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"Mi voto tiene que ganárselo"

Un estudiante en paro polemiza con Artur Mas en un acto de los amigos de Facebook del candidato convergente

La campaña electoral se hace también en la red y Artur Mas, candidato convergente, quiso ayer reunirse con simpatizantes de CiU y que se han hecho amigos suyos a través de Facebook hasta llegar a 9.000. Desafiando una fuerte afonía, que le está generando más de un quebradero de cabeza -"Ya tomo própolis, caramelos de miel y limón; hago vahos de eucaliptos..."-, Mas tuvo un contacto directo con unos 200 cibernautas que acudieron a la cita en el histórico Café Zurich, junto a la plaza de Catalunya, el lugar que CiU ha escogido de forma simbólica para iniciar mañana su campaña.

Rodeado de cámaras, Mas llamó primero la atención de curiosos -"Yo no te voy a votar pero mi mujer si", le espetó un hombre que pasó con su pareja- y de simpatizantes que se apresuraron hacerse la foto con él aunque a algunos les falló la memoria del móvil. La historia tenía su riesgo porque además de los ciudadanos entregados, se cruzaron otros muy críticos con CiU. Fue el caso de David Ferrer, de 22 años, monitor de comedor de un colegio que el lunes fue despedido y que no puede afrontar los 4.600 euros que dijo que le costaba su matrícula en la UAB de Audiovisuales. La conversación entre ambos fue la siguiente:

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- "¿Puedo hablar con usted en castellano? Vivo aquí desde hace un año pero soy de Zaragoza. Me han despedido y me han indemnizado con 200 euros. No tengo ni para pagar el alquiler. ¿Cree que con eso se puede sobrevivir? ¿Qué propuestas tiene usted para los jóvenes?

- "Podemos hablar en castellano. Aquí somos bilingües", le invitó Mas.

Y ahí empezó un diálogo en el que el candidato empezó a interesarse por la vida del chico y en la que le explicó que era normal que se pagara algo en la Universidad -"Un 10 o 15%"- , que no podía ser gratis, y que la matrícula de su hijo en Económicas en la Pompeu había sido más barata que el instituto de secundaria de su otro hijo.

- "No me cuente mi vida, que ya me la se", contestó el joven que a preguntas de Mas le contó que su nota media de acceso a la UAB era de 9,2. "¿Qué puede hacer por mí? De todas maneras yo no le doy mi voto", replicó el estudiante. "El voto hay que ganárselo".

- "¡No me engañes! ¿Pero tú puedes votar? ¿A que no?", le contestó Mas airado.

- "¿Por qué se le ha dado tanto dinero a la banca para sortear la crisis?"

- "Yo no voy a nacionalizar la banca. Si quieres hazlo tú. Hay que saber presentarse a las elecciones y ganarlas", zanjó Mas ante la sorpresa de muchos por su repentino enojo.

El diálogo fue la única nota asonante del amable acto del candidato en el Zurich donde charló con un par de simpatizantes de Sabadell sobre la crisis y recibió la acaramelada complicidad de otras cibernautas como Maria Eugenia Pascual, farmacéutica, y entusiasmada con Mas, que se sentó en una mesa con otra colega fan de Mas a la que no conocía. "Espero que la acelere la independencia", señaló Pascual, que no quiere catalanizarse el apellido porque, dijo, así se acuerda de "lo que sucedió en 1714". Lo que parece acelerar Mas es su afonía, hasta el punto que pidió comprensión a sus amigos de Internet por tener que reducir su discurso por su voz "un poco oxidada". "Y sin voz se acaba la campaña", contó Mas con un micrófono desde el piso superior del Zurich, reconvertido por unas horas en un improvisada sede convergente para asombro de clientes y turistas.