Alimentar o dar de comer


Poner la mesa, tener un lugar fijo en la mesa o hacerse un sitio en una mesa; beber de la misma jarra que los compañeros de clase; sentarse, hablar y repartir el pan; aprender a coger los cubiertos, a ponerlos en su sitio, ver pelar una naranja y doblar la servilleta. Un comedor escolar alimenta muchas necesidades. Los niños entran con la idea de pasar un buen rato, los envían allí con el objetivo de saciar su hambre y con el resultado de que aprenden a compartir y a convivir.Los niños recordarán toda la vida si el comedor de su colegio olía a lentejas o a lejía, si tenía, o no, luz natural, quién se sentaba a su lado, el nombre de la cocinera que les perdonaba lo que se les atragantaba y si los monitores abusaban o no del silbato para mandar callar. Un estudio sevillano de arquitectos con el nombre del más básico de los alimentos, La Panadería, ha ideado un modelo de comedor temporal –adaptable a cualquier colegio- que quiere alimentar la infancia de los niños de algunos centros andaluces.


























































