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Análisis:

La presión sobre Batasuna, en marcha

Toda la maquinaria, la judicial y la política, ya se ha puesto en marcha para tratar de impedir que la izquierda abertzale se presente a las elecciones municipales de mayo. Después de una absurda polémica, de una semana de duración, sobre las sospechas del PP de que el Gobierno pretende facilitar la legalización de Batasuna, llegó la paz, el miércoles, en el Senado con un compromiso escrito de tres puntos, suscrito por todos los grupos parlamentarios.

El punto clave era el tercero que instaba a los poderes públicos a evitar, en alusión a la izquierda abertzale, que se presenten a las elecciones "quienes forman parte de colectivos y organizaciones pertenecientes o vinculadas al entramado de la banda terrorista ETA".

Paralelamente, se ha conocido que la Fiscalía tiene abierta una investigación, desde julio, con la misma pretensión. La novedad que aporta no requiere una investigación especial porque ya la anunció hace ya días el diario Gara, próximo a la izquierda abertzale: confirmar que ésta pretende estar presente en las elecciones de mayo y que la fórmula previsible es la constitución de un nuevo partido.

Los propios dirigentes de la izquierda abertzale saben que en el actual escenario, con una ETA que no ha mostrado intención alguna de cesar definitivamente, su pretensión de participar en las elecciones no tiene ningún futuro. De tal modo, que algunos de ellos son partidarios decididos de no dar ningún paso hacia la legalización hasta que ETA no muestre una clara voluntad de terminar. Dicho de otro modo, la pelota, en estos momentos, está en el tejado de la izquierda abertzale: en lograr que ETA abandone o en, caso alternativo, romper con la banda. Cumplidos uno u otro requisito, la izquierda abertzale superaría las soluciones impuestas por la Ley de Partidos que recordó el acuerdo del miércoles en el Senado.