SI YO TE CONTARA ... HISTORIAS DE LOS LECTORES
Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Si no reaccionamos, no conseguiremos cambiar la situación

No podemos ir con el discurso de "no hay otra cosa", "esto es mejor que nada". Porque sí hay otras cosas y, a veces, nada es mejor que algo, si sabemos aprovechar el tiempo que nos da la nada

En junio de 2009 me licencié en Geografía. En Agosto, y casi sin buscarlo, encuentré un trabajo en una empresa de ingeniera medioambiental. Me ofrecieron un "contrato" de becario, 1100 euros, sin cotizar, sin vacaciones y con un horario laboral de ocho horas, pero que me obligaba a pasar 12 fuera de casa. Bueno, no me convence pero... ¡¡es mi primer trabajo!!

Primer día de trabajo: me ubican en un almacén, junto con mis seis compañeros que entraron a la vez para ese proyecto, sin apenas luz (ni artificial, ni natural), ni aire acondicionado ni calefacción, sin limpieza para dicha zona y, para rematar, al lado de un camión y de herramientas destinado a las obras de dicha empresa. Bueno, no me convence pero... ¡¡es mi primer trabajo!!

Diciembre de 2009, acaba el proyecto. No termina todo lo bien que tendría que haber terminado. Trabajo repetitivo, monótono. Para prácticas en segundo de carrera, incluso útil e interesante. Bueno, no me convence pero... ¡¡es mi primer trabajo!!

Enero de 2010, se comienza proyecto nuevo, me llaman a mí y a una de mis compañeras. Nuevos miembros en el equipo y las instalaciones anteriormente descritas, arregladas para configurar un lugar de trabajo digno, sin ventanas, pero digno. Las condiciones son mantenidas para mi compañera y para mí, más diez días de vacaciones. A mis nuevos compañeros, nada de vacaciones y un menor sueldo. Sigue la monotonía, la no-realización personal. Doce horas fuera de casa. Bueno, no me convence pero... ¡¡es mi primer trabajo!!

Mayo de 2010. A mi compañera que empezó conmigo y a mí, nos dice el gerente que, como nosotros no estamos contentos con ellos y ellos no están contentos con nosotros, deciden prescindir de nuestros servicios. ¿Por qué? Primero, por hacer mi trabajo justo, ni menos ni más, el que me mandaban. Y por animar a mis compañeros a que pidieran y luchasen por sus vacaciones que eran totalmente factibles si cumplíamos con el trabajo. Bueno, no me convence pero... ¡¡Que le den a mi primer trabajo!!

En resumidas cuentas, y bajo mi experiencia personal, trabajas por debajo de tu preparación académica, no te valoran, no cotizas, no tienes derecho a bajas (bueno, para resumirlo y no seguir enumerando, que no tengas los derechos de un trabajador). Así, no podemos alcanzar nuestras metas, impuestas por el sistema socio-político, que encima son altísimas, pero sustentadas en aquellas cosas que interesan a terceros: compra coches caros, compra pisos y no alquiles, compra un ipod. Vete de vacaciones a un resort si puede ser (los campings son de pobres), con todo pagado y no comas de bocatas. Sal de fiesta: gástate 70 euros por noche. Ten hijos, y dale todas las comodidades del mundo, carrito con gps si hace falta. El amor es abstracto, así que déjalo en segundo plano.

Por tanto, lo peor del contrato de becario no es el contrato en sí, es la representación viva del conformismo y la deshumanización de las personas: confórmate con lo que tienes, porque tienes algo. Si tienes que pisar a tu compañero, písale. No rechistes. No hables. No opines. Cierra los ojos y traga. Agacha la cabeza, porque no somos personas, somos números. Asúmelo. La doctrina del miedo, del terror, el terrorismo de los empresarios que imparten a la población que empieza. Nos adoctrinan, como una tabla rasa, como a un bebé. Y nos dicen que tenemos que dar las gracias. Nos dinamitan el cerebro psicológicamente hablando: nos hacen pensar qué hemos hecho mal en las elecciones de la vida que hemos tomado para llegar a dónde estamos, nos hacen pensar en qué hemos fallado; nos hacen pensar que somos afortunados si trabajamos "de lo nuestro" sin importar trabajo y condiciones. Y, como casos que conocemos o hemos leído en los reportajes de este especial, nos obligan a exiliarnos. Porque, irse de nuestro país (la fuga de cerebros), es exiliarse. Como en el XX después de la Guerra Civil. ¿Este es el progreso?

Me echaron. Mis demás compañeros no querían vacaciones, se conformaban con un día o dos, recuperando las horas. Gente con 30 años, con másteres y de becarios en empresas privadas. Se alegraron de que nos echasen, ya que poníamos en riesgo el grupo y sus trabajos. Una de ellas, defendía que era el trabajador quien tiene que incentivar a la empresa con su trabajo, no la empresa al trabajador a modo de gratitud. Los dueños consiguieron su objetivo de adoctrinamiento y terror. Estar fuera de ahí hizo que me lo tomase como un premio, en vez de como un golpe a mi orgullo y mi trabajo.

En definitiva, si no reaccionamos y no nos valoramos, no conseguiremos revertir la situación. No podemos ir con el discurso de "no hay otra cosa", "tengo que vivir", "esto es mejor que nada". Porque sí hay otras cosas, sí hay otras formas de vivir y, a veces, nada es mejor que algo, si sabemos aprovechar el tiempo que nos da la nada.

Un último comentario relacionado con el nivel de estudios: ahora, en octubre, vuelvo a la Universidad. Máster, con créditos ECTS del Plan Bolonia. Otra cosa curiosa del pilar fundamental de una sociedad (la educación para aquellos que no lo sepan): queremos ser Europa sin ser Europa.

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