Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

"Corra, corra, que sí que pasa"

Los trenes de Renfe en la estación de Terrassa registran retrasos de hasta 40 minutos

El sueño y el frío (-1ºC a las 8 horas) que sufrían esta mañana los pasajeros de Renfe en la estación del Norte de Terrassa (Barcelona) se ha visto superada por la incertidumbre sobre los horarios de paso de los trenes y, sobre todo, por la indignación de soportar los retrasos. Y es que hoy los convoys han vuelto a circular fuera de horario con unos retrasos que han oscilado entre los 15 y los 40 minutos. Los retrasos generalizados en todas las líneas de Cercanías de Renfe en el área barcelonesa continúan hoy después del caos ferroviario registrado ayer debido al conflicto entre la empresa y el colectivo de maquinistas por el nuevo horario de los conductores.

La vigilante de seguridad de la estación comenta que hoy hay menos afluencia de gente en la estación, sabiendo que el servicio no está garantizado. Muchos de los pasajeros que han optado por Renfe se dirigen a la taquilla a pedir información. "Hoy como ayer, hay huelga, así que vaya mirando la pantalla", comenta la taquillera a una viajera. Pero tampoco sirve de mucho, ya que los horarios no están actualizados y la pantalla refleja trenes que debían pasar media hora antes. Todo es improvisación y cuando la megafonía anuncia el paso de un tren, la taquillera le dice a una pasajera que va a Barcelona, "corra, corra, que ese sí que pasa".

En el andén, la espera de 15 minutos sin trenes llega a acumular unas 200 personas. Entre la muchedumbre destaca un grupo de tres jóvenes que, cargados con una maleta, consultan impacientes el reloj y resoplan. Alma, la única que habla español, explica que ella y sus dos amigos están de vacaciones, pero deben coger un avión a las 11.50 que les lleve a casa, a Basilea. Los jóvenes no sabían nada de la huelga de hoy. Alma mira el reloj y, relativamente tranquila, afirma "creo que tenemos tiempo de llegar al aeropuerto". De repente, una idea le viene a la cabeza y la cara le cambia: "¿en Barcelona hay el mismo problema?" se pregunta ahora más inquieta y sube corriendo al tren que acaba de llegar. Son las 8.56, pero el tren en dirección a la capital catalana debía llegar a las 8.24.

El tren procedía de Manresa y los viajeros que se bajan van directos a hacer cola en taquilla para reclamar que se les devuelva el dinero del billete. Carmen Pozo, de 38 años, viene desde Sant Vicenç de Castellet y trabaja en la patronal Cecot. "Nunca sabes nada, no te dan información sobre la hora que pasará el tren". Carmen deberá recuperar los minutos que llega tarde al trabajo, pero lo que más le preocupa es la tarde. "Te trastoca todo, porque no sé a qué hora llegaré, así que tendré que buscar a alguien que recoja a mi hijo", se lamenta.