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Reportaje:

Independentismo de domingo

CDC vota hoy en la consulta popular sí a la independencia. Pero el miércoles lo hará en contra en el Parlamento catalán

CiU ofrecerá en cuatro días carnaza a la oposición. Dos de sus dirigentes, Oriol Pujol, secretario general de Convergència, y Xavier Trias, candidato municipal de Barcelona, votarán hoy en las consultas soberanistas a favor de la independencia; el mismo Artur Mas, presidente de la Generalitat, lo hizo sin luces ni taquígrafos la semana pasada. Pero el miércoles los diputados nacionalistas se abstendrán cuando se discuta en el Parlamento catalán la declaración de independencia promovida por Solidaritat Catalana, el ya ex partido de Joan Laporta. Como un avezado motorista, CiU ha acelerado y, ahora, en la última curva deberá derrapar.

El doble juego es conocido. Las consultas, sin validez legal y que promueven grupos independentistas, han vuelto a poner de relieve el coqueteo convergente con el independentismo, denunciado muchas veces por Esquerra (ERC), que lo considera solo de salón, por mucho que las juventudes convergentes hayan hecho campaña recogiendo firmas. El día de Sant Jordi del año pasado, Mas, entonces jefe de la oposición, afirmó a regañadientes que iría a votar en la consulta -se ha hecho por oleadas en diferentes poblaciones- cuando llegara a Barcelona. Al acceder al Palau de la Generalitat, confesó que tenía un dilema: si actuar como un simple ciudadano o ya como presidente. Ganó la primera opción.

Con su decisión, Mas ha legitimado el movimiento que empezó en 2009, en el que han votado ya 616.000 personas y que se ha granjeado simpatizantes ilustres como el ex presidente Jordi Pujol, convertido al soberanismo. Mas no tiene empacho en anunciar ahora que el miércoles no votará a favor de la independencia -la Mesa tramitó la proposición de ley gracias a CiU- porque su programa electoral no la recoge. Todos los partidos han criticado por incoherente y oportunista la posición de Mas -fue reconvenido por Mariano Rajoy- y de Convergència, que se ha acoplado con mayor o menor intensidad a las consultas en función de la agenda política. Y no pocos problemas le ha creado con Unió: Josep Antoni Duran i Lleida no es independentista -es partidario de un Estado confederal-, aunque dice que respeta las consultas.

Las consultas soberanistas se han realizado ya en 531 municipios, con una abrumadora victoria del sí pero una discreta participación, del 18,32%. Arenys de Munt (Barcelona) arrancó con empuje unas votaciones que perdieron fuelle a medida que se acercaban al Área Metropolitana de Barcelona. Si Arenys, que inauguró el movimiento el 13 de septiembre de 2009, rozó un tercio de participación, en las grandes áreas urbanas el independentismo ha pinchado, logrando captar apenas un 10% de los votos.

Los organizadores de la consulta de Barcelona se conforman solo con una participación del 10%. Juegan con ventaja: desde hace cuatro meses, sus 7.000 voluntarios han peinado los barrios para recoger votos. Un sistema que añade gente a la participación, abierta también a inmigrantes y mayores de 16 años. La capital pondrá punto final a estas consultas sin validez legal. En el Parlament, donde las decisiones tienen calado real, la independencia tendrá un corto recorrido: el miércoles, gracias a la abstención de CiU, se rechazará la secesión.