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El PP reivindica la regeneración de la política con Camps como gran estrella

La convención en Baleares, dominada por la presencia del líder valenciano

 MEDIA HORA ESPERANDO LA FOTO CON RAJOY . El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ha conseguido este viernes hacerse la foto con Mariano Rajoy después de esperarle al menos 30 minutos cuando ha terminado la primera jornada de la convención autonómica del PP en Baleares. Rajoy se limitó a darle un protocolario apretón de manos.
MEDIA HORA ESPERANDO LA FOTO CON RAJOY. El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, ha conseguido este viernes hacerse la foto con Mariano Rajoy después de esperarle al menos 30 minutos cuando ha terminado la primera jornada de la convención autonómica del PP en Baleares. Rajoy se limitó a darle un protocolario apretón de manos. TOLO RAMÓN

Allá donde va, triunfa. Bastó el primer gran acto del PP, en Palma de Mallorca, tras la confirmación de Francisco Camps como candidato, para mostrar hasta qué punto su mera presencia domina la escena y amenaza con distorsionar la campaña de las autonómicas. Justo lo que más temían los barones, el motivo por el que la mayoría del PP se mostraba en privado en contra de que Camps fuera finalmente el candidato.

Después de casi media hora de espera, al fin se produjo la foto entre Camps y Mariano Rajoy. El líder del PP, claramente molesto por la expectación, le saludó con frialdad y se giró a los periodistas: "Bueno, ya hemos cumplido, ¿no?". Era una foto organizada por el entorno de Camps, muy preparada. Parecía una photo opportunity con actores famosos. Un nuevo mal trago que el propio Rajoy se ha puesto en el camino. Y habrá más. El próximo, el 18 en Valencia, en Fallas. Camps buscó después a Rajoy, y el líder trató de mostrar distancia. Poco antes, Dolores de Cospedal le había dado un abrazo muy fotografiado.

La presencia del valenciano, imputado por cohecho y muy cerca ya de ser procesado y sentarse en el banquillo, dominó el primer día de la convención autonómica del PP y opacó los intentos de la organización por vender el programa electoral. Y cobró aún más relevancia por dos asuntos. Primero, porque el PP había hecho la convención en Baleares precisamente para empujar al partido de esta comunidad después de los escándalos del caso Matas. El nuevo candidato local, José Ramón Bauzá, tiene como principal aval que no lleva ningún imputado en sus listas. Y Cospedal le presentó como ejemplo de "regeneración democrática". Eso hacía más fuerte el contraste con Camps.

Además, el PP, tanto en el discurso de Cospedal como en su programa electoral, se presenta como adalid de esa regeneración democrática. De hecho, tiene un apartado entero del programa dedicado a la regeneración, que obvia el caso Gürtel. Tal y como adelantó EL PAÍS -aunque el PP ocultó esta parte del texto hasta ayer- en él se piden leyes más duras con la corrupción y se lee esta frase: "El PP reitera su compromiso de contundencia y celeridad contra las prácticas corruptas en las Administraciones. Actuaremos ante cualquier supuesto de denuncia o de incoación de procedimientos judiciales".

Mientras, el imputado Camps llegó como un gran triunfador, se hizo acompañar como siempre de valencianos que le aplaudieron puestos en pie -los demás dirigentes, algunos molestos, se quedaron sentados-, proyectó un vídeo apoteósico con plazas de toros llenas y sentenció: "Hemos tenido un Gobierno a la contra. Nos lo han quitado todo, menos la dignidad y las ganas de trabajar". Y remató sobre el PP: "Somos buenos gestores, líderes en políticas sociales, no tenemos complejos, apostamos por la familia. Somos imbatibles, somos los mejores".