Reportaje:

La cruel dictadura de la audiencia

La televisión de Estados Unidos está inmersa en los barridos de audiencia de Noviembre, que determinan el futuro de muchas series.- Los estrenos de otoño no convencen ni a la crítica ni al público

Noviembre es uno de los meses que se señalan en rojo en la televisión estadounidense. Durante estos días tienen lugar los temidos sweeps, barridos de audiencia que sirven para fijar los precios de la publicidad y determinan el futuro de muchas series. Esta temporada se está caracterizando por una bajada generalizada de audiencia y para intentar dar lustre o como última alternativa antes de la temida cancelación muchas cadenas apuestan por poner caras famosas en sus ficciones en forma de invitado especial.

Gwyneth Paltrow ha mostrado sus dotes para la canción en Glee , Michael J. Fox ha visitado The Good Wife, Teri Hatcher ha hecho un guiño a su Lois Lane de Lois y Clark en Smallville y el próximo domingo Jason Alexander, George en Seinfeld, prestará su voz a uno de los personajes de American Dad. Las cadenas ya han mostrado su preocupación por la bajada de audiencia que han sufrido muchas de sus series esta temporada. Series tan consolidadas como Anatomía de Grey o House han caído por debajo de los 14 millones, cifra que superaban sin dificultad en temporadas pasadas. Muchos críticos de televisión en EE UU se han quejado además de que los estrenos de esta temporada no han sido tan buenos, en términos de calidad, y que se empiezan a notar signos de cansancio en la industria televisiva, tras varios años de alabanzas por el alto nivel de sus dramas y comedias. Se libran de las críticas por ahora las cadenas de cable, menos sujetas a la presión de la audiencia y que se han convertido en el refugio de los proyectos más arriesgados.

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Desde septiembre se han cancelado varios estrenos, por bajos índices de audiencia, malas críticas o una combinación de ambas. Fox ha visto caer a Lone Star, una de sus apuestas de la temporada, tras solo dos capítulos. SyFy ha retirado su confianza a Caprica, esperada precuela de Battlestar Galactica, y AMC, volcada en la promoción de The Walking Dead , no dará una segunda temporada a Rubicon, por primera vez desde que produce series originales. La epidemia de cancelaciones ha afectado también a algunas veteranas de la parrilla como Medium (CBS) o Big Love (HBO) que no regresarán en 2011. Otras series, como Terriers o V, tienen un futuro cada vez más incierto.

Temporada difícil

Otros de los síntomas que preocupan a la industria y parece obsesionar a las cadenas en abierto es que todavía no ha aparecido la sucesora natural del fenómeno Lost . Las cadenas de cable han estrenado dramas con la bendición de público y crítica, Fox triunfa con Glee pero junto a otras cadenas en abierto sigue obsesionada con ocupar el trono vacío de la serie de ABC. Flashforward lo intentó el año pasado (cancelada tras solo una temporada) y la NBC no lo ha logrado este año con The Event, que ha conseguido la temporada completa pero que corre el peligro de no regresar el año que viene. Tampoco ha tenido suerte el nuevo proyecto de J.J. Abrams , Undercovers, cancelada a las primeras de cambio.

Las cancelaciones significan pérdidas económicas y los meses de sweeps, varios al año, son los más temidos de la industria. Aunque sea una serie pequeña, aunque haya pasado desapercibida, para las cadenas supone reconocer un fracaso y tirar al cubo de la basura prestigio y dinero invertido. Para algunos fans suele ser más dramático y muchos no dudan en acudir a Internet para reclamar que la serie no acabe en el cajón del olvido. La semana pasada el anuncio de cancelación de Rubicon provocó airadas protestas en Twitter durante varias horas y colocó el hastag #Rubicon entre los Trending Topics (temas del momento) de la red. Algunos fans incluso se ofrecían voluntarios para empezar una campaña de salvación de la serie, al estilo de las que se hicieron con Jericho o Chuck hace unos años y que consiguieron mantener vivas a las series.

Las cadenas intentan exprimir hasta el último minuto sus productos y recuperar el dinero invertido en una serie fracasada. Las ventas internacionales alivian las cuentas de las cadenas y hay canales como Directv, que se están especializando en explotar series caídas en desgracia. Este canal llegó a aun acuerdo hace tres años con NBC para emitir Friday Nights Lights. Esta serie, que retrata la pasión por el fútbol americano en un pequeño pueblo de Texas, tiene una audiencia pequeña pero muy fiel y encanta a la crítica. Gracias al acuerdo entre las dos cadenas ha podido llegar hasta su quinta y última temporada, después de que la NBC la arrinconara tras el final de la segunda. Directv también se ha hecho cargo de Damages, descartada a principios del verano por FX, y emitirá su cuarta temporada en 2011.

Otras series se convierten casi en objeto de culto nada más conocerse su cancelación y rentabilizan la inversión en el mercado del DVD. En esta categoría entran aquellas producciones alabadas por la crítica pero condenadas por sus índices de audiencia. Casi todas las cadenas tienen una: HBO a Deadwood y Carnivale, NBC a Studio 60, Fox a Arrested Development y Firefly.

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