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Zaplana dice sentir "gran tristeza" por la situación en la Comunidad Valenciana

El antecesor de Camps rompe su silencio y muestra su pesar por la riada de escándalos que salpica al Partido Popular

Tras casi tres años de silencio, desde que dejó la política para incorporarse como directivo a Telefónica, Eduardo Zaplana ha vuelto por un rato a la arena pública. Y lo ha hecho para criticar con dureza la situación que se vive en la Comunidad Valenciana, que él gobernó desde 1995 hasta 2002. Cuando se fue, le sucedió el que entonces era su fiel seguidor y después su principal rival político, Francisco Camps. Zaplana ha señalado, preguntado por la riada de escándalos de corrupción que estallan en su comunidad, que siente "una gran tristeza por la situación que están recogiendo los medios de comunicación y que todos conocemos".

Nadie en el PP, mucho menos ningún miembro de la dirección de Mariano Rajoy, ha hablado tan claro sobre la situación en esa comunidad. Rajoy sigue, pese a todo, y a las nuevas conversaciones que evidencian los tejemanejes del empresario Enrique Ortiz con hermanos de varios consejeros de Camps para obtener adjudicaciones, apoyando a Camps como candidato. "La Comunidad Valenciana es puntera, y en los últimos años ha sabido estar en el liderazgo del crecimiento, siempre ha estado en la vanguardia en épocas de crecimiento, y la verdad es que en un momento de crisis como este, las imágenes que nos acompañan cada día desearía que no fueran las que son. Con la crisis, es el momento de la política con mayúsculas, de los políticos, del liderazgo. Y me quedo en la superficie, no identifico responsables, causas ni razones, pero no me gusta la situación", ha sentenciado Zaplana durante un almuerzo organizado por Nexos, en el que se le entregaba un premio al mejor ministro de Trabajo de la democracia.

Zaplana, ya liberado de la responsabilidad política como ex miembro de la cúpula del PP, no ocultó su enemistad con Camps. Se le preguntó qué haría si él fuera en este momento presidente de la Generalitat. "No estoy en las mejores condiciones para dar ningún consejo [a Camps], para qué vamos a ser hipócritas".

Zaplana evitó criticar a Rajoy y su nueva línea política, pero sí reivindicó el tipo de oposición que se hizo cuando él era portavoz parlamentario, de la que ahora el propio líder del PP, que entonces también era el máximo responsable, quiere alejarse. "Fue una época muy difícil. Habíamos perdido las elecciones. Pero no debíamos estar tan desacertados cuando en 2008 sacamos el mejor resultado en votos de la historia del PP, y eso que habíamos perdido cuatro años antes. Hoy les toca a otros tomar las decisiones, y les deseo la mejor de las suertes".

Utilizando en todo momento un tono suave, Zaplana, que hablaba en una sala con dos docenas de diputados, entre los que estaban los más cercanos al ex portavoz como Carlos Aragonés, Miguel Ángel Cortés y Vicente Martínez Pujalte y otros muchos, evitó criticar al Gobierno y mantuvo una línea muy distinta a la oficial. Incluso admitió que la congelación de las pensiones era casi inevitable porque el Gobierno necesitaba "tomar decisiones duras para que se le tome en serio" y los mercados internacionales crean que está dispuesto a hacer recortes, aunque señaló que se podría haber evitado este recorte, y otros, si se hubieran tomado antes las decisiones.