresario Tordesillas se alegra de haber aparecido en una revista tan reconocida como The Economist, que cuenta con lectores desde Nueva York a Australia. "Nos da felicidad a nosotros, y, lo más importante, a nuestras madres", ríe.