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"Vivo encerrado en mí mismo"

George Clooney habla de sus miedos y confiesa su temor a la exposición pública

George Clooney está de promoción con su última película The Ides of March (Los idus de marzo) y por eso es más asequible para los medios de comunicación. Esta vez el actor y director ha hablado para la revista francesa Paris Match y ha desvelado algunos de sus secretos en una conversación bastante íntima. "No hay nada más seductor que el poder, sobre todo para aquellos que no han tenido éxito con las mujeres", afirma uno de los hombres que lleva la etiqueta, real o no, de ser uno de los mayores conquistadores de Hollywood. "Yo siempre lo he tenido incluso cuando era un completo desconocido".

Pero este triunfador teme en realidad no serlo. Cumplidos los 50 años confiesa ahora que tiene una "suerte loca" de hacer todo lo que hace, que lo seguirá haciendo hasta que alguien le "golpee la cabeza para que pare", y asegura que su único miedo es despertarse un día a los 75 años y preguntarse: "Pero ¿qué he hecho con mi vida?".

Luego aborda algunos de sus fantasmas. Asegura que vive "muy mal" las críticas, porque se las toma como algo personal, por lo que, pese a su imagen abierta, guarda las distancias con la gente como método para gestionar su fama."Vivo encerrado en mí mismo. Doy la impresión de ser muy abierto de primeras, pero difícilmente dejo que la gente entre en mi universo. Mis amigos son los mismos desde hace 30 años, y ya estaban ahí cuando no tenía dinero ni trabajo", dice a Paris Match. Por eso le da miedo estar demasido expuesto: "Ahora todo el mundo tiene una cámara o un iPhone".

Hombre muy comprometido políticamente, descarta que piense hacer carrera en ese mundo, pero explica que en el hipotético caso de que decidiera presentarse como candidato, no tendría reparos en desvelar su vida personal: "Antes de que me hicieran alguna pregunta, tomaría la delantera. A todo lo que me preguntaran diría: 'Sí, es cierto, lo he hecho'. ¿He tomado drogas? Sí. ¿He estado con muchas mujeres? Sí. Ahora pasemos a cosas serias". Pero concluye: "No me veo dando la mano a personas que no respeto, ni besando a bebés toda la jornada. Prefiero de lejos hacer el papel de gobernador que serlo".

Las similitudes entre la política y la actuación, no obstante, no se le escapan, y para el actor los dos ambientes están marcados por "la importancia del carisma y la necesidad de cuidar la imagen". No llega al punto de decir que considera "erótica" la política, pero sí califica de "muy estimulante" hablar de ella, y más "seductor" todavía "verla desde fuera".