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Una historia de guerra

National Geographic Channel estrena 'Restrepo', un documental sobre el conflicto de Afganistán que triunfó en el Festival de Sundance

En Despachos de guerra, su clásico sobre Vietnam, Michael Herr recuerda un diálogo de Fort Apache que define muy bien aquella guerra. "Al llegar al fuerte vimos unos apaches". Ante lo que John Wayne responde: "Si los vio, señor, no eran apaches". Algo parecido ocurre en Restrepo, el impresionante documental sobre el conflicto de Afganistán, premiado en el Festival de Sundance, que National Geographic Chanel (dial 61 de Digital +) estrena hoy.

El periodista Sebastian Junger y el fotógrafo Tim Hetherington, ganador de varios premios World Press Photo, pasaron meses empotrados con marines estadounidenses en el valle de Korengal, el lugar más violento de este país (y eso es mucho decir). Tras esta experiencia en el Ejército de EE UU, Junger escribió un libro, Guerra, que Crítica editará en marzo en España, y entre los dos realizaron el documental.

"Nuestra idea era narrar lo que significa ser soldado, hay muchos libros y muchos artículos sobre estrategia militar, pero no hay tantos relatos buenos sobre la guerra vista desde los ojos de aquellos que luchan en ella. Y cada guerra encarna su propia tragedia, su propia historia", explica en una entrevista telefónica Sebastián Junger, conocido sobre todo como autor de La tormenta perfecta, aunque es un corresponsal curtido en mil batallas.

En Korengal se produce una quinta parte de los combates que ocurren en el país, explica Junger, que en su libro describe este valle como "el Afganistán de Afganistán". "Es demasiado remoto para ser conquistado, demasiado pobre para ser intimidado, demasiado autónomo para ser comprado". Como en Fort Apache, los militares de la Décima División de Montaña tienen que mantener un auténtico fuerte, el destacamento Restrepo, y como ocurre en el filme de John Ford, el enemigo siempre es invisible. "Algunos soldados han pasado un año en el valle, han recibido disparos todos los días, y nunca han llegado a ver a un talibán", explica Junger, que lleva viajando por Afganistán desde los tiempos del mítico comandante Masud.

Un soldado transmite de forma muy gráfica sus sensaciones del valle, poco tiempo después de bajar del helicóptero: "Hostias, no estábamos preparados para esto". El filme, que dura una hora y media, transcurre entre entrevistas con los soldados que recuerdan su servicio en el valle y la existencia cotidiana en aquel rincón perdido y violento del mundo. El destacamento avanzado recibe su nombre por Juan Restrepo, un médico militar que murió bajo fuego enemigo en su primera patrulla.

"Prefiero no dormir y no soñar"

El documental describe la lucha por la vida de los soldados, sus contactos con la población, casi siempre difíciles y rodeados de incomprensión mutua, las patrullas por territorio enemigo ("No sabes cuánto puede envejecer un hombre en una sola patrulla", dijo un soldado en Vietnam) y, sobre todo, los combates. Junger y Hetherington filman la guerra con un realismo espeluznante: los niños heridos en un bombardeo, el miedo y los ataques de histeria en mitad del combate o el entusiasmo después de haber matado a un enemigo con un arma de alta precisión. "Lo mejor de todo fue irnos a casa", dice un soldado tras pasar un año en Restrepo. "Prefiero no dormir y no soñar. Así son de horribles las pesadillas", asegura otro.

Lo que sí quiere dejar claro Junger es que no se puede tomar el todo por la parte, que Restrepo solo habla de lo que ocurre en el valle de Korengal, no en Afganistán. "Es una tentación generalizar, no todo el país está en esa situación. Entre Estados Unidos y la OTAN se ha construido una de las alianzas militares más poderosas de la historia. Si no somos capaces de ganar tendríamos que cuestionarnos por qué", responde cuando es preguntado sobre si es posible la victoria en Afganistán, una guerra que comenzó en 2001 con la caída de los talibanes tras el 11-S y que va de mal en peor. Cuando se contempla el filme y se ven las enormes dificultades de un puñado de soldados para controlar una zona mínima, da mucho.