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Francia detiene a otros tres miembros de Segi reclamados por la Audiencia

Los arrestados encabezaban la organización ilegal en Guipúzcoa y Vizcaya

La policía francesa detuvo ayer a otros tres de los ocho miembros de Segi que huyeron en octubre pasado tras una redada policial contra la ilegalizada organización juvenil de Batasuna. Cerca de Arcangues fueron arrestados los hermanos Xalbador y Jazint Ramírez, mientras que en Bassussarry fue detenido Endika Pérez. Los dos primeros ingresaron en prisión en la tarde de ayer, después de que les fueran notificadas las órdenes de extradición a España. El tercero continuaba en comisaría, a la espera de comparecer hoy ante el Tribunal de Pau.

El lunes ya habían sido capturados Bergoi Madernaz, Alaia Zaldibar, Beñat Liceaga y Aitziber Plazaola. De los reclamados por la Audiencia Nacional, a instancias del juez Fernando Grande-Marlaska, solo continúa en libertad Irati Tobar.

El magistrado considera a Xalbador Ramírez "el principal dirigente de Segi en San Sebastián" y a su hermano Jazint "uno de los más importantes dinamizadores" del grupo en la capital guipuzcoana. Pérez, por su parte, está acusado de ser el responsable de la organización ilegalizada en Vizcaya. Los hermanos fueron interceptados cuando se dirigían a Bayona, donde tenían previsto ofrecer una rueda de prensa para protestar contra las órdenes de extradición a España. El acto se celebró finalmente sin su presencia y consistió en la lectura de un manifiesto en el que se justificaba el refugio en Francia de los reclamados por la justicia para "huir de las torturas" a las que, en su opinión, iban a ser sometidos en caso de ser detenidos en España.

Pérez fue apresado tras participar en esta misma comparecencia. Los tres, junto a los otros cinco fugados, ya habían tomado parte previamente en un encierro de protesta.

La rueda de prensa ofrecida en la localidad vascofrancesa sirvió también para mostrar la solidaridad con los supuestos miembros de ETA capturados anteayer en Vizcaya. Los impulsores del manifiesto acusaron a la Guardia Civil de aplicar la tortura de "forma sistemática" y mostraron su preocupación por el trato que puedan estar recibiendo los supuestos terroristas. "Ante la ausencia de otras violencias, es el Estado español el que está poniendo la violencia más cruel sobre la mesa, semana tras semana", sostuvieron.

El asedio a Segi se enmarca en la lucha contra ETA y sus organizaciones satélite. El anterior golpe a la considerada cantera de la banda se remonta a diciembre pasado, cuando el Cuerpo Nacional de Policía detuvo a los seis dirigentes de la organización que pretendían reconstruir la cúpula que ya había sido desarticulada en octubre.