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Los peritos judiciales del accidente de Barajas revelan que los técnicos despacharon el avión "incorrectamente"

Los encargados de mantenimiento siguieron en el accidente de Barajas un manual que "induce a error"

Consulte el especial sobre el accidente de Barajas en 2008 aquí.

El informe de los peritos designados por el juez que investiga el accidente del avión de Spanair en Barajas el 20 de agosto de 2008, en el que murieron 154 personas, concluye que "el personal de mantenimiento no llegó a identificar la causa de la avería y despachó el avión incorrectamente, acogiéndose al punto 30.8 de la MEL", es decir la lista de equipo mínimo que marca las actuaciones que deben realizar. El avión había detectado en cabecera de pista un calentamiento excesivo del calefactor de la sonda RAT (que mide la temperatura exterior) y tuvo que volver a la Terminal para ser examinado por los mecánicos. Estos abrieron el disyuntor del circuito eléctrico como establecía la documentación citada y despacharon el avión.

Los peritos añaden que dicha documentación "está escrita de manera que induce a error o incertidumbre en la actuación de mantenimiento, en relación con como se ha de actuar respecto de averías de calefacción de la sonda RAT en tierra". El informe pericial, al que ha tenido acceso este periódico, concluye que el accidente se produjo por la "existencia de varias causas que dieron lugar, simultánea o secuencialmente" al siniestro.

Algunas de esas causas son ya conocidas y figuran en el informe preliminar que realizó la Comisión de Investigación de Incidentes y Accidentes de Aviación Civil (CIAIAC): los pilotos no extendieron los flaps, no realizaron correctamente las listas de comprobación, el sistema de aviso TOWS falló y "no alertó a las tripulación de que la configuración para el despegue no era la adecuada".

Pero agregan los peritos judiciales que ese sistema de alarma "admite modos de fallo que deberían ser incompatibles con la trascendencia" de ese dispositivo, lo que apunta a la responsabilidad de fabricante y autoridades en la supervisión de los elementos de seguridad. En ese sentido, los peritos abundan en que pese a la "historia de accidentes debidos a configuración inadecuada para el despegue (flaps/slats recogidos) no había dado lugar, hasta la fecha del accidente del JK5022, a medidas correctoras adecuadas y suficientes por parte de las autoridades aeronáuticas (española, europea y de EE UU) ni del fabricante del avión [Boeing] para atajar el problema".

El informe encargado por las víctimas

Un nuevo informe pericial, encargado por la Asociación de Víctimas del vuelo de Spanair, ha sido entregado al juez Javier Pérez, que investiga las circunstancias del accidente del vuelo JK5022 que se cobró 154 víctimas el 20 de agosto de 2008 en el aeropuerto de Barajas, según informa la cadena SER. El documento señala al centro de mantenimiento y al servicio de calidad de la compañía como responsables del siniestro, culpa que, hasta ahora, solo había recaído en los mecánicos.

El encargado de realizar el informe ha sido Jacques Iztueta, perito designado por el Gobierno francés para investigar casos como el accidente del Concorde o el vuelo de Air France que se estrelló en las Islas Comoras. En sus investigaciones, Iztueta despliega a lo largo de 30 páginas sus conclusiones sobre las actuaciones de los implicados en el accidente. De todos ellos, solo la tripulación -que el documento señala que "estaba preocupada por la avería" y que "sabía perfectamente que la situación era completamente anómala"- sale beneficiada.

Los mecánicos, según el informe, aplicaron hielo al calefactor para reducir su temperatura, algo que se considera "una maniobra completamente improvisada" y se añade que "no revisaron el manual del fabricante". En cuanto al Centro de Mantenimiento de la compañía, Iztueta explica que "no asistieron a los mecánicos en la resolución de la avería", ya que "difícilmente puede cumplir con su función de asistencia de averías 365 días al año con tan solo 7 personas".

Al servicio de calidad se le achaca la pasividad ante la falta de formación y rigor de los mecánicos, algo que Iztueta considera que contribuyó a que se produjera el accidente en pista.

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