Alberto Fabra se reunirá con las víctimas del accidente de metro de Valencia

El encuentro pondrá fin a cinco años de olvido por parte del presidente de la Generalitat

Concentración de las víctimas del accidente del metro celebrada el 3 de julio pasado en la plaza de la Virgen de Valencia.
Concentración de las víctimas del accidente del metro celebrada el 3 de julio pasado en la plaza de la Virgen de Valencia.SANTIAGO CARREGUÍ

El futuro presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, ha anunciado esta mañana, en respuesta a una pregunta de EL PAÍS, que se reunirá con las víctimas del trágico accidente de metro de Valencia que el 6 de julio de 2006 costó la vida a 43 personas. Así lo ha indicado esta mañana en un desayuno con periodistas en el que no ha rehuido ninguna pregunta y ha querido demostrar un cambio de actitud respecto al de su antecesor, Francisco Camps. De hecho, transparencia ha sido una de las palabras que más ha empleado Fabra al ser preguntado por la corrupción y las contrataciones de la Generalitat.

El anuncio del futuro jefe del Consell responde a la enésima petición de concertar un encuentro con el presidente del Gobierno valenciano solicitada por la Asociación Víctimas 3 de julio de 2011. Este jueves, su presidenta, Beatriz Garrote, pidió reunirse con Fabra para plantear la apertura de una nueva investigación sobre lo ocurrido en la Línea 1 del metro. De esta forma, se pondrá fin a cinco años de olvido y marginación por parte del máximo representante de la Generalitat. "Es una buena noticia, queremos mostrar nuestro agrado al oír estas palabras", ha señalado Beatriz Garrote tras conocer la respuesta de Fabra. "Después de llevar cinco años tratando de reunirnos con Camps, Fabra ha aceptado nuestra propuesta en tan solo un día", ha manifestado. "Vamos a esperar que se asiente en su nuevo trabajo, septiembre es una buena fecha para materializar el compromiso".

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La intención de la asociación es trasladar a Fabra el documento que ya entregaron al ex vicepresidente del Consell, Víctor Campos, en febrero de 2007 en el que reclamaron la apertura de "una investigación objetiva sobre las causas del accidente" y que planteaba, entre otros aspectos, realizar una auditoría en Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana o potenciar la inversión en las medidas de seguridad del metro. Tras plantear sus peticiones a Campos, el vicepresidente dejó de recibir a las víctimas del metro. Entonces volvieron a solicitar una cita con Camps que nunca llegó a producirse.

Hace tres semanas, la asociación conmemoró el quinto aniversario del siniestro. "Siempre es el momento apropiado para hacer lo correcto", comentó entonces uno de los familiares de las víctimas en referencia al vacío al que les ha sometido la Generalitat apelando a una cita de Martin Luther King. "Aunque hayan pasado cinco años sin reconocer los errores que ocasionaron el accidente del metro ni asumir su responsabilidad, el Gobierno valenciano pierde a cada momento esa oportunidad. Mejor ahora que dejar pasar otros cinco años. Nosotros, mientras, seguimos esperando respuestas".

En el mismo acto, Beatriz Garrote recordó que año y medio después del accidente remitieron una carta al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, en la que le solicitaban un encuentro para trasmitirle sus dudas sobre lo ocurrido. La presidenta de la asociación comentó que aún seguían esperando una respuesta a la solicitud. Días antes del aniversario, la portavoz del Consell, Lola Johnson, manifestó que el Gobierno valenciano compartía el dolor de las víctimas. En la conmemoración del accidente no hubo ninguna representación oficial. Solo acudieron miembros de la oposición.

En todos estos cinco años, la asociación no ha dejado de recordar el abandono al que ha sido sometida. Hiciera frío o calor, lluvia o viento, el día 3 de cada mes se concentraron sin falta bajo la puerta gótica de la catedral de Valencia, donde desplegaron la pancarta con el lema que resumía su indignación: 43 muertos + 47 heridos = 0 responsables.

Poco importaba que la Generalitat tratara de borrar las huellas del accidente, como el cambio de nombre de la estación de Jesús de Metrovalencia, donde tuvo lugar el descarrilamiento, por el de Joaquín Sorolla. O que en el cuarto aniversario, los responsables de la catedral de Valencia se negaran a que un sacerdote elegido por la asociación de las víctimas del metro celebrara la misa en memoria de los fallecidos.

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