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Reportaje:

La política hecha entre amigos

PSOE y PP de La Cabrera hacen la pegada de carteles juntos y postulan casi las mismas mejoras

A 60 kilómetros de la capital, por la autovía de Burgos (A-1), la campaña política se vive de otra manera. En lugar de agrios enfrentamientos entre los partidos, con luchas denodadas por conseguir un titular en los medios de comunicación, se busca el voto con el día a día y el convencer a los ciudadanos por lo realizado en los últimos años. Es el caso de La Cabrera, cuyos dos principales candidatos son amigos, se conocen desde hace años y hacen incluso la pegada de carteles de forma conjunta. "Es una campaña muy tranquila", coinciden ambos aspirantes.

El PP es el que está ahora en el poder, pero cambia de candidato. El actual primer teniente de alcalde, Gregorio Miguel Cerezo, de 46 años y diplomado en Magisterio, es el que quiere continuar en el sillón presidencial. "Como tengo la dedicacion plena, no cambiaría mucho mi función en caso de ser elegido. Lo único que ahora sería el primero en todo y no tendría a ningún responsable por encima", destaca el candidato.

En la parte opuesta, se presenta la licenciada en Derecho y portavoz en la oposición, Ana Belén de Barros, de 38 años y con cinco años de militancia en el PSOE. Está embarazada de seis meses. "Yo sí que cumplo la paridad en sentido estricto", bromea mientras apostilla que le gustaría ser alcalde para establecer las condiciones para mejorar y cambiar el municipio.

El municipio, que se fundó como villa en 1749, tiene 2.850 habitantes, de los que 1.560 son votantes. El presupuesto real no supera el millón de euros, pero esa cantidad llega casi hasta los cuatro gracias a las subvenciones de las distintas administraciones. El Ayuntamiento lo atienden 50 trabajadores de los que solo 10 son funcionarios. El resto son personal contratado. La Corporación está formada hasta ahora por cinco concejales del PP, cuatro del PSOE y dos independientes de dos partidos diferentes.

Ambos candidatos reconocen que el pueblo es muy tranquilo y que la calidad de vida es muy alta. "Uno de esos baremos es que existe por ejemplo una natalidad muy alta. Las parejas suelen tener entre dos y tres hijos", reconoce la candidata socialista. Uno de los problemas en que coinciden Cerezo y De Barros es la comunicación con la capital. Tardan hasta dos horas en llegar a Madrid. En algunas ocasiones tardan menos porque existen servicios expres, que hacen menos paradas.

Las discrepancias de De Barros llegan a la hora de la gestión del PP en el Ayuntamiento. Aseguran que han proyectado un helipuerto al lado del punto limpio, lo que podría generar graves problemas de suciedad. También añaden que el dinero en la reforma del colegio de la localidad, que data de los años setenta, no se ha empleado bien y que se deberían haber acometido mejoras más ambiciosas.

Cerezo discrepa y mantiene que el futuro helipuerto cuenta con el visto bueno del Gobierno regional y que el colegio, que es referencia de calidad de enseñanza en la zona, se ha acometido por fases. Esto ha permitido dotarle de de un tejado, de mejoras en los baños y el cambio de los calefactores, además de dotarlo de nuevo mobiliario y pizarras electrónicas.

Los dos aspirantes se han centrado en convencer con el boca a boca, ya que solo han hecho dos mítines en los 15 días de campaña. El PP apuesta porque el municipio acoja el centro regional de Protección Civil dada la situación estratégica de La Cabrera junto a la autovía de Burgos (A-1), terminar con la instalación del alumbrado público en 14 calles y la ampliación del colegio en dos o tres aulas. "Y todo ello, presidido por la austeridad", resume el popular.

Su contrincante reconoce que no sabe cómo estarán las arcas municipales, lo que condicionará su gestión. Eso sí, apuesta por llevar el modelo de economía doméstica a la gestión municipal. "Intentaremos frenar la construcción del polideportivo previsto por el PP y optaremos porque las familias reciban más ayudas para educación, transporte y que puedan superar mejor la crisis", añade De Barros.