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Los indignados de Barcelona dejarán de acampar en la plaza de Catalunya

El 15-M catalán no pernoctará más en la calle pero continuará organizando allí asambleas diurnas. - Una asamblea en Madrid debatirá hoy si abandonar Sol. - El movimiento acuerda boicotear la constitución de los ayuntamientos de toda España

Los indignados de plaza de Catalunya decidieron al filo de la medianoche y por abrumadora mayoría (solo una veintena de votos en contra) concluir las acampadas nocturnas, lo que comenzará a hacerse efectivo a partir de hoy, lunes. No obstante, la céntrica plaza continuará siendo un referente en la celebración de asambleas del movimiento que la ocupaba desde el pasado 15 de mayo.

A esta decisión se llegó después que se elaboraran tres documentos, uno de los cuales admitió que la acampada "tal como está hasta ahora, implica un desgaste y unas dinámicas que es necesario reorientar". Ese texto, que anoche fue sometido a votación en la asamblea, cosechó un amplia mayoría. "Ni siquiera los contamos porque eran unos 700 votos a favor y una veintena en contra", aseguró un portavoz de los acampados. La propuesta propone levantar la acampada y transformar la presencia de los indignados para "no perder un punto de encuentro vital" así como "reorientar la energía" hacia una nueva propuesta ante el Parlament la víspera del debate de presupuestos (14 de junio) o una manifestación el 19 de junio.

El mismo texto reconoce que las asambleas absorben mucho tiempo, que se producen "problemas y peleas", que "algunos compañeros han tenido problemas de salud" y que como consecuencia del cansancio hace días que no hay servicio de cocina. Por todo ello, la idea es continuar en la plaza pero simplificando las estructuras físicas, centrándose en la actividad de día y en la conexión con los barrios.

A partir de ahora dejará de haber una asamblea diaria y pasarán a celebrarse periódicamente. Probablemente serán tres a la semana: el martes, el viernes y el domingo. Las comisiones decidirán su calendario en el transcurso de sus reuniones. Por último, los ahora acampados también decidirán si necesitan un espacio complementario a la plaza de Catalunya. Pedirán un local al Ayuntamiento o a la Generalitat, pero tienen alternativas en caso de negativa.

Otra de las propuestas que anoche se votó fue el reconocimiento del derecho a la autodeterminación. El escaso eco que las propuestas nacionalistas habían encontrado en las asambleas del movimiento 15-M generó numerosas críticas tanto desde los medios de comunicación como desde los sectores políticos soberanistas. Desde algunos medios se relacionó esta actitud reticente con el espíritu de la extrema izquierda durante la transición democrática. De esta manera se explicaban la oposición a abordar esta cuestión en clave nacionalista. Al final, por 395 votos a favor y 270 en contra, los indignados decidieron reconocer el derecho de autodeterminación, lo que fue muy saludado en twitter por los antaño detractores de esa supuesta falta de catalanidad.

Quienes también decidieron ayer desmontar la acampada fueron los indignados de Lleida, que ocupan la plaza de Ricard Vinyes. Igual que sus compañeros de Barcelona, dejarán de dormir en la plaza, explicaron, pero continuarán organizándose y celebrando asambleas.

Dudas en Madrid

Los concentrados en Madrid también tenían previsto reunirse este domingo por la noche para decidir si mantienen o desmantelan el campamento, pero la asamblea fue postergada hasta hoy lunes por causa de la lluvia. Durante la breve asamblea celebrada ayer, la comisión de asesoramiento legal recomendó levantar el campamento el próximo domingo y dejar en el lugar un punto de enlace e información.

El futuro de los asentamientos sigue siendo el gran interrogante del Movimiento 15-M. Cada vez son más las voces que abogan por levantar el campamento de la Puerta del Sol, pero siempre que se ha planteado el asunto en una asamblea el resultado ha sido negativo. Basta que un grupo de personas se oponga a ello para que la medida se eche para atrás. El sistema asambleario por el que se rigen los indignados madrileños les impide pasar por encima de la opinión de los que no se quieren marchar, aunque sean minoría.

La acampada de Madrid se ha partido en dos. Los representantes del movimiento de todas las ciudades de España debatían ayer en una esquina de la Puerta del Sol la forma de mantener vivo el movimiento. Cogían el micrófono y se dirigían con pasión a quienes escuchaban. Mientras, un centenar de personas permanecían en el asentamiento ajenas a cualquier debate constructivo, durmiendo en las tiendas de campaña o tocando la guitarra. A un grupo de ellos se le conoce como la "tribu Quechua", por la marca de sus tiendas de campaña. Se pasan los días tocando los bongos, sin mostrar interés por el devenir del movimiento.

Boicot a los alcaldes

Los representantes de las 56 ciudades a las que se ha extendido el Movimiento 15-M acordaron ayer en Madrid acudir "de forma masiva" a la toma de posesión de los alcaldes de sus localidades, fijada para el sábado 11, y "boicotear con pitadas" los actos públicos en los que estos participen. El fin último de este encuentro estatal es mantener vivo el movimiento más allá de los campamentos, que tarde o temprano se tendrán que levantar.

Reunidos durante todo el fin de semana en la Puerta del Sol, los emisarios de las ciudades involucradas en las protestas llegaron también al acuerdo de organizar una movilización para la semana siguiente a la investidura, concretamente el día 19. Se está trabajando para que esta protesta se extienda por el resto de países que simpatizaron con las reivindicaciones de los indignados, especialmente a Portugal.

La reunión sirvió también para que por primera vez en Sol se valorase la opción de invitar a políticos a las asambleas. Una iniciativa que rompe con la cerrazón que ha mantenido el campamento hasta ahora, que bajo el "no nos representan" se había negado siempre a cualquier interlocución con representantes políticos. De todos modos, los acampados hablan de "dinamitar acciones políticas" de aquí en adelante. Para ello harán caceroladas en las investiduras, intentarán prohibir la publicidad institucional por considerarla inútil y un gasto superfluo y proporcionarán "escoltas zombis" a los políticos. Se trata de un grupo de manifestantes que les acompañarán simbólicamente en los actos públicos. Así no se olvidarán, piensan los miembros del 15-M, de que el movimiento sigue en pie. Los representantes estatales han puesto en común durante los últimos tres días todas las acciones que han protagonizado desde que surgió el movimiento. Con este encuentro se ha pretendido mejorar la coordinación entre las distintas acampadas. A partir de ahora se comunicarán a través de una red social propia ("una alternativa libre a Facebook") y utilizarán unas herramientas telemáticas para recoger propuestas de la ciudadanía.

Lo que ha quedado claro es que cada una de las ciudades decidirá la permanencia de sus acampadas "de manera autónoma". Sevilla, por ejemplo, anunció ayer que la mantendrá al menos hasta el día 19, coincidiendo con la marcha organizada.

Las ciudades, a fin de cuentas, consideran que es necesario alcanzar un consenso a nivel nacional en cuanto a objetivos, principios y crear una hoja de ruta clara que marque el futuro del movimiento. Los indignados han pretendido así aplacar las críticas de los que les acusan de no saber qué quieren en realidad. Para acabar con eso, los representantes de las ciudades llegaron el viernes a Madrid cargados de reivindicaciones que pusieron en común en un primer encuentro celebrado en la plaza de El Carmen. Había propuestas de todo tipo. Un portavoz de Torrelavega (Cantabria) hablaba de crear un Gobierno paralelo, se entiende que simbólico, que aglutine "el poder del pueblo" y sustituya al salido de las urnas. Esa iniciativa al final no contó con apoyos.

La que sí salió adelante fue la de Barcelona. Se van a organizar siete caravanas que salgan desde todos los rincones del país para que el espíritu del movimiento llegue a todos los pueblos. La idea es que se vaya sumando gente a esas comitivas, que serán recibidas en Madrid a mediados de julio. Con esta y otras propuestas se quiere mantener vivo el 15-M.